¿Qué quieren saber?

Hace unos días, en  una insólita entrevista de un reportero de Televisa, el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos, alzó la voz a favor de los militares, a quienes tanto se les exige, pero también tanto hacen el silencio.

Álvaro de Lachica Bonilla* / A los Cuatro Vientos

Rechazó las versiones que han pretendido involucrar a los soldados en la tragedia de Ayotzinapa-Iguala, de hace un año y las presiones para que los soldados sean entrevistados por los “expertos” de la CIDH, pues “ya declararon ante las autoridades ministeriales mexicanas”.

Obviamente Cienfuegos está furioso de que el gobierno no esté para nada metiendo las manos en limpiar el nombre del Ejército por el tema de Ayotzinapa y hacerse de la vista gorda, cuando se tratara de incriminar al Ejército como único culpable y responsable, para que cuadre la “verdad histórica”, que el gobierno ha construido respecto a la tragedia.

El Ejército es como cualquier otra institución, hay de todo en sus filas, buenos y malos; pero el general al evitar que se les entreviste a los soldados que estuvieron esa noche, pareciera que tratan de ocultar algo.

El Ejército como institución nacional no se puede considerar como estructura extraterritorial; debe estar sujeta a las leyes civiles y desde luego a las militares, el hecho de ser entrevistados, no los etiqueta de criminales ya que según nuestras normas jurídicas todos somos presuntamente inocentes mientras no se demuestre lo contrario. Su pasividad ante los hechos nos manifiesta responsabilidad directa en las cadenas de mando, ¿a quién se quiere proteger?

GENERAL SALVADOR CIENFUEGOS SEDENA

La entrevista, que tuvo como fondo el escudo y la bandera nacionales, fue grabada y pasada en horario estelar, para evitar preguntas molestas al aire. Si esto no es lavarse la cara, ¿entonces qué es? No es ocurrencia de nadie, el querer entrevistar a los soldados, es una legítima duda que tenemos la mayoría de los mexicanos sobre la participación de los militares en el caso de los jóvenes desaparecidos esa noche.  El general, rechaza que el Ejército esté involucrado y no permite que el grupo de expertos de la Comisión Interamericana GIEI haga su labor entorpeciendo la investigación “..¿Qué quieren saber?”, «solo responderemos a las autoridades ministeriales mexicanas». Entonces, ¿por qué se firman convenios internacionales y luego, resulta que no se van a respetar?

En el fondo no podrá negarse la molestia e inconformidad del secretario hacia el máximo jefe del Ejército (Peña Nieto), por la decisión de darle continuidad al encargo para que las fuerzas armadas hagan las actividades de la policía, situación que se viene arrastrando desde hace más o menos 10 años; desde entonces, mucho se ha dicho que indudablemente no son tareas que constitucionalmente les correspondan, y eso sin tomar en cuenta el descrédito y desgaste que ante la opinión pública están teniendo los militares.

Mientras la población civil puede hacer cuanto quiera mientras no le esté explícitamente prohibido por la ley, los funcionarios públicos solo pueden hacer lo que la ley les autoriza. Y no conozco ley alguna que explícitamente prohíba a la autoridad civil visitar un cuartel o interrogar a un militar, o realizar una auditoría a su documentación interna, y tampoco conozco ley alguna que permita al secretario de la Defensa tomarse atribuciones que le corresponden exclusivamente al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Sean culpables o inocentes, es un acto de impunidad que todavía se les haya mantenido al margen de la investigación, que a estas alturas no solamente involucra al Poder Ejecutivo sino también a diversos organismos internacionales invitados por el gobierno federal a participar en la investigación.

Es ridículo invitar a alguien a participar en una investigación y luego impedirle el acceso a la recopilación de datos. Pareciera que el general Cienfuegos está ocultando información vital a la investigación y estuviera cubriendo a alguien.

ALVARO DE LACHICA*Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.