Investigadores de la UABC logran avances anticancerígenos con bacterias del Mar de Cortez

Investigadores y estudiantes de postgrado de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), campus Ensenada, lograron sintetizar compuestos de bacterias que viven en sedimentos marinos del Golfo de California y alcanzan una muy alta efectividad como antiinflamatorios, antibióticos e inhibidores de células cancerígenas.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

Ensenada, B.C., a 23 de septiembre de 2015.- La investigación también ubicó al Golfo de California como una fuente potencial de familias de actinobacterias productoras de compuestos bioactivos de gran importancia para la salud humana.

Y aun cuando el mayor logro se da en el aprovechamiento de una bacteria productora de bioactividad que impide el crecimiento del cáncer de colon, el grupo universitario también logró sintetizar seis componentes que el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, al observar su pureza y efectividad, ya los desarrolla para encontrar nuevas alternativas en medicamentos anticancerígenos.

La doctora Irma Esthela Soria Mercado, jefe del grupo de investigación “Aislamiento y caracterización de metabolitos secundarios bioactivos”, confirmó el éxito de un proyecto que ya interesó a una empresa farmacéutica española que se reporta lista para patentar y desarrollar uno de los compuestos como un fármaco capaz de frenar el cáncer de colon.

Por si fuera poco, la investigación multidisciplinaria que se hace en el Laboratorio de Química Marina de la UABC con el apoyo de la Universidad de California San Diego y la Universidad Nacional Autonomía de México (UNAM), descubrió para el mundo científico nuevas especies de bacterias endémicas en el lecho marino del Golfo de California.

Se trata de cuatro bacterias de la familia Streptomyces que es el género más extenso de actinobacterias, un grupo muy utilizado para generar numerosos antibióticos de uso clínico.

Asimismo dos nuevas bacterias del tipo Salinispora que son propias del mar  porque requieren de sal para crecer y que hoy se usan en investigación de frontera para encontrar nuevos fármacos que ataquen hasta 60 líneas celulares de cáncer.

– “Varias de las nuevas bacterias que hemos descubierto han demostrado una importante actividad bioactiva que las hace interesantes para profundizar en sus cualidades como agentes anticancerígenos y antibióticos, pero nos falta personal humano para avanzar más rápidamente en su conocimiento y lograr la estabilidad de los componentes de alta pureza que obtenemos de su estudio”, señaló Soria Mercado, profesora de la Facultad de Ciencias Marinas de la UABC.

Destacó el apoyo que han dado al grupo universitario el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y altos directivos del Instituto de Investigación Scripps-La Joya, que brindan un invaluable apoyo financiero y en especie al proyecto.

De hecho, la doctora Soria Mercado trabaja en conjunto con el Centro de Biotecnología Marina y de Biomedicina de Scripps, en donde se relaciona con investigadores líderes a nivel mundial en temas de interés para el grupo de la UABC.

 

DRA SORIA CON DR EQUIPO CANCER
La doctora Soria Mercado en el laboratorio de Química Marina de la Facultad de Ciencias Marinas de la UABC (Fotos: archivo).

Contó que su trabajo se remonta a cuando era estudiante: “Mi meta era trabajar con productos naturales: plantas, flores y demás. Cuando en 1980 entré a trabajar en Ciencias Marinas trabajé con animales marinos: primero invertebrados y siempre tratando de sacar compuestos con aplicación para la humanidad”.

A raíz de su tesis doctoral en el año 2000, Soria empezó a trabajar con bacterias aisladas del fondo marino del Golfo de California en una zona que abarca desde San Felipe hasta Loreto, en Baja California Sur.

Las bacterias las recogemos a profundidades de hasta 350 metros y casi todas son muy potentes no sólo para crear antibióticos, sino también anticancerígenos y antiinflamatorios”.

Con el paso del tiempo el equipo de investigación, en donde también participan o participaron los doctores Nahara Ernestina Ayala Sánchez, Graciela Guerra Rivas, Roxana Rico Mora y Luis Jesús Villarreal Gómez, todos de la UABC, concentró sus esfuerzos en la elaboración de bioensayos que resaltan el potencial antibiótico de las bacterias.

También en el estudio de los factores anticancerígenos con tres tipos de células de cáncer: 1.- colon; 2.-en algunas ocasiones de mama; y 3.- cérvico-uterino. En todos ellos con resultados muy alentadores.

– «Este proyecto que el CONACYT apoya desde 2011, es muy ambicioso. Abarca desde la planeación de la recolección de los sedimentos y el aislamiento de las bacterias, hasta la generación de varias tesis de licenciatura, maestría y doctorado, así como la obtención de varios compuestos puros”.

Esto generó a su vez un cepario criopreservado de cerca de dos mil actinobacterias, de las cuales se ha probado el esquema de todas ellas y se comprobó que muchas tienen bioactividad.

– «Desafortunadamente, a lo que más hemos llegado es a tener un compuesto perfectamente elucidado (esclarecido), muy bioctivo contra cáncer de colon y al momento que vamos a hacer el registro de propiedad intelectual, y ya con el contacto con una empresa española que quiere hacer las pruebas clínicas con nuestro compuesto, como es muy sensible, en tres ocasiones, por más cuidado que hemos tenido, se desaparece”.

Esto la doctora lo atribuye a la falta de personal para terminar de elaborar ciertas fórmulas necesarias para estabilizar el componente y así, en un período no mayor a ocho meses, tenerlo listo para el registro de patente y subir a nivel clínico de aplicación hasta llegar a la fase de producción de un medicamento capaz de frenar el crecimiento celular del cáncer de colon.

Pero el avance sólo se logrará si tenemos más mano de obra, aun cuando el grupo lo intera un cuerpo técnico que trabaja arduamente. Hablo de la doctora Amelia Portillo, de la Facultad de Ciencias que nos ayuda en la identificación molecular de las bacterias, de la doctora Graciela Guerra que se dedica más a toxicología, y de la doctora Nada Ayala que se acaba de jubilar y que nos ayuda con el cultivo de las bacterias, además de un excelente grupo de estudiantes de postgrado”.