Sobre el abstencionismo y las candidaturas independientes

Sí, ganó el abstencionismo otra vez en este proceso electoral del año 2015, pero ocurrió algo histórico: Participaron los primeros candidatos independientes. Y muchos ganaron.

Néstor Cruz Tijerina / Reportaje / A los Cuatro Vientos

Por «independientes» no me refiero a Wenceslao Martínez, quien enarboló la bandera del Partido Acción Nacional (Pan) y jaló a su campaña a un montón de vividores del poder público que no tienen nada de amor por la ciudadanía, fuera de la partidocracia.

Estoy hablando de gente como el joven de 25 años Pedro Kumamoto, quien con míseros 18 mil 500 pesos que le dio el Instituto Nacional Electoral (Ine), en comparación con los miles de millones que se llevan los burócratas de la política, ganó un espacio en el Congreso del Estado de Jalisco.

Como él, otros ciudadanos que tuvieron la capacidad económica o intelectual para ser candidatos independientes, lograron resultados positivos. Por lo menos tres más de ellos con las cuentas como van hasta ahorita, entre los que destacan el famoso Jaime Rodríguez «El Bronco» como indiscutible ganador de la gubernatura nada más y nada menos que de Nuevo León -una de las entidades más ricas del país- y Alfonso Martínez, virtual triunfador de los comicios por la alcaldía de la capital de Michoacán, Morelia.

Pero, ¿son las candidaturas independientes el milagro que esperaba México para salir de esta condición tercermundista que vivimos, con aparato de gobierno rico y pueblo pobre?

El tiempo lo dirá. Es un hecho que de la sociedad civil han salido engendros de la política terribles, que como ciudadanos aún no avanzamos en temas como el respeto al vecino, la cortesía con los más débiles y la mediocridad de la cultura popular.

Pero simplemente por darles este mensaje a los partidos políticos, México acaba de dar un salto histórico importante.

TRES CANDIDATOS INDEPENDIENTES
Imagen: mientrastantoen mexico.mx

Claro que «las mafias del poder» que tanto vocifera Andrés Manuel López Obrador -y de las que ahora, irónicamente, forma parte con su partido; sólo hay que ver a los de Morena en Baja California-, no se van a dejar. Encontrarán la manera de seguir vigentes. ¿Cómo? No sé, mantengo abierta mi capacidad de asombro ante las indignidades a las que ha llegado la política.

Supongo que harán algo como las grandes televisoras que, ante el crecimiento imparable de Internet y su eventual desaparición, desesperadas, ahora dedican gran parte de su contenido a pasar y comentar videos bobos de Youtube. Porque apuestan por lo fácil, lo superfluo, lo que entretiene y mantiene dócil a la gente. Imagino que algo así harán nuestros fósiles partidos políticos.

¿Se imaginan un México sin Pri, Pan, Partido Verde y demás abominaciones que se llevan y distribuyen a placer el total de nuestros tributos hacendarios? Se me vino a la mente la canción Imagine, de John Lennon.

Quizá esté pecando de optimista y en realidad los ciudadanos que ganaron estas elecciones robarán peor que el grupo Atlacomulco del Estado de México. Bueno, quizá exageré. Aun así, tengo fe en que esto no sucederá porque, por lo menos en sus discursos, los independientes han dejado claro que impulsarán lo siguiente, que para mí basta. Para empezar:

1.- Revocación de mandato. «El Bronco» ya dijo que se someterá al juicio de los neoloneses en tres años. Y que si no lo ratifican, va para afuera. ¿Se imaginan si hiciéramos un ejercicio democrático similar con Enrique Peña Nieto, o en su momento con Enrique Pelayo? Adiós abstencionismo y adiós ineptos y corruptos.

2.- Consulta pública para la distribución del presupuesto. ¿Se imaginan destinar una parte del pastel para tapar ese maldito bache que tiene años enfrente de tu casa, o para realizar obras que combatan la escasez de agua? Esto promoverá el muchacho jaliciense en su Congreso. Segurito los dinosaurios le darán una patada en el trasero porque estará solo.

CANDIDATO INDEPENDIENTE BOLETA
Gráfica: pueblaonline.com

3.- Que la ciudadanía tenga herramientas prácticas y sobre todo reales, a través de la tecnología, para presentar iniciativas de ley ante el Poder Legislativo. Nada de que el diputado que llegó a su curul con la simpatía del 7 por ciento del padrón electoral es el que se las sabe de todas, todas en su distrito.

No sé, pero por lo menos a mí estas tres cosas me suenan a democracia «deadeveras», no la de los anuncios del Ine. Una democracia que, como la analogía que usé con Internet y la tele, permitirá que el rumbo del país lo decida la gente. Y si partimos de la idea romántica de que la mayoría de la gente es buena, algo bueno ha de salir.

Porque el abstencionismo y el voto nulo, a pesar de servir como termómetro social, no sirve de gran cosa; sólo una simple manifestación que está visto que le importa poco a los partidos. Sólo en el Distrito 03, que comprende a Ensenada, participó el 32 por ciento del padrón.

Aun así, con la verdad evidente de que el ganador no representará a casi nada de la población, tienen la desfachatez de salir a celebrar el triunfo. Y creo que somos más los que estamos hartos de eso.

Hartos de que si no gana el Pri en Ensenada, sea el Pan, o al revés, desde que tengo memoria. Piden el voto de nuevo con su carota en cada esquina. Dicen que castigarán al «mal gobierno» en turno y al final, siempre, se terminan aliando y se dan sobaditas entre sí para concretar sus grandes negocios personales.

¿No sería genial que así como hoy tenemos la oportunidad de apagar la tele y poner Netflix, o peliculaspiratas.com (broma, no sé si exista), también pudiéramos elegir a los que nos representan en el asunto administrativo mientras nosotros trabajamos o nos rascamos la panza?

¿No estaría padre que, traducido a la política,  en vez de esperar qué programa nos aventará el concesionario televisivo, pudiéramos elegir directamente irnos a ted.com (una de las mejores páginas educativas del mundo), o a Facebook, o al porno, o a donde nosotros realmente queramos?

Porque al final del cuento, democracia no es ir a rayar un papel, echarlo en una urna e ir luego a pegarle a tu señora y emborracharte enfrente de tus hijos con unos narcocorridos. Democracia es la frase hecha de «gobierno del pueblo». Y los partidos ya está visto que no son ningún pueblo.

Ojalá esta inercia siga.