La regeneración de la derecha no es la Regeneración magonista

A pesar de que Morena tomó del magonismo el nombre de su partido y de su periódico, la idea en sí representa el compromiso que los hermanos Flores Magón impulsaron para sembrar en la lucha, el pensamiento revolucionario contra la dictadura porfirista. Hoy, varios gandules de la izquierda oficial y de la derecha, andan colgándose del nombre Regeneración con el propósito de vestir sus políticas con este concepto.

Jesús Sosa Castro* / A los Cuatro Vientos

Quieren embaucar a la gente y robarle adherentes al proyecto que encabeza Andrés Manuel López Obrador. ¡Están equivocados! El nombre Regeneración es un concepto revolucionario que ni el PRIAN, ni el PRD, ni otro grupo o persona, le pueden dar contenido.

De 1900 – 1918, fue la voz de los luchadores contra la política de Porfirio Díaz. Los voceros de la dictadura que hoy encabezan el PRI y sus compinches, no tienen derecho de hablar sobre Regeneración, cuando sus políticas, sus acciones y su pensamiento, son la parte visible de ese rostro oscurantista, antisocial y ajeno a los intereses de la nación. La Regeneración que se proponía el movimiento magonista y lo que ahora es el cuerpo y el alma del proyecto de Morena, fue y es la forja  de una expresión política e ideológica que tiene hondas raíces populares. La lucidez de este pensamiento no es la caricatura de la que habla Ricardo Anaya del PAN o Carlos Navarrete del PRD. El vigor de este proyecto está en la necesidad de acabar con la dictadura priista de 85 años y conquistar una transformación revolucionaria que elimine la voracidad y el anti patriotismo que esta dictadura arrastra históricamente

La Regeneración de la que habla la izquierda oficial nada tiene que ver con un instrumento de lucha para cambiar este país. La Regeneración de la que habla Morena es la que busca la transformación de México y la que quiere que la justicia contra aquellos funcionarios que no se acomodan a los preceptos de la ley escrita, sea la vergüenza pública la que haga con ellos lo que se merecen. Morena habla de Regeneración porque en el fondo comparte la voz de Ricardo y Jesús Flores Magón, de Juan Sarabia, Librado Rivera, Antonio I. Villarreal, Anselmo L. Figueroa y Praxedis Guerrero.

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Los que ahora desde la derecha y de la “izquierda” pactista hablan sobre la regeneración del país, lo hacen porque sobre sus espaldas cargan con la síntesis de un fracaso político y programático que los ha hundido en el descrédito nacional e internacional. La ruptura con los ideales de la Revolución Mexicana, que daba sustento al priismo y colocaba al PAN y otros sectores ultramundanos en la oposición, es hoy un amasijo que junta a estos partidos defendiendo las mismas políticas y los mismos intereses. Colgadas del PRI y del PAN se encuentran las cúpulas del perredismo y demás partidos con la evidente consigna de estorbar el proyecto popular que encarna Morena y otros sectores de la izquierda nacional

La ambigüedad de las manifestaciones “teóricas” del PRI, del PAN y del PRD exhibe una enorme contradicción entre el carácter político de sus objetivos y el desprecio abierto contra las demandas y exigencias populares. El gobierno de Peña Nieto ha hecho cambios en su gabinete no para resolver los problemas que el PRI ha acumulado desde el 4 de marzo de 1929, sino para empoderar a una clase política cuyo rostro es el autoritarismo, los crímenes de Estado, las desapariciones forzadas, la violencia social, el desempleo y la pobreza. Por eso resulta caricaturesco que el prianismo y las cúpulas de los partidos satélites, estén hablando de regenerar el país. Se quieren apropiar este concepto porque tienen la intención de convertirlo en una coartada para seguir manteniendo el poder, el dominio, el control y el mando contra las fuerzas populares

Este paisaje que vive México es un conjunto de políticas que administra una élite formalmente democrática pero sustancialmente antipatriótica y corrupta. Ha acabado con el movimiento obrero, liquidado al sector campesino, empobrecido a las clases medias y entregado las riquezas de la nación. Las resistencias populares están severamente golpeadas. Las élites políticas han generado un estereotipo negativo que reduce a la nada a la clase obrera, a los trabajadores y al pueblo, y en cambio, ha llenado de riquezas y de privilegios a una clase parásita que vive de lo que produce el resto de la sociedad. La clase que gobierna el país ha caído en la demonización de los productores de la riqueza económica y social y los está llevando al punto que Owen Jones escribiera en su libro La demonización de la clase obrera. En él señala: “Si eres pobre, es culpa tuya. Si no, vamos a reírnos de ellos”

Está claro que la oligarquía gobernante no se interesa por los problemas de la gente. Ha procedido a privatizar los beneficios de la producción y a socializar las pérdidas de la misma. El imperialismo y la oligarquía gobernante han creado las condiciones para preservar las estructuras de los Estados  nacionales al tiempo que les arrebatan su soberanía económica y social. Esta degradación se está dando en un contexto de recortes presupuestales y en un empobrecimiento generalizado de la población. No es casual que los políticos tradicionales de la derecha y de la izquierda chucha, estén en busca de un lenguaje que recupere un poco su crédito perdido. Por eso los panistas, priistas y perredistas hablan de un proceso de regeneración social. Pero como alguien decía por ahí, la suma de muchos politicastros no es necesariamente la suma de muchas inteligencias. ¡Ya lo veremos!

JESUS CASTRO SOSA*Jesús Sosa Castro. Destacado militante de la izquierda mexicana. Articulista de SDP noticias y colaborador de A los Cuatro Vientos.