Apoyo parcial para combatir plagas en Maneadero y el bosque de Los Attenuatas

Once meses después de que los agricultores del valle de Maneadero denunciaron la presencia de dos plagas que están afectando casi 500 hectáreas sembradas con hortalizas, la Dirección estatal de Inspección, Sanidad e Inocuidad anunció que implementará un programa de control biológico para combatir al menos uno de los insectos nocivos.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

Ensenada, B.C., a 31 de julio de 2015.- Pero la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) en Baja California tiene dos meses y medio que prometió al ejido Adolfo Ruiz Cortínez apoyar con trampas que confirmen o desechen la presencia del escarabajo descortezador en el bosque de pinos Attenuata, uno de los tres últimos reductos de la especie vegetal en Norteamérica.

La directora de Inspección, Sanidad e Inocuidad de la Secretaría de Fomento Agropecuario (SEFOA), Belém Avendaño Ruiz, anunció la inminente puesta en marcha de un programa de control biológico en el valle agrícola de Maneadero, mediante la liberación de insectos benéficos, para combatir la plaga de palomilla o gusano dorso de diamante.

Para enfrentar a la segunda plaga presente en los cultivos de Maneadero –la mosquita blanca-, la ayuda oficial de momento se limitará a la impartición de un curso de capacitación sobre el manejo integrado del insecto, que incluirá consejos para el buen uso y manejo de agroquímicos, y para la adecuada manipulación de materiales biológicos.

Avendaño explicó que la disposición sanitaria se dio luego de que los productores del Ejido Nacionalista Rodolfo Sánchez Taboada insistieron el 28 de julio, en pedir ayuda para controlar a los insectos.

Ahora los productores, técnicos de la comunidad agrícola, proveedores de insumos y las autoridades del comisariado ejidal participarán en la aplicación de feromonas específicas para el control del gusano dorso de diamante.

El costo de este programa lo cubrirán la SEFOA, los productores y los representantes de las casas proveedoras de agroquímicos.

Raymundo Carrillo Huerta, presidente del ejido, reveló que desde hace un año la mosca o mosquita blanca proliferó por la sequía y provoca pérdidas por cientos de miles de dólares al contaminar con un virus a hortalizas como calabazas, col de Bruselas, repollo, tomate y cebollas.

Campo de repollo en el valle de Maneadero (Foto: archivo).
Campo de repollo en el valle de Maneadero (Foto: Frontera Ensenada).

“Muchas semillas traen  garantías contra virus, ya vienen con antivirus, pero la sequía es tan fuerte que aun con ello las vencen, afectando principalmente col de Bruselas, cebolla y calabaza”.

Respecto a la presencia del escarabajo descortezador en las zonas boscosas circundantes a la ciudad de Ensenada, Juan Carlos Velázquez Padilla, ejidatario del Ruiz Cortínez y encargado del bosque de attenuatas, manifestó que la CONAFOR realizó recorridos, observaciones, estudios técnicos y autopsias en pinos vivos y muertos. Concluyó que el insecto aparentemente sí estuvo en los árboles pero ya emigró.

– «Para confirmar su diagnóstico, técnicos y funcionarios de la CONAFOR quedaron en regresar a los attenuatas y colocar trampas para los escarabajos machos en caso de que aún se encuentren en el bosque. Eso fue hace dos meses y medio y no nos han notificado si regresarán al ejido para cumplir su palabra”, expresó.

Informó que hace un mes un biólogo de la CONAFOR Durango, especialista en la plaga, estuvo en Ensenada para profundizar en la investigación del escarabajo, insecto que deposita una larva la cual se introduce en el árbol para comer la sabia del tronco hasta matar el árbol que parasita.

Encontró en pinos muertos los laberintos que deja la larva cuando vive en el tallo de los árboles, pero no lo ubicó en árboles vivos o secos que inspeccionó los días en que trabajó en Ensenada, por lo que concluyó que el escarabajo posiblemente ya salió de los attenuatas; pero como los pinos se siguen secando especuló en que posiblemente el estrés por la sequía es ahora la causa de la destrucción del bosque”.

También descartó el uso de pesticidas para eliminar al escarabajo y su larva en virtud de que el bosque tiene una gran cantidad de fauna benéfica que podría morir si se aplicara una solución agroquímica.

El biólogo comentó a los ejidatarios que aparentemente la CONAFOR no tiene recursos para comprar las trampas, que tienen un costo individual de cinco mil a seis mil pesos, por lo que el ejido Ruiz Cortínez está dispuesto a comprar una y salir así de la incertidumbre de si el escarabajo sigue presente o se fue de un bosque que se ubica a 790 metros de altura sobre el nivel del mar y abarca 300 hectáreas, 120 de las cuales están enfermas.