El Niño y el cambio climático mundial: la incertidumbre de la ciencia‏

Para Juan Carlos Herguera, investigador del Departamento de Ecología Marina de la División de Oceanología del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), existe una gran incertidumbre por los efectos que tendrán en el clima del planeta dos eventos únicos en la historia de la humanidad.

Javier Cruz Aguirre / A losCuatro Vientos

Ensenada, B.C., a 10 de septiembre de 2015.- Por un lado, la presencia de uno de los “Niños” más fuertes que se registran en los últimos 120 años; por el otro, el mayor deshielo que se ha dado en el Mar Ártico por efectos del calentamiento global.

“Hay una diferencia importante de ‘El Niño’ con años anteriores y que hace que este fenómeno sea completamente diferente de los últimos. El actual está ocurriendo bajo nuevas condiciones influidas por el cambio climático”, expresó.

Y explicó: “En las últimas dos décadas, el clima del planeta ha cambiado sensiblemente. Entre otros fenómenos de enorme importancia está el deshielo del Mar Ártico, especialmente este último verano que ha reducido a niveles mínimos la extensión de los hielos en este océano, junto con la pérdida de casi un millón de kilómetros cuadrados de superficie nevada en el hemisferio norte, la mitad de la extensión de México”.

Consideró que estas nuevas condiciones, que no tienen precedentes en las observaciones históricas del siglo pasado, están introduciendo una gran incertidumbre en los pronósticos de los modelos de clima y en la comunidad científica.

Desconocemos si el deshielo del Ártico y el calentamiento del Pacífico ecuatorial se van a reforzar entre sí, o se van a anular; si van a actuar en secuencia debido a su distinta estacionalidad, y se desconoce cómo pueden influir en el clima de las diferentes regiones del planeta”.

Apuntó que aún con esas preguntas pendientes, las observaciones no dejan lugar a dudas sobre el comienzo de otro gran evento de “El Niño”, cuyos efectos comenzaremos a sentir a partir de este otoño.

En su análisis de “El Niño” que viene, en científico del CICESE insitió en que este año el cambio climático está generando unas condiciones sin precedentes que pueden alterar de una forma importante el desarrollo y los potenciales impactos a escala global.

El deshielo del Mar Ártico, ¡impresionante! (Foto: CICESE)
El deshielo del Mar Ártico, ¡impresionante! (Foto: CICESE)

Informó que este fenómeno mostrará su mayor intensidad entre los meses de octubre de este año y abril del año que viene, según los informes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM),  agencia científica de las Naciones Unidas, y de la Agencia Nacional de la Observación de los Océanos (NOAA) en los Estados Unidos.

El especialista destacó que las primeras señales de este fenómeno climático a escala global, que se vienen observando desde la primavera de esta año, son el calentamiento de lo que los oceanógrafos denominamos “la lengua fría del ecuador”, que se extiende desde las costas de Ecuador y Perú y se puede seguir por otros nueve mil kilómetros hasta el Pacífico ecuatorial central, distancia que representa un cuarto de la circunferencia del planeta.

– “Este calentamiento se debe a un cambio en los vientos Alisios en la región ecuatorial que regularmente soplan del este hacia el oeste, y se revierten en el sentido durante los eventos de ‘El Niño’”, explicó.

Este cambio – agregó- permite que se calienten las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial oriental y altera dramáticamente el clima y la oceanografía de las costas de Ecuador y Perú, propagándose hacia el sur por las costas de Perú y Chile, y hacia el norte por las costas centroamericanas, México hasta Alaska.

Esto trastorna radicalmente los patrones de precipitación normal en gran parte de las costas del Pacífico, especialmente durante los meses de invierno, y propicia lluvias torrenciales en Ecuador y Perú, en lugares que normalmente son muy secos, y con menor intensidad al noroeste de México y sur de California.

Por otro lado, apuntó, provoca sequías en Oregón, Washington y, al otro lado del Pacífico, en Australia y la India. Mientras, los huracanes se hacen más frecuentes en el Pacífico tropical y disminuyen en el Atlántico.

Prueba de esto son el tren formado por los tres huracanes que se han observado apenas unas semanas atrás entre el Pacífico oriental y las islas de Hawaii”.

La presencia de "tren de ciclones" en el Pacífico hawaiano, consecuencia directa de El Niño 2015-2016 (Foto: CICESE).
La presencia de «tren de ciclones» en el Pacífico hawaiano, consecuencia directa de El Niño 2015-2016 (Foto: CICESE).

Destacó que durante los años “El Niño”, el planeta se calienta por encima de lo normal, alimentando de esta forma el calentamiento inducido por la humanidad.

Así, destacó que las predicciones de la OMM sobre el calentamiento de la superficie del mar en las zonas central y oriental del Pacífico tropical, apuntan a que “El Niño” que está en desarrollo probablemente será uno de los cuatro más fuertes desde 1950.

– “Los anteriores más potentes fueron los registrados en los periodos entre 1972-1973, 1982-1983 y el último considerado como posiblemente el más intenso del siglo pasado del 1997-1998”.

Recordó que estos pronósticos de la comunidad científica están basados en las observaciones de las temperaturas de la superficie del mar en el ecuador entre 1.5 a 2 grados centígrados por encima de la media histórica durante el mes de agosto pasado, superando en un grado los umbrales habituales de “El Niño”, según reportes de la NOAA.

– “Los modelos predictivos del clima utilizados apuntan a que las temperaturas se mantendrán al menos dos grados por encima de lo normal y que incluso podrían subir algo más”.

Finalmente, manifestó que los efectos de “El Niño” ya se hacen sentir en algunas regiones del mundo de manera muy variada y serán cada vez más patentes en los próximos cuatro a ocho meses, según la OMM.

– “De manera general, tanto la NOAA como la OMM predicen cómo este fenómeno climático puede provocar fuertes precipitaciones -y por consiguiente, inundaciones- en América Latina, Asia, Oceanía y África, con episodios de sequías en otras zonas de estas mismas regiones. Sin embargo, los países afectados cuentan ahora con más experiencia, conocimientos e información que la que se había tenido anteriormente, lo que puede ayudarles a tomar medidas de prevención efectivas”.