Cuando algo anda mal en el país

Cuando hay marchas cada mes para demandar al Estado la aparición con vida de 42 estudiantes normalistas; cuando hay miles de familiares demandando el paradero de miles de ciudadanos y migrantes centroamericanos desaparecidos; cuando hay miles de ciudadanos movilizados en autodefensas o policías comunitarios en contra del crimen organizado y son reprimidos por un Estado incapaz de abatir al crimen organizado; cuando hay paros, bloqueos y plantones del magisterio en varias ciudades por una llamada “Reforma Educativa” que no es educativa sino administrativa y laboral, además, no consensuada con los propios maestros; cuando hay padres de familia reclamando justicia por la muerte de 49 bebés de una Guardería que se incendió hace 4 años, en verdad algo anda mal en el país.

Raúl Ramírez Baena/ A los Cuatro Vientos

Cuando el gobierno desmiente los informes y recomendaciones del Comité contra la Desaparición Forzada de Personas de la ONU, al Relator Especial sobre Tortura de la ONU y al prestigiado Equipo de Antropólogos Forenses Argentinos; cuando en la historia del país hay sólo 8 agentes del Estado consignados por casos de tortura, es que algo está mal.

Cuando en el país se legisla para que ciudadanos accedan a puestos de elección popular prescindiendo de los partidos políticos, a pesar de que éstos fueron creados precisamente para que por su conducto los ciudadanos accedan a puestos de elección popular; cuando los puestos de la administración pública se reparten por cuotas de poder y no por capacidades; cuando en un país el partido en el poder gana las elecciones en las localidades donde hay más violencia y protestas en contra de ese mismo partido en el poder; cuando el partido más cuestionado gana las elecciones, es que algo anda mal.

Cuando a pesar de millonarias multas y de cientos de miles de firmas pidiendo la cancelación de su registro, un partido político viola una y otra y otra vez la ley electoral y no pasa nada; cuando todos los partidos políticos hacen trampa antes, durante y después de las elecciones y se acusan unos a otros de tramposos; cuando el árbitro de las elecciones es acusado de parcialidad hacia uno o dos partidos; cuando hay un llamado al boicot electoral y al voto nulo como forma de rechazo al régimen y en la ley electoral el voto nulo se anula; cuando en el pasado los que se burlaron de la demanda de “voto por voto, casilla por casilla” ahora piden “voto por voto, casilla por casilla”, es que en verdad algo anda mal en el país.

PEÑATON DE LIBROS

Cuando un presidente (que no lee libros) llegado al poder por el poder de los medios televisivos, entrega la máxima presea de la Nación a un personaje que escribe libros contra el sistema de medios televisivos que fabrica presidentes; cuando una periodista es despedida de su trabajo por ejercer la libertad de expresión y el régimen que operó su despido celebra con bombos la libertad de expresión; cuando el presidente de un país líder de violaciones a los derechos humanos exige frenar las violaciones a los derechos humanos… en otro país, es que algo en verdad está mal.

Cuando las personas se manifiestan en las calles en protesta por la violación a sus derechos humanos y en demanda de justicia social, las autoridades golpean y detienen arbitrariamente a manifestantes, y para deslegitimar su protesta invocan los “derechos de terceros” –logrando que buena parte de la población se la crea-, algo va mal en el país.   

Cuando a pesar de que se abatan criminales, se detenga a grandes capos y se logran decomisos históricos de droga, y su producción, consumo y trasiego siguen a la alza; cuando a cada rato suceden crímenes y masacres perpetrados por agentes del Estado y la milicia, como Tlatlaya, Iguala, Apatzingan, Tanhuato y Tamazula, algo anda mal, muy mal en el país.

Cuando un país cae en el índice de Paz y es segundo en violencia y gasto en seguridad en América Latina; es el último lugar de la OCDE en seguridad y educación (matemáticas, lectura y ciencias); cuando cuatro de cada diez jóvenes que están por terminar la secundaria en México sabe leer, pero no comprende lo que lee y menos son capaces de aprovechar la información puesta en sus manos; cuando según las propias autoridades de procuración de justicia uno de cada seis jóvenes víctimas de bullying termina suicidándose; cuando la CEPAL da a conocer que en ese país la pobreza aumentó, a diferencia del resto de América Latina, y lo que es peor, que se acentuó la desigualdad, en verdad, algo anda terriblemente mal.

Cuando… ¿cuándo perdimos al país?

RAUL RAMIREZ BAENA* Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste. Ex procurador de los Derechos Humanos y Protección Ciudadana de Baja California