El Estado mexicano; un Narcoestado

Narcoestado es un concepto de reciente creación para identificar a aquellos países en los cuales el crimen organizado controla una parte del territorio, impone autoridades y policías locales, además del dominio de las leyes del mercado y la negociación con los grupos de poder del Estado.

Colectivo Estudiantil Cimarrones*

La expresión mexicana se materializa en 10 estados del país (1). En todos ellos al menos uno de los gobernadores o exgobernadores han sido ligados con el narcotráfico (2).

La situación actual se fue labrando por años, alimentada por un ambiente de corrupción, impunidad e injusticia, en el que tienen responsabilidad gobiernos de todos los partidos; las consecuencias han sido trágicas: la matanza de San Fernando, Tamaulipas; la ejecución sumaria en Tlatlaya, estado de México; la desaparición de los 43 normalistas, en Guerrero; la desaparición y asesinato de 7 jóvenes en Calera, Zacatecas; el asesinato de Edilberto, niño de 11 años, en Ostula, Michoacán; Solo por mencionar unos ejemplos de los más recientes. En todos ellos se ha comprobado la participación de las fuerzas de seguridad del Estado mexicano.

La corrupción se presenta al más alto nivel de la institución que por excelencia es la encargada de protegernos. Han sido sometidos a juicio, por nexos con la delincuencia organizada, 8 generales (3); y de acuerdo con cifras de la propia SEDENA 4543 militares han desertado, entre los que se incluyen 548 elementos de fuerzas especiales.

La mayoría de los desertores se integran a las filas del crimen organizado. Dado que el sometimiento a juicio se presenta solo cuando las evidencias no pueden ocultarse o cuando la situación es ya insostenible; las fuerzas de seguridad optan por la delincuencia pues tienen la certeza de que no serán castigados, así lo demuestran las cifras de impunidad que rondan el 98%. Lo que también demuestra esa cifra es que no es el crimen el que este desafiando al Estado, sino que es el Estado el que está al servicio del crimen. En este sentido la guerra no es contra el crimen organizado; la guerra es una política de Estado para organizar la violencia en beneficio de la empresa criminal, es decir del Estado mismo.

Veamos. Leopoldo Sánchez Celis, gobernador de Sinaloa (1963-1968), propuso una organización del narcotráfico altamente centralizada, protegida y controlada por el Estado. Esa idea fue implementada por Ruben Zuno Arce cuñado del expresidente Luis Echeverría, y Javier García Paniagua, titular de la Dirección Federal de Seguridad, hoy CISEN; hijo del General Marcelino García Barragán, secretario de la defensa con Gustavo Díaz Ordaz (4).

Así fue como en 1978 nació el Cartel de Guadalajara; liderado por Miguel Á. Félix Gallardo (5), por debajo quedaron: Ernesto Fonseca Carrillo, Rafael Caro Quintero, Juan José Esparragoza Moreno, y otros.

El sepelio militar de Enrique Camarena, agente de la DEA (Foto: Archivo).
El sepelio militar de Enrique Camarena, agente de la DEA (Foto: Archivo).

El negocio se vino abajo cuando Enrique Camarena, agente de la DEA, fue asesinado; no por su investigación sobre el narcotráfico, sino para averiguar que tanto sabia de las actividades del Cartel de Guadalajara como captador de recursos que eran manejados por la CIA para financiar las actividades paramilitares en contra del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua. E. Camarena fue secuestrado el 7 de febrero de 1985 y llevado a la casa de Rubén Zuno Arce. Ahí lo torturaron e interrogaron en presencia del entonces secretario de gobernación, Manuel Bartlett Díaz y de Félix Rodríguez agente de la CIA; quien en 1967 participo en la captura y asesinato del comandante Ernesto “Che” Guevara en Bolivia.

Por lo anterior fueron detenidos los principales operadores del Cartel de Guadalajara, ocasionando la formación de tres organizaciones, una de ellas el Cartel de Sinaloa liderado desde entonces por Joaquín “el Chapo” Guzmán cuya fuga, en dos ocasiones, de penales de máxima seguridad solo puede explicarse por los altos niveles de corrupción y complicidad que imperan en las distintas instituciones del Estado mexicano.

Aún más, el recrudecimiento de la violencia es más evidente en aquellas zonas del país ricas en recursos minerales y con presencia de grupos originarios cuyo tejido social aun es fuerte. En esos lugares los grupos de narcotráfico convertidos en paramilitares son la punta de lanza que mina la resistencia indígena para que las empresas mineras extranjeras puedan saquear los recursos de nuestro país y en ese contexto se insertan los casos de Guerrero, Veracruz y Michoacán.

Lo anterior ejemplifica como el Estado controla la distribución de sustancias ilícitas, demuestra que también en este asunto los EU son los principales operadores; que los recursos del narcotráfico son clave para dominar la economía y la política. Y que la guerra contra el narcotráfico en México es el telón de fondo para la ofensiva en contra de los movimientos sociales. En este sentido la justicia pasa a ser responsabilidad del pueblo y que solo juntos y organizados podemos detener la embestida en contra de nuestra libertad.

Combativamente. ¡Nacimos libres, viviremos libres!

Próximo a cumplirse un año de la desaparición de nuestros 43 hermanos normalistas, lejos de obtener justicia hemos obtenido desinterés y desprecio.

* Ninguno de los integrantes del Colectivo Estudiantil Cimarrones es especialista en temas de narcotráfico. El documento que exponemos es un análisis de notas periodísticas publicadas en distintos medios de comunicación nacionales y extranjeros.

NOTAS

1 Quintana Roo, Tamaulipas, Morelos, Jalisco, Michoacán, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Veracruz y Guerrero.

2 A los gobernadores hay que sumarles decenas de diputados y presidentes municipales que han sido ligados al crimen organizado.

3 Jesús Gutiérrez Rebollo, Ricardo Escorcia, Cuauhtémoc Antúnez Pérez, Juan Manuel Rico Gámez, Roberto Aguilera, Luis Rodríguez Bucio, Moisés García Ochoa.

4 Los tres mencionados, Marcelino García Barragán, secretario de la defensa, Luis Echeverría, secretario de gobernación y Gustavo Díaz Ordaz, presidente de la república, fueron los responsables directos de la matanza del 2 de octubre de 1968.

5 Miguel Ángel Félix Gallardo policía sinaloense, guardaespaldas y hombre de toda la confianza de Sánchez Celis.