La historia contemporánea de la totoaba del Alto Golfo de California

De 1994 a la fecha, la Unidad de Biotecnología en Piscicultura (UBP) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) liberó 52 mil ejemplares juveniles de totoaba Mcdonaldi en el Alto Golfo de California (AGC), 52 por ciento de los cuales se depositaron el 14 de septiembre.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

Ensenada, B. C., a 30 de septiembre de 2015.- Para celebrar el acontecimiento histórico para la piscicultura del Noroeste mexicano, la asociación civil Caracol, Centro Científico y Cultural, anunció la apertura de la exhibición “Totoaba: gigante del Alto Golfo de California”, dentro de la Semana Mundial del Espacio que a nivel planetario se desarrolla del 4 al 10 de octubre.

Jennifer Aparicio, asistente de la Dirección de la organización civil, indicó que mañana, en el Salón Cóndor del Museo Caracol, el doctor Conal David True, investigador de la Facultad de Ciencias Marinas de la UABC y titular del programa de reproducción de la totoaba en la UBP, platicará de la Importancia del pez que la universidad estatal considera “emblemático” para Baja California.

Conal David, doctor en Oceanografía Costera, manifestó en un resumen de sus actividades al frente del programa universitario que arrancó en 1994, tras la virtual devastación de la especie por pescadores de todo tipo a principios y mediados del siglo pasado, que la reproducción de Totoaba en cautiverio inició la generación de información básica que ha permitido aumentar el conocimiento sobre la especie, en el ámbito de su reproducción, desarrollo temprano, fisiología y nutrición.

El programa de reintroducción de totoaba al Golfo de California no sólo evitó la extinción de este pez, sino que abrió las posibilidades para que en un futuro el cultivo de esta especie, ya sea en jaulas o estanques, se convierta en otra fuente de ingresos para las comunidades pesqueras que antiguamente se beneficiaban con la explotación de este recurso”.

En la evaluación, David también destacó que el programa promueve una cultura de conservación en la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y alienta la diversificación de los acuacultores del Mar de Cortés.

– “En los últimos 20 años hemos logrado desarrollar una biotecnología que puede producir totoaba y tenemos desarrolladas metodologías para seguir el proceso de evolución de la especie. Lo que falta es encadenar correctamente el aspecto de la investigación con la parte productiva y gubernamental,  para que este proyecto tenga un impacto positivo para la comunidad”, subrayó el doctor en el acto de liberación de poco más de 27 mil ejemplares juveniles en San Felipe, el 14 de septiembre.

En esa ocasión, que la UABC calificó como “histórica” para la ciencia y la biotecnología de Baja California, el doctor David hizo un resumen de la pesquería comercial y deportiva de la especie, que constituyó una de las más importantes, y tal vez de las más cortas que ha tenido el país.

Los tanques de los laboratorios de la Unidad Biotecnológica de la UABC en Ensenadaen donde se reproduce artificialmente a la totoaba (Fotos: Gaceta de la UABC).
Los tanques de los laboratorios de la Unidad Biotecnológica de la UABC en Ensenadaen donde se reproduce artificialmente a la totoaba (Fotos: Gaceta de la UABC).

– ”Se basaba en el aprovechamiento de las migraciones que realizaba esta especie para su reproducción, una vez al año durante el verano, a las aguas someras y salobres de la región del delta y desembocadura del Río Colorado”.

La razón  para el desarrollo de esta pesquería –explicó- no fue la calidad de la carne, que en la mayoría de los casos es el motivo principal. Fue la extracción de la vejiga natatoria, o «Buche», que es el órgano interno que los peces utilizan para regular su flotabilidad.

Lo increíble es que el precio por este producto llegó a cotizarse hasta 5 dólares la libra, originando que los pescadores se olvidaran por completo de la calidad de la carne, que era abandonada en las playas, y nadie puede saber cuántas miles de toneladas de carne fueron desperdiciadas”.

El buche era exportado a San Francisco, California, y de allí se enviaba al oriente, donde gozaba de gran popularidad como elemento indispensable para la elaboración de sopas gelatinosas, recibiendo el nombre de «Seen Kow».

– “Hasta 1920 la producción de totoaba se restringía únicamente a la exportación de buche a oriente, pero en 1923 se realizó el primer registro de exportación de dos totoabas a Estados Unidos, capturadas por pescadores deportivos, y no fue sino hasta el invierno de 1924-1925 que se realizó una exportación de 170 mil libras (77.1 toneladas)”.

Contó que la pesquería de totoaba en esos años fue la responsable del desarrollo de tres de los poblados pesqueros más importantes en el alto Golfo de California: Santa Clara y Puerto Peñasco en la costa de Sonora, y San Felipe en la costa de Baja California, que respondieron al creciente mercado estadounidense con transporte refrigerado y mejoramiento del equipo de pesca.

– “La producción empezó a incrementarse marcadamente a partir de 1934, alcanzando un máximo en 1942 con 2,261 toneladas. Después de este año a pesar del incremento en esfuerzo y eficiencia del equipo de pesca, la producción fluctuó y llegó al mínimo de 58 toneladas en 1975. A partir de ese año se declaró la veda total, prohibiendo su pesca”, informó.

En 1994 la Unidad de Biotecnología en Piscicultura inició el proyecto de reintroducción cuando la especie estaba en la lista de especie en peligro de extinción. Arrancó con la colecta de 12 reproductores del área cercana a San Felipe, los cuales se adaptaron rápidamente al cautiverio y  aceptaron alimento inerte, lo que sentó la base para desarrollar la biotecnología de su cultivo, hoy ejemplo exitoso de piscicultura a nivel nacional.