Para cuando la pluma o la luz de una cámara no sean más una espada*

“Por el poder de una palabra vuelvo a recomenzar mi
vida, yo nací para nombrarte, para conocerte libertad”.
Paul Eluard.

Para Rubén Espinosa, Nadia Vera, Yesenia Quiroz Alfaro, Nicole y Alejandra, In Memoria.

Porque la muerte de un fotógrafo, el crimen de una activista y el feminicidio no valen la admiración de los imbéciles.

Rael Salvador** / A los Cuatro Vientos

Por el periodista que dice lo que piensa. Por su claridad imperativa. Por su lucha cotidiana. Por hablar de lo que no se habla y hacerlo con absoluta entrega. Por el peligro de la advertencia. Por lo duro de la mirada. Por los teléfonos que no se callan. Por la información que se silencia. Por la publicidad que se resiste. Por el gobernante que protesta. Por las notas censuradas que reclaman libertad…

            Libertad que dice lo que todos callan.

            Lo que calla el hambre,
            lo que calla la miseria,
            lo que calla la pobreza del espíritu,
            lo que calla el que está preso,
            lo que calla la vergüenza,
            lo que calla el compromiso,
            lo que calla la componenda,
            lo que callan las campañas,
            lo que calla con la pena,
            lo que calla sistemáticamente el sistema…

Por el periodista que escribe la existencia. Por los verbos atenuados. Por los adjetivos recortados. Por las fotos archivadas. Por el lenguaje subversivo. Por la impotencia malograda. Por la alevosía concertada. Por el miedo conseguido. Por la impunidad traspapelada. Por la conducta inapropiada que reclama libertad…

            Libertad que actúa por los que no hacen nada.
            No hacen nada los políticos,
            no hacen nada las autoridades,
            no hacen nada los directivos,
            no hacen nada los corruptos,
            no hacen nada los coludidos,
            no hacen nada los liberales,
            no hacen nada los conservadores,
            no hacen nada los sacadólares,
            no hacen nada los diputados,
            no hacen elegantemente nada los impedidos…

FOTOGRAFO RUBEN ESPINOZA VELAS PROTESTA
Foto: Aristegui Noticias.

Por la crónica fantástica. Por el columnista recortado. Por el reportaje que no aparece. Por el cartonista regañado. Por hacer lo que no se manda. Por el escritor que sabe lo que escribe. Por lo archivos en la hoguera. Por no aparecer en las nóminas del poder. Por el premio jamás recibido. Por el halago inmerecido. Por el poema a la compañera. Por el libro que te he escrito. Por los versos clandestinos. Por la lluvia que nos cubre cuando caminamos a casa bajo la gabardina del ayer…

            Ayer que no había soldados en las calles,
            ayer que la gente sonreía,
            ayer que la policía era policía,
            ayer que había clases (sociales),
            ayer que la imaginación era el poder,
            ayer donde el mundo no era mudo,
            ayer cuando el amor nos hacía,
            ayer que la poesía decía libertad,
            ayer que cantábamos “gracias a la vida”,

            ayer que podía creer, crear y crecer,
            ayer que Paul Eluard escribió lo que reescribo,

 

            ayer que Nacha Guevara cantó lo que yo cuento ahora,

            ayer que en este país había paz, maíz y País…

            Por las verdades engullidas. Por las erratas voluntarias. Por el terrorismo moral y su amenaza. Por los cadáveres que no nombro. Por lo ojos en mi hombro. Por los carceleros de la idea. Por las mentiras adornadas. Por el cinismo oficial. Por los delatores que les pagan. Por los torturados de la justicia. Por la realidad desenjaulada. Por la democracia demacrada. Por la crisis concertada. Por las manos bien lavadas. Por la sangre desperdiciada…

            Sangre del indígena que muere,
            sangre del hijo encajuelado,
            sangre del aborto insalubre,
            sangre como opio en la cruz,
            sangre del suicida sin empleo,
            sangre confundida por petróleo,
            sangre de la inmensa mayoría,
            sangre de la perra atropellada,
            sangre por la flor de un disparo,
            sangre que no ha servido para dar servicios a la vida…

            Por los que han caído en el cumplimiento de su  deber: por cobrar… y luego existir. Por todas esas remuneraciones –en cheque o en especie, en ascenso o en nepotismo–, que ahora hay que pagar con MUERTE, para que el relevo de la pluma o la luz de una cámara no dejen de ser la espada.

raelart@hotmail.com

RAEL SALVADOR* Documento leído en Ensenada, Baja California, el jueves 6 de agosto de 2015, en solidaridad a los familiares de las víctimas de la colonia Narvarte y en repudio a los crímenes de periodistas y ciudadanos en México.
**Variación libre sobre el poema Liberté de Paul Eluard.