Ensenada, crisis por la escasez de agua

En un proceso largo y tortuoso avanza la construcción de la planta desalinizadora de agua de mar en este puerto, primera en instalarse en Baja California para abatir la escasez de agua  que está haciendo crisis en la población.

Olga Alicia Aragón / A los Cuatro Vientos

Ensenada requiere más de 800 litros de agua por segundo, pero sus fuentes de abasto aportan solo 730 litros por segundo. El déficit  de 70 litros por segundo se duplica en el verano.

Con una capacidad para potabilizar 250 litros por segundo de agua marina, la planta desalinizadora resolverá un tercio de la demanda de agua y beneficiará a 96 mil habitantes de la ciudad en su primera etapa, pues está diseñada para producir en un futuro hasta 500 litros por segundo.

Construida con una inversión de 516 millones de pesos, en agosto de 2916 la desalinizadora estará operando en su primera etapa, informó la Comisión Estatal del Agua.

Otra fuente de abasto que esperan ansiosos los ensenadenses, es el Acueducto de Flujo Inverso de 19.3 kilómetros que proveerá a esta ciudad de 300 litros de agua por segundo del acuífero de La Misión.

Germán Jesús Lizola Márquez, director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), aseguró que el próximo 20 de julio empezará a operar el acueducto de flujo inverso que paulatinamente alcanzará su capacidad máxima en septiembre para suministrar 300 litros de agua por segundo a la ciudad de Ensenada, obra en la que actualmente se realizan adecuaciones técnicas para aumentar sus alcances a fin de abastecer también 180 litros por segundo a los habitantes del sur de Playas de Rosarito, beneficiando en total a 400 mil habitantes.

 La concesión de la planta desalinizadora fue asignada en 2011 a la empresa OHL Inima por 20 años, que posteriormente traspasó el contrato a la surcoreana  GS Engineering & Construction, misma que ahora construye la obra a través de su filial mexicana Aguas de Ensenada S.A. de C.V

La obra se construye en la manzana 73 de la colonia Carlos Pacheco, cerca de un humedal defendido por los ambientalistas: La Lagunita, sitio de anidamiento de aves endémicas y migratorias.

Lagunita El Ciprés (Foto: archivo).
Lagunita El Ciprés (Foto: archivo).

Originalmente la planta debió instalarse ocho kilómetros al sur de Ensenada, en un predio del poblado de Maneadero.

En octubre de 2012, la Conagua y la CEA aceptaron la recomendación del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior, con base en un estudio técnico que pagó el propio CICESE y que definía a El Salitral como sitio idóneo para instalar la desaladora.

El Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), dos años antes propuso otros tres sitios que consideró adecuados para construir y operar la desaladora: el poblado La Misión, la zona industrial de El Sauzal y la desembocadura del arroyo El Gallo

Pero de manera unilateral la Conagua y la CEA determinaron en 2013 instalar la planta en las inmediaciones del humedal costero “La Lagunita-El Naranjo”, generando polémica y malestar en la población.

El Comité de Planeación y Desarrollo Municipal convocó a una consulta pública que los ambientalistas calificaron de “simulación”, porque a pesar de que se decidió, por mayoría de votos, no cambiar el uso de suelo en la manzana 73, el Cabildo del XX Ayuntamiento modificó el uso del suelo a favor de la empresa que construye la desaladora.

Gabriel Camacho Jiménez, oceanólogo y maestro en Ciencias por la UABC, afirma que los promotores de la obra y funcionarios del Gobierno Estatal “proyectaron erróneamente la desaladora, al ubicarla en un predio en el cuál se prohíbe claramente la instalación de este tipo de plantas”, conforme al Programa de Desarrollo Urbano de Ensenada 2008-2030.

– “El cambio de uso de suelo realizado por el cabildo es ilegal, viola el artículo 76 de la Ley de Desarrollo Urbano del Estado, porque esas modificaciones deben hacerse dentro de un plazo no mayor de seis meses a partir del inicio de la gestión constitucional de los Ayuntamientos y el cambio se hizo posterior a ese plazo”, insiste.

En tanto, la construcción de la planta avanza. Y a pesar de críticas y desconfianzas, muchos ensenadenses ansían el momento en que empiece a producir los 250 litros de agua potable por segundo, para mitigar su sed.

Tandeos de agua

PRESA LOPEZ ZAMORA ESCASEZ

El desbasto de agua hizo crisis el año pasado, cuando la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (CESPE) llegó al extremo de suministrar agua por “tandas”, alternando sectores de la ciudad, pero dejó sin abasto a muchas familias tres a cuatro días cada semana.

Peor aún, colonias completas padecieron y aún padecen la falta de agua durante semanas.

Arturo Alvarado González, director de la CESPE, en mayo pasado dijo que se resolvería el déficit de agua, invirtiendo 19,4 millones de pesos en la perforación y habilitación de dos pozos en el Cañón de Doña Petra.

“Con el suministro de esos pozos se eliminarán los tandeos. Vamos a recibir 130 litros de agua por segundo”, aseguró el funcionario porque, además, esperaba que con la reposición de dos pozos en la cuenca de La Misión, se tendrían 100 litros adicionales de agua para evitar el desabasto en  julio y agosto, cuando aumenta demanda.

El aforo no alcanzó. Ya no hay tandeos, pero tampoco agua suficiente para miles de ensenadenses. La presa “Emilio López Zamora” que hace un año aportaba 40 litros de agua por segundo, ahora es un charco lodoso.

Este año la CESPE recurrió al reparto directo de agua en pipas. A diario seis pipas recorren diez colonias surtiendo “gratis” 250 litros de agua por familia, pero se dan casos de gente desesperada por la falta de agua que “secuestra” las pipas, como sucedió recientemente en la colonia Los Encinos.

Hay gente enojada porque, según dicen, cuando tienen suerte de que las pipas les surtan agua, les cobran 30 pesos por llenar un tambo de 200 litros. Familias humildes gasta un tercio de su salario en comprar dos a tres garrafones de 19 litros de agua, pagando 8 a 10 pesos por garrafón.

Aguas tratadas

AGUA DE RIEGO

En el estado existen 25 plantas de agua que dan tratamiento a 4 mil 930 litros por segundo; tres de ellas están en Ensenada, son las plantas El Sauzal, El Gallo y El Naranjo, con un volumen tratado de 620 litros por segundo.

Leopoldo Mendoza, del Cuerpo Académico en Agua, Energía y Ambiente del Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la UABC, considera que las aguas tratadas son ya una alternativa para agricultores de Maneadero, pero sólo para cultivo de flores y forrajes, ya que esas aguas no son aptas para cultivar alimentos para consumo humano porque sólo tienen tratamiento primario o secundario.

Thomas Kretzchmar, jefe del departamento de Geología, Hidrogeología y Geología ambiental del CICESE, dijo que las aguas tratadas son la mejor alternativa ante la escasez. “Las aguas tratadas a nivel terciario son de buena calidad, hasta para beber”, aseguró.

Acueducto Inverso…agua todo el día para Ensenada

ACUEDUCTO LA MISION EDA INVERSO

El próximo 20 de julio empezará a operar el acueducto de flujo inverso que alcanzará su capacidad máxima en el mes de septiembre para suministrar 300 litros de agua por segundo a la ciudad de Ensenada, obra en la que se actualmente se realizan adecuaciones técnicas para aumentar sus alcances a fin de abastecer también 180 litros por segundo a los habitantes del sur de Playas de Rosarito, beneficiando en total a 400 mil habitantes.

 Germán Jesús Lizola Márquez,  director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), dijo que “esta obra aportará más oportunidades de desarrollo para los habitantes de estos dos municipios, al garantizarles agua en cantidad suficiente para sus actividades cotidianas, pero además permitirá el desarrollo de más vivienda, comercio e industria, con beneficios para toda la región”.

El funcionario aseveró que desde el primer día en que empiece a operar, el acueducto de flujo inverso, este acueducto abastecerá a Ensenada de agua suficiente para subsanar la demanda actual, por lo que los ensenadenses tendrán  agua las 24 horas del día.

Más aún, dijo el director de la CEA que con esta obra hidráulica no sólo se prevé cumplir con la necesidad actual de agua, sino que su capacidad permitirá tener “agua de respaldo”, considerando el crecimiento y desarrollo de estos municipios.

La construcción del Acueducto Flujo Inverso se ubica en la zona de La Misión y conducirá el vital líquido desde el acueducto Río Colorado, iniciando en la Planta Potabilizadora El Florido hasta llegar a los tanques Morelos, en la ciudad de Ensenada. Como parte de la obra se rehabilitan 16.8 kilómetros de un total de 80 que comprende el acueducto.

El 3 de octubre de 2014 inició la construcción de 19.36 kilómetros del acueducto La Misión-Ensenada, con una inversión de 133 millones de pesos.

Dicho acueducto comenzaría a surtir 300 litros por segundo de agua a la ciudad desde marzo pasado, cantidad suficiente para cubrir la demanda de la población en 15 años. Anta la tardanza en la conclusión de la obra, el sector patronal de Ensenada pidió al gobernador, el pasado 8 de mayo, “agilizar y transparentar” los trámites relacionados con este proyecto.

Adrián Olea Mendivil, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, dijo que ante la emergencia que enfrentan los ensenadenses por la escasez de agua, se necesita forzar los tiempos del proyecto y concretarlo cuanto antes.

“Se requiere ser verdaderamente efectivos en la ejecución de todas las acciones técnicas, legales, financieras y regulatorias para avanzar en la construcción de esta obra”, reclamó en la reunión donde Manuel Guevara, secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano del Estado, explicó que el proyecto se ha retrasado por causas técnicas, financieras y jurídicas.

Son incalculables los daños sociales y económicos que enfrenta Ensenada derivados del abasto irregular de agua desde hace varios años, dicen los empresarios.

Comparten la preocupación que en 2008 manifestó el IMIP, al señalar que es necesario trazar una estrategia de manejo integral del agua; cuidar el agua subterránea, principal fuente de abastecimiento en el municipio; tener un manejo sustentable de las zonas forestales de las sierras, ecosistemas que permiten la captación de agua de lluvia y su infiltración a los acuíferos, sobre todo frente al cambio climático que provocará mayores temperaturas y menos precipitaciones.