Sondeo y una opinión: sobre las campañas políticas

Antes pensaba que los jefes de campaña eran, al menos, idiotas al cambiarle la letra a un reguetón o a un pasito duranguense para tratar de posicionar a su candidato. Luego me tocó ver desde adentro el proceso y vi que todo estaba fríamente calculado.

Néstor Cruz Tijerina / Reportaje / A los Cuatro Vientos

El razonamiento del mercadólogo o del vivillo que planea la estrategia electoral es que la gente tiene 5 años mentales. Así.

El elector, piensan, al ver mil veces en 100 metros el rostro «photoshopeado» del aspirante a gobernarnos, se le grabará, lo recordará al momento de estar frente a la boleta. Porque cuentan con que el ciudadano de la república razonará su voto lo mismo que un mono tití ante un plátano.

Así, bajo esa premisa, cargan a los «brigadistas» con un montón de papeles grandotes y chiquitos, para tapizar todas las rejas o buzones de la ciudad, o engrapar los postes, o amarrar al engendro de político en los cercos de todos los lotes baldíos.

Contratan «carros de sonido» y llevan sus banderotas, su discurso estridente y su música corrupta a todas las calles de la ciudad. Porque, obvio, al momento de que el ciudadano de a pie voltea sorprendido a verlos, justo ahí, en ese momento de revelación, decide su voto. Siempre.

Es de verdad tan absurdo plantearlo así. Pero lo que más miedo da es que ese efecto se produce en mucha gente, todavía, en pleno siglo XXI. Personas que van a votar con la tonadita del «pan, pan pan, pan pan pan pan pan pan», o al ritmo del movimiento naranja.

Ojo, alguna gente. Seguramente quien lee esto no. Pero el mundo es mucho más que un grupo de individuos que leen un portal de internet.

Afuera, en las colonias marginadas, en las ricas, en los microbuses y en las «trokas» del año, millones de personas se quedaron afuera de la Ilustración. Ora porque el sistema educativo es deficiente, ora porque hay padres de familia cada vez más omisos, ora porque los medios de comunicación absorbieron su sentido común con un popote místico.

Borges decía que el problema de la democracia es que en ella elige la mayoría, y la mayoría está compuesta por imbéciles; pero no me gusta ser tan negativo. Cada vez más gente siente náuseas cuando ve y escucha en qué se va el dinero destinado a los partidos políticos.

Cada vez más mexicanos, ensenadenses como los que presento en este sondeo, están hartos y desean  que se acabe este circo de pulgas que los partidos montan cuando quieren acceder al poder.

Admito que eliminé los «ay no sé» y a los que tenían filia, cual fuera. Por ahí dicen que los medios no somos objetivos. Yo no lo niego:

ELECCION 2015 CHECAN BOLETAS

-René, 34 años.

«Me tiene harto la guerra del PAN contra el PRI. Si ambos han tenido el poder, jamás van a acabar de acusarse de tanta porquería que han hecho. ¿Así quieren que la gente vuelva a votar por ellos? Mejor deberían irse todos a la cárcel».

-José, 41 años.

«Vi por ahí a un candidato payaso, a otro un Big Brother que hasta resucitador salió, a Cuauhtémoc Blanco, que es un asco de persona… y yo sólo pienso, ¿estos son los representantes de mi país? Antes al menos Salinas y De la Madrid parecían serios. Eran unos cabrones, pero formales. Ahora todo es un show, un espectáculo. De verdad me da pena. Yo no quiero votar por nadie. Ni los de aquí, aunque no sean payasos están bien quemados».

-Carmen, 39 años.

«La izquierda ya no es lo que era antes. Qué va a ser de izquierda un fresa como Mancera (Miguel Ángel, Jefe de Gobierno del DF), o Armando Reyes, un vividor. No hay compromiso social. Todo es dinero y populismo, aprovecharse de la necesidad y el desencanto de la gente, para al final propiciar una decepción más grande. Pareciera que ya en nadie se puede confiar. Los que se dicen oposición pactan con el gobierno, con los partidos de siempre. Creo que la solución está en la sociedad civil, no en los partidos».

-Juan Carlos, 27 años.

-«Yo sólo sé que odio al Partido Verde. Hasta en el cine están chingue y jode. Y con puras mentiras. Dan a entender en sus publicidades que ellos inventaron el castigo para los secuestradores, para los que contaminan, que inventaron las becas y el apoyo a los viejitos. Me da coraje que mucha gente les cree y que usan eso de que son ecologistas para atrapar a los incautos. Lo que deberían de hacer es quitarles el registro. ¿Ya viste cuántos millones de nuestros impuestos van a pagar en sus multas? Pero este es el México del no pasa nada».

-Gabriela, 49 años.

«A mí los del PT me pegaron publicidad en mi reja, como 10 papeles, con el candidato ese pelón que dicen las malas lenguas que llegó ahí sólo por andar de lambiscón con su jefe. ¿Ese tipo de diputados queremos, agachones ante el poder entre comillas, levantamanos? No lo creo. Yo sólo quiero dejar de ver sus caras de hipócritas hasta en la sopa. Dime uno solo que valga la pena. No soy anti PT. Sólo porque me llenaron mi casa de su basura».

-Andrés, 36 años.

«Ahora quiere ser Diputado otra vez Garzón, y la señora esa maestra de Tijuana, y otro panista, todos, que ya estuvieron en el Congreso del Estado y se la creyeron eso de que son bien buenos, tanto, que quieren ir al congreso de la república. No tienen vergüenza. Pero el que menos tiene es el canoso ese de Tijuana, Jorge Ramos, que fue Presidente y le descubrieron un montón de tranzas; ahora dice que ´a poco no´. Una revolución es lo que necesitamos para que dejen el hueso esos vividores».

-Nayeli, 42 años.

«Yo me indigné mucho con eso del «a huevo» y el «romperse la madre» de Nueva Alianza. Digo, todos somos un poco groseros, pero al menos tratamos de no hablar así frente a nuestros hijos. Ah, pero esos anuncios día y noche en la tele, en la radio, en el Facebook… Y así dicen que ellos son «los maestros». Yo no sé cómo los maestros permiten que usen así su imagen. Los maestros que conozco no son así de vulgares, pero los usan por el sindicato, y creo que no dicen nada por cuidar su trabajo. Qué lástima».

-Enrique, 32 años.

«Yo ya ni prendo la tele porque siempre sale ese viejito del AMLO regañándonos por votar por el PRI, pero yo no voté por el PRI, ni por el PAN, ni por el PRD. Yo tengo mucho sin votar. Es más, la última vez que voté fue por él en el 2006, y nos hicieron fraude. El Ife es un pelele, aunque le cambien el nombre. Sólo son como el referi de una pelea arreglada. Y ahora leí que ni anular el voto sirve. Siempre gana un partido y nosotros perdemos tres años, o seis. Esperar que la política te resuelva un problema que la misma política provocó, es como usar un lanzallamas para apagar un incendio».