Historias de Influencias y Poder: El Clan Rodríguez de San Quintín

Dueña en el valle de San Quintín del Rancho Los Pinos, la plantación de tomate de malla-sombra e invernadero más importante de México, la familia Rodríguez logró diversificar sus actividades agrícolas en los últimos 10 años hasta lograr ser los empresarios más exitosos en prácticamente todos los sectores vinculados con el campo.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos / Primera parte

El líder del poderoso clan que en 1952 fundó el michoacano Luis Rodríguez Aviña, es el ingeniero agrónomo Antonio Rodríguez Hernández, ex diputado estatal por el Partido Acción Nacional en la XVIII Legislatura de Baja California (años 2004 a 2007), en donde fue compañero de bancada del finado licenciado  José Francisco Blake Mora, secretario de Gobernación del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Al concluir su gestión como legislador, Antonio Rodríguez se integró al gabinete de José Guadalupe Osuna Millán. Lo hizo como secretario de Fomento Agropecuario, cargo que ocupó de 2007 a 2013.

De sus años como diputado local a la fecha, el líder del grupo abrió y consolidó la estrella política y empresarial de los horticultores. No sólo la de su familia directa, también la de algunos miembros de la cúpula del Consejo Agrícola de Baja California en donde destaca otra familia de gran peso político y económico en el estado, y en el concierto nacional e internacional de los exportadores de fresa, arándanos y moras: los Valladolid, de los cuales A los Cuatro Vientos publicó trabajos periodísticos (http://www.4vientos.net/?p=35201 y http://www.4vientos.net/?p=35038).

Ahora, una investigación en el Registro Público de la Propiedad de Baja California, el Sistema Integral federal de Gestión Registral, el Directorio de Exportadores de la Secretaría Estatal de Desarrollo Económico (Sedeco); el Pronóstico Sectorial Rural de Baja California de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa); el Censo Agropecuario del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi); el Consejo Agrícola de Baja California y la Secretaría Estatal de Fomento Agropecuario (Sefoa), así como entrevistas con voceros de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social, permite reproducir parte del ascenso empresarial y político de los Rodríguez en el estado, a la sombra de los gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN).

La cabeza más visible del Clan Rodríguez, el ingeniero agrónomo, ex diputado y ex secretario estatal de Fomento Agropecuario, Antonio
La cabeza más visible del Clan Rodríguez, el ingeniero agrónomo, ex diputado y ex secretario estatal de Fomento Agropecuario, Antonio Rodríguez Hernández (Foto: Enlace).

Antonio Rodríguez tiene varios hermanos; entre ellos Luis, Víctor, Benjamín, Alfonso, Arturo, Manuel y Rafael, quienes conjuntamente con esposas, primos, tíos y sobrinos crearon una red de empresas que se dedican a las más diversas actividades productivas y altruistas.

Sin duda la más conocida es Rancho Los Pinos, S. de R.L. de C.V., que se refundó notarialmente el 20 de octubre de 1996 y en donde aparecen como socios 16 miembros de la familia.

El regreso de Los Pinos a San Quintín como núcleo administrativo se dio en diciembre de 1996, cuando en Guadalajara, Jalisco, la asamblea de socios tomó el acuerdo de respaldar la propuesta de Antonio Rodríguez: cambiar el domicilio fiscal de la compañía de la capital jalisciense a Ensenada.

“La posición de la empresa –comentó Antonio Rodríguez en la reunión – ha crecido y se han venido fortaleciendo en el municipio de Ensenada, sitio original del domicilio social, específicamente en el valle de San Quintín, aún (cuando) los medios de comunicación no han dado respuesta satisfactoria al sinnúmero de empresas ahí establecidas”.

Agregó: “Se hace necesario tener una estrecha comunicación entre el centro de producción de la sociedad y el ámbito administrativo de la misma”.

Y remató: “El propósito principal de esta nueva etapa es que se pueda consolidar la empresa y que las decisiones sean tomadas en el punto geográfico en el que oportunamente se cuenta con toda la infraestructura necesaria para ello”.

Para tener una idea del tamaño económico que Los Pinos tenía poco después de que se tomó aquel histórico acuerdo, en una sola operación bancaria -un crédito refaccionario con el hoy desaparecido Banco Mexicano del Grupo Financiero Invermex, por dos millones de dólares-, el consorcio puso como garantía de pago 19 propiedades que en conjunto sumaron una extensión de mil 547 hectáreas, así como dos bodegas en la Central de Abastos La Merced, Distrito Federal.

Los hermanos, sus familiares y aliados no tuvieron problema para cubrir el préstamo bancario. De hecho para noviembre de 2013 el poder económico de Los Pinos estaba plenamente consolidado, tal y como lo propuso años atrás -y cumplió- Antonio Rodríguez Hernández en Guadalajara, Jalisco.

El 22 de noviembre de 2013, en la ciudad de Querétaro, el presidente Enrique Peña Nieto entregó a dos de los Rodríguez el Premio Nacional de Exportación de ese año, galardón que le confirió el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior en la modalidad “Inversión y Tecnología”. Ese día Los Pinos se convirtió de manera oficial en la compañía agrícola más importante del país.

ANTONIO RODRIGUEZ EPN PREMIO NACIONAL
Antonio Rodríguez, junto a Enrique Peña Nieto, en la ceremonia de entrega del premio en Querétaro (Foto: internet).

En la ceremonia de entrega del premio, Antonio y Benjamín Rodríguez indicaron que Los Pinos tenía en ese momento siete años de crecimiento sostenido con un promedio de 100 hectáreas más a producción cada 12 meses.

Para ello aplicaban tecnología de punta en la particularidad de malla-sombra e invernadero que les costaba 15 millones de dólares pero les permitía sostener un ritmo de producción que en 2013 les redituó exportar el 80 por ciento de su cosecha de tomate, pepino y chile pimiento morrón a los mercados de Estados Unidos y Canadá, y el 20 por ciento restante al mercado nacional, principalmente la ciudades de México, Monterrey y Guadalajara.

En 2013, de acuerdo con las cifras que los hermanos presumieron ante Peña Nieto, Los Pinos daba empleo a tres mil 500 trabajadores. Esto diario y a lo largo de los 365 días del año. Y sus ventas alcanzaron los 350 millones de dólares.

– “Somos una empresa cien por ciento responsable socialmente, pionera nacional en la desalación de agua para uso agrícola y apegada a las normas oficiales a nivel nacional e internacional en lo que se refiere al cuidado y protección del medio ambiente”, destacaron los horticultores.

Meses después de aquel día de gloria para los Rodríguez y sus aliados políticos y financieros, el 17 de marzo de 2015 para precisar, decenas de miles de jornaleros agrícolas del valle de San Quintín en paro por mejoras salariales y sociales, denunciaron que Rancho Los Pinos “es el principal explotador de la mano de obra indígena de la zona, el que más viola los derechos de sus trabajadores” (Fidel Sánchez Gabriel, uno de los seis voceros de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social).

 

BENFACTORES SOCIALES

Pero Antonio Rodríguez, junto con algunos de sus hermanos, es socio y directivo de las más inesperadas asociaciones civiles que al darles calidad de benefactores sociales, permite a la familia tener acceso a recursos públicos asistenciales y exentar o reducir el pago de impuestos vía donativos y contribuciones altruistas.

Entre estas organizaciones están:

1.- Fundación Cultural Los Pinos, Asociación Civil, encargada de proporcionar educación básica, media y técnica a los trabajadores del campo y sus familias.

2.- Patronato de Asistencia Social para los Trabajadores Agrícolas, que fomenta, promueve, construye, administra y proporciona albergue o vivienda digna temporal o permanente, así como fraccionamientos, colonias y unidades habitacionales para los jornaleros agrícolas y sus familias.

La fundación, creada el 11 de julio de 1998, fue pieza fundamental para que la Secretaría de Educación y Bienestar Social de Baja California, en los gobiernos de Eugenio Elorduy Walther y José Guadalupe Osuna Millán, construyera cuatro planteles de Educación Básica en instalaciones inmobiliarias propiedad de Rancho Los Pinos.

Las instituciones educativas que en conjunto imparten enseñanza a mil 200 estudiantes, son:

A.- José Vasconcelos, preescolar indígena rural de gestión estatal, con turno matutino.

B.- Nueva Creación Indígena, preescolar indígena pública estatal y turno vespertino.

C.-  Elvira Hernández Garibay (nombre de la madre de los hermanos Rodríguez), primaria indígena de gestión estatal en turno matutino.

D.- Helen Keller, primaria normal de gestión pública estatal con turno matutino.

E.- Telesecundaria Número 52, escuela pública estatal de turno matutino.

A su vez el patronato, que nació el 10 de julio de 1998, facilitó el camino a los Rodríguez para construir vivienda temporal y permanente para los trabajadores del rancho; asimismo para impulsar la creación del fraccionamiento Santa María-Rancho Los Pinos a un costado de sus campos de cultivo, en donde asentaron las escuelas públicas y las guarderías de la empresa.

Lucila Hernández, otra vocera de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social que San Quintín moviliza a decenas de miles de trabajadores del campo que luchan por mejores condiciones de trabajo y vida, afirmó que los Rodríguez operan seis guarderías que reciben recursos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de la Secretaría federal de Desarrollo Social (Sedesol).

JORNALERA BEBE CARRIOLA
Ante la falta de estancias infantiles en San Quintín, las madres jornaleras tienen que llevar con ellas a sus bebés al campo (Foto: inyternet)

Al respecto, existe información de que la estancia infantil “Daysi”, entre otras estancias infantiles ubicadas en terrenos de Los Pinos, está bajo responsabilidad de Luis Rodríguez Hernández, miembro del Patronato de Asistencia Social del cual fue su primer presidente y en donde figuran como socios fundadores sus hermanos Antonio, Benjamín, Rafael y Víctor.

En una visita de inspección hecha en julio de 2014 por el Consejo de Estancias Infantiles y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), ambas del ámbito municipal, Luis Rodríguez recibió la recomendación de mejorar la ventilación del lugar donde descansan, duermen y conviven 180 menores que son atendidos por 30 empleados.

Arturo Castillo Manríquez, subdirector jurídico de DIF en Ensenada, precisó que “la guardería Daysi está en buen estado”, pero pidió al responsable “mejorar un área de servicio y tener a la vista la libreta de permisos”.

Por su parte Luis Antonio Gutiérrez, coordinador de operaciones de Protección Civil municipal, encargó el cambio de los extintores de la guardería “ya que con los que cuentan no son efectivos para su principal fuente de riesgo, que son sólidos combustibles, maderas y cartones”.

Contrariado por la sorpresiva inspección, Luis Rodríguez comentó que hasta ese día “no se había hecho ninguna colaboración para el cuidado de los niños, como se está haciendo actualmente”, pero aun así agradeció a la presidente del DIF municipal, Consuelo Mora de Hirata, “por su preocupación en el tema”.

 

HACER CRECER LA TRADICIÓN

Los Rodríguez también fundaron empresas en el sector agrícola que les permiten incursionar con éxito en el transporte, comercialización, fumigación, sistemas de riego, refrigeración, fertilización, empaque, elaboración y venta de semillas, así como producción de todo tipo de hortalizas pero con enfoque en el tomate, pepino y chile pimiento morrón de exportación.

Una de estas compañías es el Grupo Rumago, S.A. de C.V., en donde Antonio, Víctor, Benjamín, Manuel y Rafael Rodríguez Hernández, junto con otros dos socios invirtieron 7 millones de pesos cada uno para participar en todas las áreas de producción, distribución, importación, exportación y comercialización, así como equipos de aplicación de fertilizantes.

Otra es Agroindustria Procesadora Camalú, S.A. de C.V., en donde algunos de los hermanos Rodríguez (Luis, de manera preponderante) se dedican a la siembra, cultivo y recolección de Tomate Guido y Roma, chile pimiento morrón, calabaza italiana y col de Bruselas.

Asimismo Transportes Refrigerados Rodríguez Hermanos, que a partir del 18 de agosto de 2004 se dedica a proporcionar el servicio público federal de carga regular con permiso que otorga de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT)

La lista incluye a Fertivalle, S.A. de C.V., empresa que abarca todo lo que se relaciona con los fertilizantes agrícolas

Y también a la empresa Industrias Agroplásticas de Ensenada, S.A., en donde Benjamín, Manuel, Víctor, Rafael y Antonio Rodríguez Hernández fabrican, compran, venden, distribuyen, importan, exportan, producen y comercializan toda clase de envases de plásticos de alta y baja densidad, polipropileno y otros materiales de cartón.

 

¿LA OVEJA NEGRA?JORNALEROS TRABAJO EN FRESAS

Pero no a todos los hermanos Rodríguez  les ha ido bien en los negocios.

Víctor, accionista de Agrícola San Simón, S.A. de C.V., Transportes Refrigerados Rodríguez Hermanos, S.A., Fertivalle, S.A. de C.V., Industrias Agroplásticas de Ensenada, S.A. y Plaguicidas del Valle, S.A. de C.V., entre otras empresas, afrontó problemas económicos y financieros en los primeros meses de 2010 por lo que giró cheques sin fondos que hicieron quebraron a pequeños y medianos comerciantes del valle de San Quintín.

También desfalcó a mercados grandes. Un ejemplo es el Mercado y Carnicería Alejandra, a quien el horticultor le quedó a deber “millones de pesos”, según reveló su propietaria.

Ella explicó que Agrícola San Simón financió el pago de nómina a sus cientos de jornaleros con el comercio del Valle de San Quintín, una práctica común entre las agroempresas establecidas en la región: 373, según la Secretaría federal del Trabajo y Previsión Social.

A los trabajadores, San Simón les extendía cheques que se tenían que canjear por mercancía en las tiendas de la región. Al no tener recursos que los respaldara, los cheques “botaban” en las instituciones bancarias y eso afectó a decenas de establecimientos, algunos de los cuales decidieron demandar por la vía civil al empresario, litigios que aún están en espera de sentencia.

Víctor Rodríguez y sus trabajadores sufrieron la mayor crisis entre los meses de marzo a octubre de 2014.

En abril de ese año no pagó sueldo a 100 empleados de la empresa por lo que éstos acudieron a la Procuraduría General de la Defensa del Trabajo del gobierno estatal, a cargo de David Limón Grijalva, quien concilió y logró que San Simón pagara -el 28 de mayo- una parte de la deuda.

El 3 de junio de 2014, la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del Estado, Juana Laura Pérez Floriano, afirmó que el problema estaba resuelto pero el 23 de agosto 50 trabajadores pararon otra vez sus labores porque Víctor Rodríguez tenía dos semanas sin pagarles o les dio cheques sin fondos, no los tenía afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y no les cubrió prestaciones de ley como vacaciones y aguinaldo, quejas tradicionales entre los jornaleros agrícolas de la región desde diciembre de 1979, fecha en que realizaron su primera manifestacioón de inconformidad por el maltrato que les daban sus patrones.

Fue tan grande el escándalo que el secretario general de la Federación Regional San Quintín de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Jesús Ramón Espinoza Morales, se presentó en la compañía y lamentó que ninguna autoridad laboral sancionara al empresario, que acumuló tres semanas más sin dar un centavo a sus empleados por trabajo ya hecho.

El colofón de la historia ocurrió en octubre del año pasado cuando trabajadores de San Simón fueron asaltados y les robaron 50 mil pesos destinados a nómina de los jornaleros, quienes se quedaron sin pago y sin autoridad laboral que sancionara el nuevo incumplimiento salarial de Víctor Rodríguez.

De manera contrastante, en 2009 nada indicaba que Agrícola San Simón estaba o estaría en crisis.

Ese año, de acuerdo con el Directorio de Exportadores de la Secretaría de Desarrollo Económico de Baja California, la empresa exportó mensualmente a Estados Unidos 30 mil cajas de apio y 70 mil cajas de Tomate Roma, con un valor superior a los 15 millones de dólares.

Lo cierto es que con o sin problemas económicos y financieros en Agrícola San Simón, Víctor Rodríguez Hernández tiene otras empresas con las cuales forja grandes negocios.

Una de ellas es Plaguicidas del Valle, S.A. de C.V., que al dedicarse a la compra, venta, importación, exportación, almacenamiento y toda actividad relacionada con agroquímicos, incursiona en un mercado altamente lucrativo y en plena expansión en el valle de San Quintín

Pero eso se tratará aquí en una próxima entrega periodística.