Gobierno de BC bloqueó solución a desabasto de agua para favorecer desalinización en Ensenada

A dos años y medio de que investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y el ejido Sánchez Taboada solicitaran por primera vez al Gobierno del Estado la inyección de 600 litros por segundo de agua tratada en el acuífero de Maneadero, y revertir la sobreexplotación y salinización de la cuenca hídrica, la autoridad no responde a la petición que desde entonces pudo haber contribuido a reducir y eliminar el desabasto de agua potable en la ciudad de Ensenada.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos / La Jornada BC

Ensenada, 15 de julio.- Raymundo Carrillo Huerta, presidente del comisariado del ejido Sánchez Taboada,  manifestó que si bien se amplió la cantidad de agua residual que la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (Cespe) entrega al ejido para regar campos de flor y forraje, aún no resuelve la solicitud de introducir agua tratada en el manto freático mediante un sistema de pozos de bombeo, o por medio de lagunas de infiltración.

En noviembre de 2012, Leopoldo Mendoza Espinosa, investigador del Instituto de Investigaciones Oceanológicas (IIO) de la UABC, anunció que un equipo de científicos y técnicos universitarios trabajó en el diseño de inyección de agua tratada al subsuelo del valle agrícola de Maneadero, en donde los cuatro acuíferos que surten de agua potable a Ensenada están sobreexplotados y salinizados.

“Nuestra propuesta busca atender la creciente salinización del acuífero de Maneadero y encaminarnos hacia un esquema sustentable en los sistemas de extracción de agua, a la vez que se podría reducir la necesidad de buscar fuentes externas de agua o retrasar la construcción y operación de una planta desaladora, un sistema muy costoso tanto en lo económico como en lo ecológico”, apuntó el investigador.

Otros científicos que participaron en el proyecto, como Luis Walter Daesslé Heuser, del IIO, y Blanca Jiménez, del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), opinaron a su vez que “los onerosos proyectos como el de la planta desaladora o un posible acueducto para traer agua del Río Colorado, no harían sino disparar el precio del agua para los ciudadanos”.

Y el investigador Ramón de Jesús Ramírez Acosta, de la Facultad de Economía de la UABC Campus Tijuana, realizó un estudio de factibilidad económica del proyecto de recarga artificial del acuífero y concluyó que ésto era más barato que cualquiera de las dos opciones citadas por Mendoza, Walter y Jiménez.

Mendoza Espinoza manifestó: “Sabemos que hasta 2012, en la ciudad de Ensenada, se trataba el 92 por ciento de las aguas negras, mientras que apenas se reutilizaba el uno por ciento. Esto quiere decir que casi la totalidad de los 600 litros por segundo que se limpian son vertidos al mar sin ningún provecho. Es agua residual de buena calidad, tratada en la planta El Naranjo, que cumple con las normas para riego agrícola y urbano; sin embargo, no se reutiliza”.

VALLE MANEADERO
El valle al cual la población de la ciudad de Ensenada le debe el 40% del agua potable que consume diariamente (Foto: archivo).

En el proyecto también trabajó el Comité Técnico de Aguas Subterráneas de Maneadero (Cotas) y la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (Cespe), institución que se comprometió a cubrir el costo de una pileta de infiltración sobre el acuífero para medir la recarga y calidad del agua que ingresa por filtración al subsuelo.

El Gobierno del Estado respondió parcialmente a la innovadora propuesta científica el 30 de junio de 2014, cuando inauguró un represo en donde se depositó agua tratada para la siembra de hasta mil 500 hectáreas de flores y forraje para ganado, pero de la inyección del líquido al manto friático no se habló.

En noviembre de 2014, Carrillo Huerta y un grupo de ejidatarios, investigadores del IIO, miembros del COTAS y funcionarios de la Cespe y la Secretaría de Fomento Agropecuario (Sefoa) visitaron el valle de Salinas, California, en donde más de cuatro mil 500 hectáreas están sembradas con diversas frutas y hortalizas regadas con agua residual de tratamiento terciario, que además se inyecta de manera exitosa en la cuenca regional.

“El objetivo era que los funcionarios de la Cespe y la Sefoa constataran y se convencieran de que no existe riesgo en utilizar estas aguas, siempre y cuando se cumpla con las normas establecidas”, apuntó Carrillo.

Pero en marzo de 2014, cuando estalló el problema de la escasez de agua potable en la ciudad de Ensenada, y ante la falta de atención de la Cespe para cumplir con su compromiso de pagar la construcción de la pileta de infiltración, investigadores de la UABC, ejidatarios de Sánchez Taboada y miembros del Comité Técnico del Cotas-Maneadero iniciaron por su propia cuenta los análisis del subsuelo para determinar el grado de salinidad que tenía el agua del valle y tener estudios actualizados del problema.

El diputado estatal Marco Antonio Novelo Osuna pidió al gobernador Francisco Vega Lamadrid que fortalezca los Centros de Educación Superior de Baja California, para impulsar los estudios relativos a la inyección de agua residual en las cuencas hídrícas sobreexplotadas, y así buscar alternativas baratas e inmediatas al problema del desabasto de agua potable en Baja California. Lo hizo en marzo de este año y todavía no tiene respuesta.