Unidad nacional para dominar el mercado del vino en México: Hugo D´Acosta

Si los nuevos industriales del vino en México no se organizan y equilibran el mercado de producción, y no logran un mejor entendimiento con las autoridades federales del país, el nuevo movimiento vinícola desaparecerá como ya sucedió en diversas épocas de la historia desde el siglo XVII.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

Ensenada, B.C., a 11 de agosto de 2015.- Ello lo manifestó el enólogo Hugo D´Acosta López, presidente de la Asociación de Vitivinicultores de Baja California y uno de los impulsores del renacimiento de la vitivinicultura mexicana, quien alertó acerca de los peligros que representa para la industria vinícola nacional, la importación de vinos que actualmente dominan el 60 por ciento del mercado nacional.

“Para que se den una idea: de cada 10 botellas, seis vienen de fuera y cuatro son mexicanas”, informó en una charla sobre la historia del vino en México en el contexto del 25 aniversario de las Fiestas de la Vendimia en Baja California.

En la conferencia destacó como un logro del nuevo movimiento del vino el resurgimiento de las antiguas zonas de producción.

Si el altiplano del país fue importante para el vino en los siglos XVII y XVIII, hoy la apuesta, la fuerza y el interés que sucede en Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato, San Luis Potosí y Zacatecas es increíble, lo que hace que en Baja California nos pongamos las pilas porque se quieren llevar todo el pastel”.

Afirmó que el crecimiento del vino en Baja California interesó “a todo el mundo” y por ello están resurgiendo aquellas zonas productoras, por lo que llamó a lograr un equilibrio entre los productores porque lo importante ahora es enfrentar la competencia de los vinos extranjeros.

VINOS Y VIÑEDOS

– “Creo que es mucho más importante dominar primero como mexicanos el mercado nacional. Si no somos ordenados puede desaparecer este movimiento como ya ha ocurrido en otras etapas de la historia del país desde os siglos XVII al XX”.

Relató cómo a la mitad del siglo pasado el mercado nacional del vino lo monopolizaron dos empresas «que en verdad no hacían vino»: Pedro Domecq y Vergel, que lideraban a la industria con 75 mil hectáreas sembradas con vid que casi en su totalidad las dedicaban a la fabricación de brandy, una bebida que arrojaba grandes utilidades.

La entrada en vigor del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), primero, y la apertura comercial del país, después, terminaron con e duopolio pero la superficie de vid cayó a 25 mil hectáreas y el número de empresas bajó a 11, con el agravante de que sólo tres mil hectáreas se dedicaban a la producción de vino.

Llegamos a los 90, que lo pongo como un renacer. Esa oportunidad en donde se rompe un monopolio, una estructura que no permitía que se hicieran otras cosas. En Baja California nace la Asociación de Vitivinicultores de Baja California, empiezan las fiestas de la vendimia, nace Provino y hay la instalación muy importante de los pequeños productores, Es decir, en los 90 éramos seis gatos y hoy es otra cosa”.

También a partir de los 90 se rompe la curva de caída de la superficie sembrada y otras vez se empieza a plantar uva.

CATA DE VINOS
Foto: Revista Todos Santos

– “En estos primeros 15 años del siglo XXI tenemos una vitivinicultura que se dedica al vino. Antes se dedicaba a hacer todo. La fuerza económica estaba sobre el brandy; había grandes negocios en la mesa y si te sobraba hacías vino. Hoy, una parte muy importante del sector se dedica exclusivamente al vino”.

Otra cosa importante que citó fue la explosión de oferta de vino de Baja California en el país, hecho que no se había visto en mucho tiempo y que abrió un gran potencial y una gran oportunidad para la inversión.

“Otra cosa que pasó del 2000 para acá es que tenemos en todo el país una mejor percepción de la calidad del vino mexicano, el cual ya forma parte de las cartas de vino en la parte frontal y no hasta atrás. Y lo más importante de todo es que es un mercado joven que trae su propia cultura, que es muy dinámica y están tomando vino. Imagínense el tamaño de la pirámide que nos podemos encontrar como productores de vino”.

Mencionó como otra innovación la construcción de grandes salones para recibir a la gente en la degustación, la gastronomía y el espectáculo.

– “Hasta antes de 1999 la degustación era a puerta cerrada. Era otra cultura, otra idea de hacer vino y hoy es una cosa totalmente al revés. Está ligada precisamente al enoturismo, a compartir todo lo bueno y malo que puede tener esa propuesta”.