El ejercicio del optimismo

Tal parece que el ejercicio del optimismo se ha vuelto cada día una tarea más compleja de atender, ante el enrarecido panorama de Baja California y el país entero en el que todo parece regirse bajo el omnipresente signo de la usura y la impunidad.

Vianka R. Santana* / Pluma y Sextante/ A los Cuatro Vientos

A la vuelta de casi veinte días del mes de mayo, en el municipio de Tijuana se han registrado más de una treintena de homicidios violentos relacionados con los ajustes de cuentas de los grupos criminales vinculados al narcotráfico, cifra a la que se suman algunas víctimas del denominado daño colateral, con el que el estado justifica su ineficacia para resguardar al ciudadano.

El asunto es que la población ha entrado de nuevo en ese espacio de vulnerabilidad social en el que nadie parece estar exento de ser blanco de extorsiones y agresiones por parte de los grupos delictivos, pero también, de ser víctimas de la crisis estructural de un sistema de impartición de justicia que ha quedado rebasado por el creciente poder de las organizaciones criminales –que parecen estar tan bien organizadas-, y que gracias a la concurrencia de funcionarios, empresarios y políticos corruptos, se han ido apoderando de un territorio en el que la insolidaridad es la constante.

De esta manera, a medida que el narcotráfico va extendiendo su control sobre las diferentes zonas del país, mientras sus ¨reclutadores¨ en parques y centros comerciales aprovechan la condición de tantos jóvenes desempleados que viven en la más absoluta miseria, mientras la economía ilegal va en ascenso y de la mano de la complicidad de los funcionarios ¨conversos¨ ante la seducción que les representa el poder del dinero. Es decir, mientras la corrupción, la impunidad, la violación de los derechos civiles y políticos, el tráfico de influencias, la censura y la represión persistan, y mientras la incapacidad de nuestros gobernantes les lleve a ser ciegos testigos y aliados indirectos (y a veces directos) de las organizaciones criminales; la justicia social seguirá siendo una obstinada búsqueda ciudadana.

FCO VEGA PROYECTO ANHELO BCS
El proyecto de Francisco Vega en Baja California Sur; «Anhelo», le puso a una de sus tantas inversiones inmobiliarias millonarias en Las Californias (Imagen: Internet).

En este sexenio en el que ya nada parece sorprendernos, en el habitual encontrarse con el rostro sonriente de nuestros gobernantes en primera plana exhibiendo cínicos y vulgares sus negocios millonarios, en un estado como Baja California en el que mientras los jornaleros pugnan por un trato justo, humano, y un pago correspondiente al esfuerzo que representan sus más de diez horas de jornada diaria bajo el sol, a campo abierto y entre el ambiente tóxico de los pesticidas, al tiempo que los diarios nacionales hacen el recuento de las sesenta propiedades del señor gobernador y de su carácter de socio principal en el Anhelo S.A. de C.V que construye una lujosa marina cuyo embarcadero tendrá capacidad para recibir 356 barcos, y que cuenta con una inversión total de 703 millones de pesos, en un estado en el que los maestros no pueden contar ni siquiera con la certeza de que recibirán el pago consecuente por su valiosa labor en el aula, en un estado que ignora el valor que representa la producción cultural y artística, y que no brinda apoyos reales a sus creadores que vayan más allá de los simbólicos ¨estímulos a la creación¨ que en una clara expresión populista simulan que cumplen con su obligada cuota institucional de responsabilidad social… es decir, en un estado lamentable como el nuestro, ya no queda aliento de optimismo ni verdad que permita generar confianza en el fallido gobierno.

Baja California parece convertirse en un estado corporativista asociado principalmente a los intereses empresariales, pero no a los de un sector económico que trabaja y construye en su día a día contribuyendo a la generación de empleos y a la mejora económica de todos, no, en nuestro estado se privilegia a los empresarios en el poder, es decir, lo que hacen doble labor, que conjugan la función pública y se sirven de sus posiciones de privilegio para favorecer sus negocios personales, sus inversiones, sus casinos, sus empresas de conciertos masivos y exposiciones comerciales, sus tierras de cultivo, sus fraccionamientos y centros comerciales, sus tantas y tantas expresiones de impunidad y ausencia de sentido común.

No, definitivamente no se trata de ser pesimistas, pero no se puede defender lo indefendible, ni confiar en lo que no es confiable.

VIANKA SANTANA * Vianka R. Santana. Promotora de los derechos culturales en Baja California. También es actriz, escritora, cantante, columnista y ex coordinadora del Centro Estatal de las Artes en Tijuana.