Sociedad educada y pensante, base de un país democrático: Astrónomo de la UNAM

“La riqueza de un país no es ni el petróleo, ni la plata ni los litorales; es su población pensante y educada” afirmó el doctor Luis Alberto Aguilar Chiu, investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en Ensenada y uno de los fundadores del Taller de Ciencia para Jóvenes que hace dos semanas cumplió su edición XV.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos / La Jornada BC

Asimismo afirmó que la base de una democracia no son las elecciones: “Lo que necesitas es una educación capaz de generar ciudadanos informados para que cuando lleguen los candidatos, en lugar de esperar la torta o los útiles escolares, exijan un debate con preguntas inteligentes que les permita tomar decisiones realmente democráticas. Y la base de esto es la educación”.

La reflexión política del astrónomo se dio cuando reconoció que ni comunidad científica nacional  ni la cantidad de estudiantes a nivel de licenciatura y postgrado, ha crecido significativamente en México en los últimos años.

“Los jóvenes con los que trabajamos (en el Taller de Ciencia) son una minoría muy especial. Sea buena o mala la educación en México ahí siempre estarán, pero si en verdad quieres sacar al país adelante no hay más vuelta que invertir y atender el tema de la educación”.

Y no pasó por alto que la comunidad científica del  país sigue siendo muy poca per cápita.

– “Esto es el reflejo de lo que invierte el país en la ciencia, que es algo así como una tercera parte de un punto porcentual del producto interno bruto, cuando otros países van del uno por ciento para arriba. Son muchos años los que ha dicho el gobierno que quiere invertir más en ciencia; y lo han hecho, pero muy poco a poco.”

CIENCIA Y SOCIEDAD DEMOCRATICA FRASE

Además –agregó-, en otros países la industria privada también aporta a la ciencia y hay compañías “enormes” que tienen sus propios laboratorios de investigación, “cosa que lamentablemente ocurre muy poco en el país porque mucha gente cree que hacer ciencia es un lujo que solo los países ricos se pueden dar, sin comprender que lo que ellos alcanzan es porque invierten en ciencia desde hace mucho”.

Respecto al taller que hace 15 años iniciaron cuatro investigadores de la UNAM y del Centro de Investigación Cientifica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), y que no reporta ingreso económico para los maestros que participan en él, destacó que lo integran bachilleres muy seleccionados, muy activos, muy especiales y con mucha iniciativa que incluso han participado en Olimpiadas de Ciencias a nivel estatal o nacional, e incluso alguno de ellos lo hizo a nivel internacional.

“Típicamente recibimos alrededor de 400 solicitudes, pero de cada 10 aceptamos solo uno. Por eso el proceso de selección es bastante difícil”, explicó.

Respecto a los resultados del taller entre los jóvenes dijo que aun cuando hace apenas tres años se inició el seguimiento de los participantes,  han anédotas que permiten ubicarlos.

“Una de ellas hizo un doctorado en Suiza en Bioinformática y ahora se va a un postdoctorado en Londres, Otra muchacha llegó de Querétaro, ya había terminado en bachillerato y presentado el examen de admisión a la Facultad de Medicina en la Universidad de Querétaro, pero estando aquí se enamoró de la Oceanología, que no conocía, y un mes después me habla para quejarse de que sus papás no la querían dejar venir a Ensenada a estudiar Oceanografía. Entonces me pasa con su mamá; pensé que iba a tener un problema pero no, me explicó el problema, les pedí que vinieran a Ensenada a conocer la UABC y el CICESE y dieron su aprobación. Sé que terminó su licenciatura y ahora va a San Diego (California) a hacer un posgrado”.

La idea, explicó, es dar a los estudiantes una visión panorámica de lo que es la ciencia en el país y de lo que hace.

– “Muchas veces la gente piensa que la ciencia es lo que aparece en el Discovery Channel y la hacen personas con apellidos extranjeros. Otra imagen errada del científico es que se trata de una persona rara, que vive en un laboratorio y no tiene vida social; y eso también es parte de lo que vemos con los muchachos en el taller. La verdad es que le hacemos de todo: de cargadores, de choferes, de guías turísticos, de cocineros, que es parte de lo que es el científico y que nos hace tener una muy buena comunicación con ellos”, concluyó.