Los retos de la Ruta del Vino, «glamour» y esnobismo» aparte

No todo es «glamour», conciertos caros, cultura y esnobismo en la llamada Ruta del Vino.

Aunque autoridades de los tres órdenes de gobierno han considerado al Valle de Guadalupe como uno de los principales atractivos turísticos de Baja California, en esencia su gente, los habitantes, padecen pobreza y enfrentan una importante crisis de falta de agua.

Néstor Cruz Tijerina / Reportaje/ A los Cuatro Vientos

A esto se le suma inseguridad, falta de incentivos fiscales y los siguientes factores que identificó el documento llamado “Programa de Desarrollo de la Región del Vino”, realizado en conjunto por la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno Federal (Sedesol) y el Comité de Planeación para el Desarrollo Municipal (Copladem) de Ensenada:

Escasez del agua y de la calidad de ésta. Desorden en el uso del suelo. Apoyo insuficiente como sector prioritario. Ausencia de actividades complementarias al sector vinícola. Restricciones en los mercados internacionales. Reducida generación de empleo. Redistribución escasa de beneficios a lo largo de la cadena productiva.

Asimismo vialidades inadecuadas y falta de señalización. Inexistencia de servicios para los visitantes. Plaga de mosca blanca contra el olivo. Comercialización deficiente y valor agregado insuficiente del producto del olivo. Apoyos económicos reducidos. Nivel de escolaridad bajo en los habitantes, y regulación inexistente de la industria.

LA AGRICULTURA EN EL VALLE: NO SOLO DE UVA VIVE…

Destaca el estudio que la actividad agrícola es la principal en la Región del Vino. En ese sentido, el valor total anual de la producción agrícola de la Región del Vino es de aproximadamente 218.63 millones de pesos, de los cuales para los diferentes tipos de jitomate fue de 94.8 millones de pesos (43.36 por ciento), seguido por la vid que representó 14.98 por ciento y las flores 11.30 por ciento.

Otros productos de la Región del Vino son el chile, pepino, chícharo, alfalfa, calabacita, naranjo, leek (puerro), zanahoria, limón, repollo, rabanito, cilantro, olivo y brócoli.

La vid, según el texto, es uno los principales frutos de la región de la costa de Baja California, tanto por superficie como por el valor de producción y generación de empleos.

Este cultivo, aseguran, da reconocimiento internacional a la producción agrícola del estado ya que la calidad de los vinos de la región está considerada como la mejor a nivel nacional, y entre las cinco primeras a nivel internacional.

Como factores principales para el logro de la excelente calidad de los vinos, contribuyen: el clima tipo mediterráneo, la alta tecnología utilizada, así como el esfuerzo y la dedicación de los productores», sentencia el análisis.

VID BAJA CALIFORNIA

LA PIRÁMIDE SOCIAL

En la zona rural de la Región del Vino hay 762 ejidatarios organizados en 11 ejidos Éstos, conjuntamente con la Asociación Ganadera Local –aunque su participación es aún incipiente en la planeación–, constituyen un potencial para el desarrollo integral de esta región.

Se menciona aparte que existen organismos de la sociedad que han realizado un nivel importante de intervención en proyectos locales y regionales, como la Asociación de Vitivinicultores, las agrupaciones de Ingenieros Agronómicos y Topógrafos, el Grupo de Agricultores del Valle de Guadalupe, artistas plásticos, historiadores o aficionados de la historia que promueven los museos y los eventos turísticos, culturales y conmemorativos.

El potencial cultural, por el carácter ancestral de la región, lo constituyen organismos de las comunidades nativas de San José de la Zorra y de San Antonio Nécua.

PROBLEMAS DEL SECTOR VINÍCOLA

El Programa de Desarrollo de la Región del Vino detectó en la zona una baja tasa de crecimiento del número de empresas. También observó que se ha reducido éste respecto a la apertura de empresas en años anteriores.

– «Hay un crecimiento escaso de la actividad vitícola y desarrollo escaso del área. El Acuerdo de Libre Comercio con la República de Chile afecta la producción vitícola de la Región, ya que el subsidio de parte del gobierno de ese país a sus productores permite que los costos de los productos chilenos sean mucho más bajos que los reales de la Región del Vino».

El documento señala que aun cuando las asociaciones vinícolas se han organizado con apoyo del gobierno para revertir esta situación, los logros «no han sido halagadores»; por lo que se considera necesario que se insista en este tema.

También se detectó un alto nivel de desempleo en la región, más alto incluso que el que se registra en promedio en Baja California.

Hay un insuficiente valor agregado del producto del olivo. Existe interés regional de desarrollar actividades que agreguen valor a este producto y en el mercado internacional se denota un interés especial por los productos orgánicos. El último informe del mercado mundial de aceite de oliva confirma que existe una tendencia de crecimiento continuado del mercado mundial y una situación de equilibrio entre la producción y el consumo».

Pero también se distinguieron algunos problemas en la cadena productiva de la región:

– «Hay una escasa articulación de proyectos de diferentes actores para generar un proyecto común y operativo. La articulación de proyectos parece ser la mejor manera de generar cadenas productivas para diferentes servicios regionales, incluidos los turísticos. Existe un gran interés por complementar las diferentes actividades de recreación para conjugar un servicio completo para los visitantes, pero los esfuerzos aún son pocos».

Además, el estudio detectó una importante ausencia de actividades complementarias al sector vinícola.

VIÑEDOS BC

SIN AGUA, SOY NADA…

Otro grave problema en la zona es la escasez de agua:

– «Existe gran preocupación y conciencia sobre la escasez del agua, tanto por su importancia para la población y las actividades productivas de la Región, y ya que debido a la demanda de la ciudad se ha elevado tanto que limita la disponibilidad en los valles”.

A esto se suma el uso desordenado del suelo porque las Directrices de Desarrollo del Corredor San Antonio de las Minas y Valle de Guadalupe, y el Programa de Ordenamiento Ecológico “son avances sin completar».

A ello suma que los productores cuentan con un régimen fiscal impositivo inadecuado; tanto para el sector vitivinícola como para el turístico y de servicios.

«Hay un apoyo insuficiente como sector prioritario. También existen restricciones en los mercados, que se traduce como la falta de acceso a los servicios de comercialización, ya sea privados o gubernamentales, razón por la que se hace necesario revisar los apoyos existentes y el acercamiento a estos instrumentos».

El documento también registra otras carencias. Entre ellas:

Ventas vulnerables de los viticultores e inexistencia de servicios para los visitantes porque «El desarrollo de las actividades complementarias puede ser una vertiente de solución a este potencial. En la medida que existan más servicios para los visitantes, el mercado crecerá».

También restricciones a los clientes de Estados Unidos. Inexistencia de la imagen del producto. Restricciones en los mercados internacionales. Disminución de la participación en el mercado nacional. Comercialización deficiente del producto del olivo.

Destaca la intromisión de actividades no aptas para la región por la inexistencia de regulación y control de las actividades, así como capacitación insuficiente de personal para las empresas existentes y para que surjan nuevas.

Termina enumerando como debilidades de la Ruta del Vino en Guadalupe la redistribución escasa de beneficios a lo largo de la cadena productiva, las vialidades inadecuadas y falta de señalización, la plaga de mosca blanca contra el olivo, la enfermedad de Pierce contra la vid y los cítricos, y el hecho de que las delegaciones municipales de la región cuentan con personal, estructura y recursos insuficientes para el cumplimiento de las responsabilidades asignadas por la normatividad.

Sin embargo, no todo es malo en la «Región del Vino». A favor, el estudio detectó:

Aptitud y potencial clara del área. Agrupamiento industrial integrado (cluster). Productos competitivos y de alto valor agregado. Existencia de redes de cooperación. Recursos humanos calificados. Historia e identidad cultural. – Calidad de su gente, actitud hospitalaria de los vecinos. Disponibilidad de tierras.

Otras fortelezas son: Calidad de tierras para cultivos. Capacidad de organización. Diversidad de productores. Capacidad de crecimiento social y demográfico. Infraestructura de comunicación. Cercanía a la frontera. Ecosistemas y entorno natural conservado. Riquezas natural, biológica y de fauna. Endemismos. Clima tipo mediterráneo y ambiente no contaminado. Diversidad de paisajes naturales y panorámicos, potencial turístico ecológico.

PROBLEMÁTICA SOCIAL

UVAS GUADALUPE

El Estudio de Desarrollo de la Región del Vino también analizó las condiciones socioeconómicas de la zona, y encontró lo siguiente.

En el tema de salud y educación: Atención primaria insuficiente. En las localidades que comprende la Región del Vino se reportaron 185 jóvenes de 6 a 14 años que no saben leer, esto representa 12.7 por ciento de la población de ese rango de edad.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), en la región sólo 40.2 por ciento de la población total disfruta servicios de salud.

Se informó de tres Centro Rurales de Isesalud en la región, uno en cada delegación de San Antonio de las Minas, Francisco Zarco y El Porvenir; además, hay un puesto de socorro en ésta última y una Unidad Médico Familiar en la segunda.

Las adicciones son también problemas que afectan principalmente a la juventud de la zona.

Se detectó además contaminación por letrinas superficiales, quema de basura y de ladrillos.

A lo anterior se le suman los problemas de vivienda, ya que mucha gente habita casas móviles inseguras e insalubres. Además de que, las que hay, son insuficientes para la población.

El informe del XII Censo reportó un promedio de 3.5 habitantes por vivienda en esta región; sin embargo, es posible que la situación sea diferente en la actualidad y se haya incrementado la población al punto de elevar el indicador.

También se observaron viviendas de material de mala calidad. En promedio, 12.6 por ciento del total fueron construidas con material de desecho.

En el apartado llamado «marginalidad», se resaltó que hay sectores de la población donde del 60 al 70 por ciento de los habitantes no tienen derecho a servicios de salud y 23 por ciento sobrevive apenas con 2 salarios mínimos.

Se concluye en este apartado que hay una «alta marginalidad por desocupación. Hay escasez de fuentes de trabajo».

Aparte, la educación básica es deficiente. En promedio, 23.1 por ciento de la población de más de 15 años no tiene educación primaria completa.

«Hay una participación reducida de la comunidad en la organización y participación de eventos culturales. También se detectó que hay instalaciones deportivas insuficientes y falta de promotores de estos temas».

Otras deficiencias sociales encontradas fueron:

Alumbrado público deficiente. Vialidades con mantenimiento insuficiente. Vigilancia  policial insuficiente. Inexistencia de estación de bomberos. Organización de grupos de voluntarios incipiente. Desorden en nombres de calles y zonas. Desorden en el establecimiento de fraccionamientos. Ausencia de delimitación del fundo legal de los centros de población.

Respecto al agua se detectó: Falta de control adecuado del manejo de las aguas negras. Uso indiscriminado del agua. Abatimiento de niveles freáticos del acuífero de Guadalupe por sobreexplotación. Extracción irracional de la arena de los cauces de arroyo. Falta de control del paso del agua en arroyos.

También se registraron problemas ambientas como la contaminación por emisión de polvos y humos, la ausencia de regulación de uso de suelo, la edificación o construcción sin orden ni autorización, las actividades y asentamientos irregulares, el uso económico de áreas sin planificación, el derrame de sustancias tóxicas, la contaminación por residuos, la contaminación por residuos de drenaje clandestinos en parcelas cercanas a la carretera, la deforestación, el desconocimiento del potencial de la vegetación encinal, el desmonte indiscriminado de la vegetación afectando el entorno y los desmontes para ampliar la frontera agrícola.

Finalmente citó: Lotificación sin prever la disponibilidad de servicios. Uso y arribo de empresas ajenas a la aptitud de uso del suelo. Desconocimiento del potencial natural de la vegetación herbaria-medicinal. Reforestación inadecuada (en la que no se toma en cuenta el tiempo adecuado). Cacería furtiva, explotación y venta. Actividad cinegética desordenada, que provoca exterminación de especies. Desplazamiento de especies silvestres. Plaga de topos. Disminución severa de víbora de cascabel, coyote, águilas y halcones. Convivencia de actividades incompatibles (asentamientos, viviendas, empresas, etcétera), y la tala indiscriminada.

VID Y ANCIANO

CONCLUSIÓN

El Programa de Desarrollo de la Región del vino terminó con una visión romántica -que sus creadores llamaron «utópica»– de la zona:

«Una población organizada que se encuentra capacitada cuenta con el apoyo del gobierno, con el que se ha establecido una actuación integral y concertada para el desarrollo de la región.

«Se han creado y fortalecido empresas de productores, tanto del ramo del turismo y la agroindustrias, como de huertos familiares bien consolidados. Se realizan un uso racional del agua y de la tierra.

«Se han creado las fuentes de empleo necesarias, la riqueza generada se distribuye equitativamente y con ello, la Región se ha conformado como un Potosí, es decir, un lugar de riqueza extraordinaria.

«Además, constituye una ciudad y una zona de primer nivel, que se identifica como una región feliz o como ´el mejor lugar para vivir´.

“En suma, es un paraíso social o un modelo utópico de región».