El FBI, candil de la calle

Pocas horas después de la fuga de Joaquín “el Chapo” Guzmán, algunos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos pertenecientes al FBI y a la DEA se reunieron con oficiales de la Procuraduría General de la República y ofrecieron su apoyo para la búsqueda y recaptura del prisionero más famoso del penal del Altiplano.

José Luis Pérez Canchola* / A los Cuatro Vientos

De acuerdo con declaraciones de oficiales norteamericanos hechas al diario Los Ángeles Times, las agencias federales norteamericanas prometieron utilizar la tecnología más moderna y comisionar a sus mejores agentes para la localización de este personaje, pero ahora se manifiestan frustrados por no recibir una rápida respuesta del gobierno mexicano. Un oficial de la DEA declaró al Times que al día siguiente de la fuga hubo conversaciones entre funcionarios de ambos países manifestando los norteamericanos su interés en cooperar hasta lograr la detención del famoso “Chapo” Guzmán.

El lunes 13 de julio, oficiales de México y Estados Unidos se reunieron en privado en la ciudad de México y acordaron coordinar esfuerzos. Al día siguiente el embajador de los Estados Unidos en México, Anthony Wayne se reunió con el Secretario de Gobernación Osorio Chong con el tema de la cooperación bilateral para lograr el mencionado objetivo, pero el asunto no pasó de un intercambio de información.

No nos han invitado a ser parte de la búsqueda -declaró un funcionario norteamericano- y esto puede llevar años cuando sabemos que en los Estados Unidos tenemos mejores recursos y una mejor inteligencia”.

Si esto es cierto, me pregunto porque el FBI, la DEA y la CIA no son capaces de localizar y llevar a prisión a miles de criminales fugitivos que dentro de los Estados Unidos son buscados por delitos como tráfico de drogas, lavado de dinero, homicidios, violación de niños, terrorismo y secuestro entre otros delitos de igual o mayor gravedad.

Solamente en la ciudad de Los Ángeles, el FBI tiene un registro de varios años con un total de 216 fugitivos como es el caso de Tuyen Quan Ngo, residente de California y de origen vietnamita con cargos de distribución de drogas, lavado de dinero, posesión de armas de fuego y violación a sistemas de comunicación de la policía.

En Chicago el registro es de 28 fugitivos de alta peligrosidad como el colombiano Arturo Atehortua con cargos por la introducción, distribución y venta de heroína. Tratándose de El Paso, Texas, el número de fugitivos es de 96 criminales como Alberto Iglesias Villegas, buscado por tráfico de drogas, de armas de fuego, por homicidio y lavado de dinero. En Miami son 21 los fugitivos peligrosos incluyendo a Guy Philippe a quien se busca por importación, distribución y venta de cocaína así como lavado de dinero.

FBI FIN A CORRUPCION

Tratándose de Jaber Elbaneh, el FBI ofrece una recompensa de 5 millones de dólares y se le acusa de apoyar organizaciones terroristas. Igual recompensa se ofrece por Ali Atwa acusado de secuestrar una aerolínea comercial norteamericana y por homicidio.

En el caso del atentado con explosivos en San francisco en el año 2003, el FBI ofrece un pago de 150 mil dólares a quien proporcione información sobre Daniel Andreas, principal sospechoso de aquel atentado.

Otro millón de dólares se ofrece por Deborha Chesimard acusada de pertenecer a un grupo terrorista y de asesinar hace décadas a un policía en Nueva Jersey, delito por el que fue sentenciada y encarcelada pero posteriormente se fugó de la prisión y hasta la fecha no ha sido localizada.

El colmo son los 25 millones de dólares de recompensa que ofrece el gobierno de los Estados Unidos por Ayman Al Zawahiri, acusado de realizar diversos atentados en contra de embajadas norteamericanas, y otros 5 millones de dólares en el caso del rebelde filipino Isnilon T. Hapilon acusado de secuestrar y asesinar a ciudadanos norteamericanos en las Filipinas.

La lista de criminales, de narcotraficantes y de terroristas que se han escapado de manos de la justicia norteamericana es interminable. Son miles. Con estos antecedentes no le veo sentido a que altos funcionarios del gobierno mexicano se sigan reuniendo con oficiales del FBI y de la DEA para discutir sobre un tema en el que ellos han fracasado.

¿Acaso no se dan cuenta que los norteamericanos son candil de la calle y obscuridad de su calle?

JOSE LUIS PEREZ CANCHOLA* Miembro de la Academia Mexicana de Derechos Humanos. Primer Ombudsman de los Derechos Humanos en Baja California.