Responsabilidad ambiental

En la medida que pasamos de las garantías individuales otorgadas por la Constitución y empezamos a adquirir derechos y responsabilidades, podemos y debemos considerar cuales son nuestros derechos ambientales.

Horacio de la Cueva / Profanos y Extraños / A los Cuatro Vientos

Los derechos ambientales están garantizados en una interpretación amplia del artículo 27 Constitucional. Se han creado leyes como la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección Ambiental, la Ley de Aguas Nacionales, la Ley de Pesca y la Ley General de Vida Silvestre, entre muchas otras, para proteger estos derechos, bienes y recursos, que son propiedad de la Nación. Para estas leyes los recursos son los distintos elementos de los cuales el género humano se sirve para satisfacer sus necesidades o exigencias.

¿Qué derechos ambientales debemos defender los ciudadanos de México (y el mundo)? Podemos empezar por el derecho a la salud. La contaminación y la degradación del ambiente son causas conocidas de la emergencia de nuevas enfermedades infecciosas. La amenaza real del calentamiento global requiere que nos adaptemos a una nueva y aún desconocida distribución de los recursos naturales. ¿Qué recursos naturales estarán disponibles y podrán ser usados sustentablemente?

Un principio general de las leyes de protección al ambiente y sus derechos es el principio precautorio, en el cual las autoridades se comprometen a restringir actividades que suponemos razonablemente y con buen grado de certeza, que pueden dañar al ambiente. Pocas veces se ha impedido un proyecto por principio precautorio. La ganancia a corto plazo y la complicidad de las autoridades ambientales están por arriba de nuestros derechos y el uso racional de los recursos.

MUNDO CON VEGETACION
Imagen: Business Review.

Nuestro derecho a conocer y opinar sobre los efectos ambientales de desarrollos turísticos, industriales o urbanos, contaminación acústica, visual, de aire, aire o suelos, aeropuertos, tráfico aéreo, aeropuertos nuevos o modificados, carreteras, minas, pesquerías, maquilas de ropa o televisiones, estadios deportivos y un largo etcétera puede existir. Sin embargo, el acceso a las manifestaciones de impacto ambiental, el resultado del seguimiento de los impactos ambientales del proyecto y las consultas públicas raya en lo imposible, limitando nuestro derecho a un ambiente sano y a la información.

Nuestro derecho a un ambiente sano está acompañado de la responsabilidad personal y colectiva de respetar al ambiente, sus habitantes naturales y nuestros congéneres. El ambiente sano y el desarrollo sustentable empiezan con nuestras decisiones de que recursos, bienes y alimentos consumir cómo nos transportarnos, También de cómo disponemos de los desperdicios generados, reduciendo, reusando o reciclando o de como compensamos a la naturaleza y disminuimos los efectos del Calentamiento Global a consecuencia de los gases con efecto invernadero que emitimos en nuestra vida diaria.

Esta semana el caso de los Cuarenta y Tres desaparecidos de Ayotzinapa agrega una pieza más al rompecabezas que apunta a la complicidad de autoridades a todo nivel de gobierno: el asesinato de Miguel Ángel Jiménez dentro de su taxi, organizador de autodefensa y buscador incansable de los Cuarenta y Tres desaparecidos. ¿Qué tanto hay por encubrir? Invitamos a los notables de este país a formar una comisión independiente que nos ayude a desenrollar esta maraña.

HORACIO DE LA CUECA* Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular, de Baja California. Correo electrónico: cohevolution@gmail.com cuevas@cicese.mx