Nueva visita a los fascistas virtuales

Esta semana me pidieron mi opinión acerca de un desafortunado caso sucedido en mi ciudad. Esto fue lo que dije:

http://www.4vientos.net/?p=38284

Ramiro Padilla Atondo* / A los Cuatro Vientos

Por supuesto que por tratarse de un tema controversial, (la foto de unas personas con un indigente a quien uno de ellos sujeta de una cuerda) El asunto ha devenido en una argumentación totalmente pasional.

Veámoslo desde otro ángulo. Yo pregunto que hubiera pasado si la persona que tomó la foto, en vez de tomarla, les hubiera dicho a los participantes de ella que no le parecía un buen gesto que se la tomaran con el indigente. ¿No hubo por algún momento un atisbo de ética del fotógrafo para entender los alcances de la foto?

¿Cuál era la intención al tomarla y luego filtrarla? Porque al parecer le importó un carajo el daño causado. Yo le pregunto en este momento al fotógrafo(a) (o a quien haya filtrado la foto)  ¿estás satisfecho(a) con el resultado? ¿Puedes dormir en paz con el sentimiento de la obligación cumplida?

Entiendo que como individuos reaccionemos de manera inmediata ante lo concreto, mientras soportamos con estoicismo lo abstracto. La foto en sí toca fibras sensibles de la psique mexicana, el clasismo, influyentismo, los privilegios, todos esos elementos hablan en ese instante capturado.

Y basados en la velocidad de reacción todos nos indignamos. Pero déjenme hacer una aclaración para los que leyeron el otro artículo e igual siguen con la idea del castigo mayor a los involucrados. Lo haré con una pequeña analogía. La foto de los implicados es un árbol. La vida de estos mismos implicados es un bosque. La mayoría ve el árbol pero no el bosque. Creo que todos, absolutamente todos  hacemos cosas estúpidas de vez en vez. Pero que un hecho aislado se convierta en un determinante para arruinar mi vida es un asunto en extremo delicado.

DOBLE MORAL MESI NIÑO CALLE

Las redes sociales están cambiando la manera en la que nos relacionamos, y me pongo a pensar que hubiese pasado si yo, por alguna desafortunada circunstancia, fuera el protagonista de la foto. Es al final de cuentas la reflexión. Me recuerda la novela de García Márquez, La mala hora. Aquí serían  los malos segundos. Los pasquines ya no se pegan en los lugares visibles, no hay necesidad, para eso están ahora las redes sociales. Tampoco pretendo justificar a los protagonistas de la foto bajo ninguna circunstancia. El hecho en sí es lamentable.

Lo que intento entender es la unánime condena de los modernos Torquemada que han invocado a la santa inquisición mediática sin haber reflexionado. Aunque entiendo también que es en extremo difícil, todos caemos en el garlito.

Hay un video que circula ya y pone en contexto el asunto de la foto. Quiero aclarar que no es mi intención convertirme en abogado del diablo. Intento poner distancia crítica del evento. No estoy de acuerdo con muchas de las opiniones vertidas pero las respeto, aunque también es necesario el debate para contextualizar este tipo de fenómenos que pueden lastimar a mucha gente.

 Quizá lo único positivo de la foto haya sido la exposición  de las condiciones en las que viven la mayoría de las personas con enfermedades mentales, aderezada con una declaración que es la verdadera joya de la corona  de esta funcionaria del gobierno:

http://www.elvigia.net/general/2015/7/30/rechaza-comisionada-hospital-psiquiatrico-206045.html

Dejo el video para que ustedes juzguen:

https://www.youtube.com/watch?v=t5GmNxx6nPc

RAMIRO PADILLA ATONDO* Ramiro Padilla Atondo. Escritor ensenadense, columnista y ensayista. Autor de los libros de cuentos A tres pasos de la línea, traducido al inglés; Esperando la muerte y la novela Días de Agosto. En ensayo ha publicado La verdad fraccionada y Poder, sociedad e imagen.