El periodista que retomó el camino

Qué hubiera dado Jacobo porque en estos últimos 15 años, una mínima parte de la sociedad y la clase política que hoy lo llora, lo hubieran apapachado un poco; que lo hubieran comprendido cuando tocó fondo -solo, sin medio televisivo- y no le quedó otro camino que empezar a conducirse con la veracidad que poco tuvo durante casi 30 años en Televisa.

Lorena Rosas* / A los Cuatro Vientos

Sí, la empresa que lo sacó a la calle y le cerró sus puertas, es hoy la misma empresa que, ante su fallecimiento, le dedica el espacio que sea necesario para generar niveles de audiencia.

No sé si me da gusto ese homenaje tardío por él, porque finalmente se lo ganó, o me incomoda que Televisa privilegie la noticia de la muerte de un periodista famoso para colgarse del tema, cuando sus puertas estuvieron cerradas tanto tiempo para él y su hijo Abraham. Cuánta hipocresía les ha de parecer a sus deudos este reconocimiento a destiempo; ¿qué sentirá su familia?, ellos, que tuvieron que pasar el trago amargo de ver a su padre y esposo sufrir la caída y consiguiente depresión -degenerada en cáncer- de quien ha sido un líder importante y de la noche a la mañana ya no es; un hombre que tuvo que acudir a terapia psicológica para salir de la depresión que le ocasionó que Emilio Azcárraga Jr. al asumir como presidente de Televisa, lo sacara repentinamente de su segunda casa, su lugar de trabajo por tres décadas, para poner en su lugar a Joaquín López Dóriga.

El canal 2 de Televisa fue muchos años el centro del monopolio en TV y en radio (la XEW). Si hoy vemos que Televisa controla gran parte de los programas y la publicidad en TV. En aquellos años, cuando sólo existían los canales 2, 4, 5, 8, 11 y 13 era un control casi total. Los cuatro primeros eran de la familia Azcárraga (Televisa), el 11 (independiente) del Politécnico y el 13 Imevisión, era del gobierno, hasta que el presidente Carlos Salinas lo vendió a Salinas Pliego.

JACOBO ZABLUDOVSKY AUDIFONOS

A las 10 de la noche casi todo México veía el noticiero de Zabludovsky en el canal 2 y la que presentaban era la verdad oficial, la verdad de Televisa, la verdad que favorecía a gobierno y empresarios. Yo lo detestaba por tergiversar los hechos durante tantos años, por hacer creer a su audiencia televisiva lo que querían en el canal, que se considerara realidad, igual que hoy lo hacen “los reporteros” Ciro Gómez Leyva, Adela Micha, Carlos Loret de Mola, Joaquín López Dóriga, Carlos Marín, entre otros que ahora se observan entregados al poder político. Igual que hoy… cambió el mensajero, pero no la intención del mensaje.

Del periodista y abogado Jacobo Zabludovsky quedan muchos recuerdos, algunos no muy afortunados en términos de imparcialidad y veracidad, por la línea oficialista, al servicio del poder, que le impusieron en Televisa y que él acató fielmente. Fue al salir de esa empresa en marzo del año 2000, cuando se vio más solo que nunca, cuando la clase política le dio la espalda porque ya no tenía el poder como titular de un medio influyente, ese medio que le facilitó obtener el Premio Nacional de Periodismo, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York, las Palmas de Oro del Círculo Nacional de Periodistas, entre otros. Así es la política, así son los medios de comunicación y también así es la sociedad: un periodista que no tiene medio, no existe, eso le duele al periodista, eso deprime, eso carcome…

Jacobo Zabludovsky, a decir de algunos compañeros periodistas que viven en México, llegó a ser un mejor líder de opinión a partir de la década pasada, ya cuando estuvo de lleno en una cabina de radio “De 1 a 3 con Jacobo Zabludovsky”. Ahí fue creciendo de nuevo hasta llegar a manejar muy buenos niveles de audiencia en Radio Red y luego en Radio Oro. Un ex compañero de W Radio, Salvador Camarena, me comentó una vez, aún conmovido, que lo escuchó en su primer programa en Radio Red, cuando llegó a la cabina, abrió el micrófono y le dijo al auditorio: «Hoy vengo a trabajar, vengo hablar con la verdad, vengo a empezar desde cero, mi deber es con ustedes y les prometo que en mi trabajo no habrá respaldo ni entrega al poder, hoy soy el periodista que siempre debí haber sido». La gente le respondió y poco a poco, desde el año 2002 que inició su noticiario en radio, fue ganando la confianza de la gente y elevando su nivel de audiencia, Jacobo se creció al castigo y aunque le costó trabajo empezar de nuevo, lo hizo con entereza y verdad, ahí empezó su cambio a periodista real, recuperó gran parte de la credibilidad, pero el estigma, como decía Vicente Leñero, de haberse sometido a las exigencias de la empresa en la que trabajaba, del gobierno al que servía, de los políticos a los que se rindió, eso lo persiguió siempre, aunque repito, Jacobo cambió absolutamente en los últimos 13 años.

A los muertos ya no se les cuestiona ni critica, eso ya quedó atrás, además Jacobo, un periodista de luces y sombras, recuperó la humildad y la congruencia; en cambio, tenemos tantos periodistas divos que mucho daño le hacen al país en este momento. Me quedo con lo bueno de Jacobo Zabludovsky, cómo olvidar aquella excelente crónica y transmisión en vivo de los daños del terremoto del 19 de septiembre de 1985, fue de lo mejor que vi en él. Descanse en Paz.

LORENA ROSAS* Lorena Rosas, periodista independiente de investigación y defensora de derechos humanos de indígenas, mujeres y migrantes. Ex coordinadora de la Revista Contrapunto en Baja California.