En México, gobierno de traidores, represores y golpeadores: Solalinde a jornaleros

“Ustedes están haciendo historia, sostienen la vida en el país, son lo mejor de México. ¡No bajen la guardia!”, dijo el sacerdote Alejando Solalinde Guerra a los jornaleros del valle de San Quintín, durante un breve mitin realizado en la colonia San Juan Copala, solidarizándose con el movimiento de los trabajadores agrícolas en demanda de mejoras salariales.

Olga Aragón y Javier Cruz / A los Cuatro Vientos / La Jornada BC

San Quintín, 4 de junio de 2015.-  El sacerdote, defensor de derechos humanos, preguntó a los jornaleros agrícolas de quién es el dinero con el que piensa el gobierno subsidiar los sueldos de los trabajadores, “para que los dueños de los ranchos no se molesten”.

“¡De nosotros!”, respondieron en un grito los trabajadores.

Y el cura explicó: “Sí, ese dinero es de ustedes, de todos nosotros porque es dinero del erario, pero el gobierno nos va a sacar ese dinero de una bolsa para pagar la diferencia salarial que deberían pagar los patrones, cuando ustedes no piden eso, no piden limosna, piden un salario justo por su trabajo”

Luego, en alusión a la fuerza que representan los trabajadores agrícolas en todo el valle de San Quintín, les dijo:

“Si se para todo esto nadie gana, ni los patrones, porque ellos obtienen su riqueza del trabajo de ustedes”.

“Hace 200 años luchamos por la independencia de México, ahora hay que dar la lucha contra los grandes capitales extranjeros, los gringos, los empresarios voraces a quienes se les hace mucho pagar 200 pesos de salario. Que vengan ellos a trabajar una jornada como la que ustedes trabajan diariamente, a ver si esos 200 pesos les sigue  pareciendo que es mucho”, dijo Solalinde a los jornaleros y jornaleras agrícolas.

En la colonia San Juan Copala, uno de los bastiones de los jornaleros en lucha, donde el pasado 9 de mayo irrumpiera la Policía Estatal Preventiva en un violento operativo en que fueron allanadas casas y golpeados más de 70 hombres y mujeres que se defendieron a pedradas de las balas de goma y los toletazos, el sacerdote católico manifestó que “si el gobierno va a usar la represión es porque se siente débil y tiene miedo”.

La reunión de los jornaleros con Solalinde, celebrada a cielo abierto, se efectuó a las diez de la mañana.

De San Juan Copala, el sacerdote se trasladó al lugar donde se efectuará la mesa del diálogo de los dirigentes jornaleros con el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava y el gobernador Francisco Vega Lamadrid, quienes a las 12:50 horas aún no habían llegado. Poco después, anunciaron que la reunión originalmente programada para iniciar a las 11:00 horas se posponía para las 14:00 horas.

-¿De quién es México?, preguntó el coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana Pacífico Sur del Episcopado Mexicano.

-¡De nosotros! ¡De los mexicanos!-, gritaron los jornaleros

– “La soberanía de la nación dice que el dueño de México es el pueblo”, agregó el clérigo, “pero lo que estamos viviendo es una nueva esclavitud. Los padres Morelos e Hidalgo declararon la abolición de la esclavitud hace 200 años, pero si esto que ustedes viven ahora no es una esclavitud moderna no sé entonces qué será”

Baja California es una región muy rica del país, pero los dueños de tanta riqueza, son los mismos que quieren mantenerlos a ustedes en la esclavitud, dijo Solalinde dirigiéndose siempre a las mujeres y hombres jornaleros que lo escuchaban atentos.

“Y este gobierno, es un gobierno de traidores, de represores, de golpeadores”, agregó sin levantar la voz y expresándose con ademanes suaves.

Luego, al mencionar a las mujeres y hombre triqui, a los mixtecos, zapotecas y otras comunidades indígenas asentadas en el Valle de San Quintín, les dijo: “Estamos en nuestra tierra, en nuestro México. Puede no ser nuestro estado de origen, pero es nuestro país, y de algún modo todos hemos sido y somos migrantes; yo, por ejemplo, no nací en Oaxaca, pero ahí es donde vivo”.

Enfatizó: “somos los dueños de México y el único dueño del mundo es dios”.

Con palabras de aliento y de manera amorosa, el sacerdote se dirigió siempre a los indígenas jornaleros.

“Jesús está con ustedes. Ustedes no están robando y no están pidiendo limosna. Son trabajadores y trabajadoras que tienen dignidad. Son gente pobre con profundos valores humanos. No deben bajar la guardia, ustedes valen mucho, hablan al menos dos idiomas, su idioma materna y el español, saben trabajar el campo, sostienen la vida de este país, no malbaraten su mano de obra”

“Un calambre en las elecciones”

Solalinde Guerra dijo que el Gobierno –sin especificar si se refería al estado o al federal-, debe denir con claridad del lado de quién está, para quién gobierna.

Este domingo 7 de junio habrá elecciones, comentó el sacerdote, será un buen momento de “darle un castiguito, un calambrito al gobierno, recordarle que quien manda aquí es el pueblo”.

El sacerdote bendijo a los jornaleros agrícolas y a sus familias.

– “Ustedes son lo mejor de México y en nombre de Jesús quiero darles mi bendición. Padre bueno, te pido que bendigas a estos tus hijos que nos dan orgullo; dales fuerza para que no bajen la guardia, te pido, Padre bueno, que les quites el miedo para que sigan reclamando sus derechos y que resuelvan favorablemente sus  demandas, bendice sus lugares de origen, a sus familias, a sus hijos. Bendícelos y enséñales que son tus consentidos”.

Y con tres vivas, concluyó el mitin: ¡Viva la virgen de Guadalupe! ¡Viva nuestro pueblo! ¡Vivan los jornaleros!

Emocionados hasta las lágrimas, especialmente en el caso de las esposas de los 14 jornaleros que permanecen presos desde el pasado 17 de marzo en que inició el paro de labores en demanda de aumento salarial, los jornaleros se acercaron a Solalinde para abrazarlo y agradecerle su mensaje solidario.

Más de tres horas después, la mesa del diálogo aún no iniciaba. Pero finalmente, a las 13:40 horas arribó el gobernador Francisco Vega a la sede de la reunión, en un restaurante ubicado a un kilómetro antes de llegar a San Quintín. Fue recibido con gritos aislados de algunos jornaleros cansados de esperarlo: ¡Fuera Kiko Vega! ¡San Quintín te odia!