Candidus

Para mis profesores de la  “Prepa Ensenada”, Uranga y De Anda

(q.e.p.d.)

Manuel Figueroa* / A los Cuatro Vientos

Muchas palabras huecas y promesas vanas escuchamos estos días en los que –supuestamente- reflexionamos sobre las propuestas de quienes serán nuestros representantes. Como las propuestas no requieren mucha reflexión me puse a divagar sobre el origen etimológico de tres palabras muy utilizadas durante las campañas políticas: candidato, sufragio y voto.

He aquí lo que encontré en mis recuerdos de las clases de etimología greco-latinas, que recibí en “La Prepa Ensenada (1974)” y se pueden verificar “but of course” en la Internet.

Candidato: los antiguos romanos usaban un gran manto –una túnica- de seis por dos metros, que además de cubrirlos del frío era una especie de heráldica que indicaba, dependiendo del color, decoración e insignias, el rango social, la función política, el lugar en la “Lista de Forbes” y algún detalle más del portador. Las mujeres –por supuesto- y los esclavos no tenían derecho a portarla. Una túnica particularmente importante se ponían los interesados en ser nombrados para algún puesto en la función pública; dicha túnica era blanca, blanquísima con intención de dejar clara la pureza del portador que solía hacerse acompañar de un coro de paniaguados que le cantaban alabanzas. ¿Les suena conocido? Como la palabra para “blanco brillante” era candeo, cuyo femenino es candida (sin acento por favor) si neutro candidum y su masculino candidatum de donde viene candidato: literalmente, el que se pasea portando una túnica blanca y rodeado de corifeos que intentan convencernos de su pureza y buenas intenciones. Algunas palabras relacionadas son: candela, candida albicans (una frase redundante y muy infecciosa), candelabro, candela y otras muchas, pero en este artículo me limitan a 600 palabras.

MUJER VOTANDO

Sufragio: emitir un sufragio es un acto antiguo, que a lo largo del tiempo ha merecido más o menos respeto por parte de quienes detentan el poder. Recuerden el lema de La Revolución Mexicana: “Sufragio efectivo no reelección”…je,je,je. Ven, hay cosas que no cambian. ¿Pero de donde viene la palabra sufragio? La idea es griega pero la palabra es latina: suffragium significa subdividir, romper en fragmentos y viene de la costumbre griega de manifestar la opinión personal sobre un tema a debate colocando un trozo de cerámica –un fragmento-  obtenido de romper un plato (a los griegos les encanta romper platos) en una urna o ánfora. Créanlo o no, pronto el INE de entonces detectó que aparecían más fragmentos que los originalmente repartidos –los votantes los subfracturaban al recibirlos- por lo que recurrieron a marcar cada fragmento para evitar fraudes, como ya sabemos seguimos tratando de eliminar las prácticas fraudulentas.  Otra versión dice que sufragio proviene de fragor en referencia a la forma ruidosa en que los romanos golpeaban sus armas y escudos cuando aprobaban algo por aclamación: ¿Están de acuerdo compañeros?…¡¡Sííííííí!! El que no, no volvía a votar. Resumiendo, un sufragio fue la primera versión de una boleta electoral. Un palabra relacionada es: naufragio, partir una nave (nao o nau) en pedazos. Hay muchas.

Voto: palabra latina, viene de votum que en su acepción original significa promesa, pero promesa solemne, manda, compromiso. Curiosamente, cuando votamos sellamos un pacto con los candidatos, que ellos nunca respetan y cuyo cumplimiento nosotros nunca exigimos.

Basta de romanos (a quien interese el tema vea http://www.imperivm.org/articulos/toga.html.)

Concluyo con las palabras que los legionarios gritaban a sus generales al inicio de una batalla: Agedum, pontifeix publicus populi Romanii, praci verba quibus me pro legionibus devoveam (Bien, pontífice del pueblo romano, dicta las palabras que me comprometen con las legiones).

Por cierto un pontífice es: el que tiende puentes. Los funcionarios que elegiremos deberían ser eso: los que tiendan un puente entre la realidad que nosotros habitamos y la que ellos creen que habitamos. 

Roma locuta est causa finita est.

MANUEL FIGUEROA* Profesor Rural egresado de la Normal Rural de Salaices, Chihuahua, «el resto de mi preparación no me importa. Nada de la Naturaleza ni nada de lo humano me es ajeno».