“Llueva o truene”

Este sábado 20 y domingo 21, se aplicará a  lo largo y ancho del país, incluida Baja California, la discutida evaluación para docentes que concursan para obtener una plaza de maestro en el Sistema de Educación Nacional.

Álvaro De Lachica* / A los Cuatro Vientos

Los que por diferentes caminos nos involucramos cómo observadores en la aplicación de esta evaluación, estamos conscientes de que es necesario evaluar a los docentes, pero al mismo tiempo, para esta valoración debería modificarse la propuesta hecha por la Secretaría de Educación Pública, pues no responde a las necesidades, ni a la realidad que enfrentan los docentes mexicanos. Más bien, debiera realizarse respetando lo específico de su quehacer, pero con mecanismos para diferenciar la enorme variedad de circunstancias a que se enfrentan en la práctica.

Con modificaciones al esquema original, deben diseñarse evaluaciones por regiones geográficas tan diferentes cómo Baja California, Chiapas o Nuevo León; así como la formación de una comisión que dé seguimiento a la práctica de los nuevos mentores.

También es cierto que estas evaluaciones son indispensables para mejorar el ejercicio docente y contar con información válida y pertinente que permita tomar decisiones basadas en evidencias. Desde esta visión, la evaluación juega un papel fundamental para garantizar que solo los aspirantes normalistas, o profesionales de la educación formados en otras instituciones, que posean un perfil adecuado, sean quienes ingresen al sistema educativo público; que los mejores docentes sean reconocidos en su propia función y que sean promovidos a cargos directivos de supervisión; además, que los docentes que cumplan con su función, sean quienes permanezcan en el servicio educativo.

La diferencia entre tener y no tener evaluaciones para aspirar a una plaza como docente, afectaría, en primer lugar a la identidad del maestro, porque podría ingresar alguien no calificado pedagógicamente, pero sobre todo al derecho de los niños. Los maestros no son culpables del desastre educativo, ellos y ellas, están entre los damnificados de este naufragio nacional.

MAESTROS EVALUACION

Todo parece indicar que en estos tiempos que vivimos ya no es suficiente esta polémica evaluación a maestros. El modelo educativo en México debe sufrir una transformación para que los jóvenes puedan insertarse a la cambiante realidad de nuestro país.

No hay una política en el contexto educativo dirigida a la calidad, lo cual hace complicado que el país se posicione. Mucho se ha hablado de la estrategia que debe haber entre nuestra sociedad y programas educativos, pero poco se ha llevado a la realidad.

Este paso debe ser prioridad en el país, pues modelos educativos en el mundo se transforman con la finalidad de que las personas no estudien sólo una carrera, sino construyan un conjunto de conocimientos para solucionar problemas específicos que enfrenta la sociedad.

Días antes de la jornada electoral, la Secretaría de Educación decidió suspender la evaluación docente pero la reacción pública ante la “suspensión indefinida” de esta valoración fue una expresión vigorosa de la sociedad y una defensa de la reforma educativa, la cual, desde este punto de vista, obtuvo un triunfo categórico.

Hoy en día es difícil poner en duda el anhelo social por que los cambios anunciados en educación continúen y se lleven a buen término. Y habría que añadir esto: ninguna otra reforma de las propuestas por el Ejecutivo al principio de su mandato, es tan importante como la educativa, lo cual pone de relieve la importancia que la sociedad concede a los cambios propuestos en esta área.

ALVARO DE LACHICA*El autor es integrante de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste y de la organización Alianza Cívica. andale941@gmail.com