Maneadero: espejo de la explotación agrolaboral

Al igual que en el valle de San Quintín, agricultores extranjeros que rentan o compran parcelas al ejido Nacionalista Sánchez Taboada del valle de Maneadero, acaparan tierras y acumulan quejas de maltrato y explotación laboral a miles de trabajadores del campo residentes y temporales.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

Ensenada, B.C., a 11 de agosto de 2015.- En este caso los agroempresarios son de nacionalidad judía, libanesa y estadounidense, y producen chile, pepino persa y flores de exportación al mercado californiano con un valor superior a los tres millones 125 mil dólares, que representan 50 millones de pesos anuales.

Marcelino de la Cruz Martínez, dirigente oaxaqueño del valle de Maneadero, denunció que entre las presuntos abusos que enfrentan con esos patrones los jornaleros afiliados a la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social, están los bajos salarios, el trabajo ininterrumpido por hasta 10 horas, la prohibición a la comunicación entre los jornaleros, el hostigamiento sexual a mujeres por parte de los mayordomos de cuadrilla, despidos injustificados, afiliación forzosa a sindicatos del PRI, la evasión del registro al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y las nulas prestaciones laborales.

– “Esto ya lo hicimos del conocimiento a los funcionarios de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social del Estado y hasta el momento su titular, Juana Laura Pérez Floriano, no ha hecho nada por castigar a los patrones extranjeros que utilizan prestanombres para evadir sus responsabilidades laborales”, destacó.

Por su parte Antonio Catalino Cruz Mendoza, también integrante de la Alianza, identificó a Moshe Rimon como la cabeza de un grupo de agricultores judíos y libaneses que rentan 15 parcelas al ejido Sánchez Taboada de Maneadero, en donde siembran y exportan chile y pepino persa que cultivan en cuatro invernaderos.

Estos productores, que llegaron al valle agrícola en los años 2009 y 2010, son los que más abusan de sus aproximadamente dos mil trabajadores indígenas, a quienes pagan 150 pesos por jornada de trabajo, incluidas las prestaciones laborales, aun cuando se trate de una labor hecha en domingo o días festivos”.

La queja de los trabajadores se da en medio de dos acontecimientos que este verano concentra la atención de los horticultores en Maneadero, población rural que se localiza 15 kilómetros al sur de la ciudad de Ensenada y en donde residen casi 32 mil personas, 60 por ciento de ellas dedicadas a labores del campo que se realizan en casi 200 mil hectáreas abiertas a cultivo.

APOYO A JORNALEROS Y EPR

Primero, el presidente del comisariado ejidal, Raymundo Carrillo Huerta, anunció el interés de agroempresarios de Jalisco por invertir en la compra y renta de cientos de hectáreas en el valle para sembrar tomate, calabacita, espárrago, chile y pepino, éste último con una creciente demanda en el mercado internacional.

El pepino persa que se produce en Maneadero, con los israelitas a la cabeza de los exportadores, se vende casi en su totalidad (92 por ciento) a los mayoristas de Los Ángeles, California, quienes a su vez los distribuyen a todo el mercado estadounidense.

Carrillo Huerta y el Directorio de Exportadores de la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO), informaron que en 2014 los productores del valle exportaron por segundo año consecutivo 140 mil cajas de pepino.

De esa cantidad, los ejidatarios aportaron alrededor de 48 mil cajas que se cosecharon en las 12 hectáreas que tienen bajo el sistema agrícola de goteo en invernadero, que les permitió un promedio de producción de cuatro mil cajas por hectárea.

El resto de la producción anual -92 mil cajas- es la que logran los productores privados dominados por los israelitas, aliados estratégicos en Baja California de las trasnacionales Enza Zaden y Ahern Seeds, a quienes compran sus variedades genéticas de pepinos.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM) de la Secretaría federal de Economía (SE), el valor conjunto de esa producción anual fue, en promedio, de un millón 276 mil 800 dólares, es decir 20 millones 428 mil 800 pesos al tipo de cambio de 16 pesos por dólar estadounidense.

Pero en segundo término Raymundo Carrillo informó que las plagas de palomilla, mosca blanca y araña roja destruyeron esta primavera y verano más de 500 hectáreas sembradas con hortalizas, emergencia sanitaria que al sumar los efectos de la sobreexplotación del manto acuífero en la cuenca hídrica del valle para satisfacer la sed de los citadinos, la salinidad de las tierras y los efectos de la sequía, pronostican cierre de áreas de cultivo y desempleo.

VALLE MANEADERO
El valle agrícola (Foto: Archivo).

Aun así la Secretaría de Fomento Agropecuario (SEFOA) del Gobierno de Baja California, en su informe “Panorama General del Valle de Maneadero”, consideró que la actividad agrícola seguirá siendo la principal fuente de empleo de esta región ya que en los últimos 10 años la agricultura protegida vino en aumento, principalmente el cultivo de pepino para exportación a los Estados Unidos.

– “La buena aceptación de este cultivo en el mercado internacional ha venido a elevar significativamente la producción de empleos, lo que se ve reflejado en un incremento del flujo de efectivo en la zona”, indica el estudio.

Y respecto a la producción de flor, que generó en 2014 alrededor de cinco mil empleos directos en las casi 400 hectáreas abiertas a cultivo de girasol, clavel, campana y crisantemo, con ocupación de mano de obra predominantemente femenina, la SEFOA manifestó que sostiene su auge porque su principal destino es los Estados Unidos, “vecino comercial que se ha convertido en la puerta hacia el mercado internacional”.

Sin embargo, el Diagnóstico Sectorial Baja California de 2013 que elaboró la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), determinó que el valle de Manadero es una localidad de alta y muy alta marginación, “situación que tiende a disminuir opciones  de desarrollo a medida en que las economías de escala en producción se incrementan”.

Un ejemplo de este fenómeno social es el que denunciaron los jornaleros agrícolas Marcelino de la Cruz y Antonio Catalino Cruz.

Ellos afirman que son los rancheros “árabes” que dirige Moshe Rimon y el rancho Vegemex, los que dan las peores condiciones laborales a sus trabajadores, a quienes presuntamente los capataces generales y de cuadrilla dan agua salada para tomar en las 15 parcelas que rentan los extranjeros.

“Por jornadas de 12 horas de trabajo pagan 150 pesos. Hay jornaleros a los que todavía les quitan de su pago 200 semanales y a otros que trabajaron con ellos tres años los liquidan con mil 200 pesos. Además, te dan un vale médico para ir al Seguro Social que si no lo usas en dos días, se vence y ya no te atienden”, reveló Catalino Cruz.

JORNALEROS CAMPO CULTIVO

Contó que algunas mujeres que trabajaron en Vegemex fueron hostigadas sexualmente por los mayordomos de cuadrilla –“cuando trabajaban agachadas en el campo cortando el pepino llegaba el mayordomo, les levantaba la falda y les metía mano”-, situación que la hicieron del conocimiento de Sandra Luz Ramos Peña y Víctor León, funcionarios de la Se retaría estatal del Trabajo en Ensenada, “quienes no han hecho nada”.

De acuerdo con las cifras que proporcionó Marcelino de la Cruz, los productores extranjeros poseen poco más de 300 hectáreas porque rentan 15 parcelas de 20 hectáreas cada una. En ellas instalaron sistemas de goteo en invernadero para sembrar pepino y chile, pero también siembran hortalizas a cielo abierto.

En cada parcela tienen a 120 trabajadores en promedio, a quienes les impiden que hablen entre ellos cuando están en el rancho. Han despedido a hombres y mujeres porque han roto esa prohibición. Y en Vegemex, tenía hasta menores de edad trabajando pero llegaron los de Derechos Humanos y sacaron del campo a los niños”, contó de la Cruz.

Los activistas expresaron su esperanza de que la creación de un sindicato nacional de jornaleros agrícolas  les permitirá mejorar sus condiciones laborales y de vida, pero tienen muy bien identificado al que consideran su verdadero enemigo.

– “El gobierno del estado bien sabe cómo tratan estas personas a sus trabajadores. Ellos son los responsables de lo que está pasando porque son ellos los que van a negociar con los patrones. Por eso estamos sujetos a este tipo de abusos”.