Amores Perros

Muy desafortunadas las declaraciones de Subdirector de la Jurisdicción de Servicios de Salud de Tijuana, cuando hace días señaló: “La carne de perro si es apta para el consumo humano, siempre y cuando tenga una higiénica y adecuada preparación al ser cocinada”.

Álvaro de LaChica Bonilla/ A los Cuatro Vientos

Lo anterior lo expresó en relación a la denuncia ciudadana, hace unos días en la ciudad de Tijuana, cuando el dueño de un restaurant chino degollaba a un perro que serviría para cocinar diversos platillos.

Yo considero que lo importante no es sí la carne de perro es comestible, lo verdaderamente importante y recordando  que Jeremy Bentham, a propósito de tener cierta consideración hacia el otro, nos invita a reflexionar: “…el asunto no es ¿pueden razonar? Ni tampoco ¿pueden hablar? Sino ¿pueden sufrir?”. Y tanto los  humanos, como los no humanos compartimos esa importante cualidad.

Proteger a los perros que han sido compañeros de la humanidad desde sus inicios, nos permite también proteger a los humanos de la violencia. Toda ley que busque la protección de los animales es una ley que desea llegar a una sociedad en paz.

Algunos consideran que el hecho de tener un sistema nervioso desarrollado y, por ende, la capacidad de sentir dolor, es una condición suficiente para nombrar a los animales como sujetos de derecho. Y yo sé que es cierto que estas especies sienten dolor y que incluso desarrollan relaciones afectivas con los seres humanos.

Amo profundamente a los animales y en particular a los perros,  pero trato de evitar caer en la tentación de humanizarlos, de tratarlos como seres humanos porque no lo son, aunque eso no significa inferioridad, sólo que son diferentes. 

No se me ocurriría emplear la palabra genocidio para el sacrificio de cerdos, vacas, tilapias o pollos en las granjas porque no se les mata por placer sino para comer, al igual que los animales matan en la naturaleza para alimentarse, con la diferencia de que nosotros somos siete mil  millones de personas que alimentar, pero hay que exigir que su vida sea digna y también su forma de morir evitando su sufrimiento.

Por otro lado, aunque nos sentimos más cerca de los perros que de cualquier otro animal, ¿tienen menos derechos el resto de animales? No, todos los animales deben ser tratados con idéntico respeto ya que como decía el líder pacifista hindú Mahatma Gandhi«La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados».

PERROS MUERTOS PARA COMIDA
Escena en el interior de un restaurante en China, en donde la población, por cultura, consume carne de perro como una delicia culinaria (Foto: internet).

Pero sentada la premisa de que todos tienen derecho a ser respetados, cuidados y tratados dignamente por su condición de seres vivos, no  es menos cierto que no hay otro animal con el que los seres humanos hayamos establecido una relación tan estrecha como con los perros y que el maltrato, el sufrimiento innecesario, la tortura a la que son sometidos en algunos países y en particular en China, nos causen mayor conmoción y que  merecería el calificativo de genocidio por la forma inhumana en que se les trata antes y en el momento de darles muerte.

Estoy  de acuerdo con el zoólogo austríaco Konrad Lorenz, cuando decía: «No hay fe que nunca se haya quebrado, excepto la de un perro verdaderamente fiel».

Todos los que hemos tenido en algún momento la compañía de un perro sabemos lo que significan esas palabras: la lealtad y el cariño incondicional de un perro, algo que es incomparable con cualquier otro animal y me atrevería a decir que muy difícil de hallar incluso entre los seres humanos.

Se trata de una historia de colaboración y conveniencia que con el tiempo se transformaría en amistad, convirtiéndose el perro en el llamado mejor amigo del hombre.

He querido compartir esta reflexión  como mi forma de contribuir a la denuncia de este trato inhumano a los que son nuestros mejores amigos, esos compañeros que desde hace miles de años están junto a nosotros, nos dan cariño, compañía y una forma de amistad.

Desconfío de aquellas personas que desprecian a los animales, que los maltratan o los abandonan. Siempre he pensado que quién  obra así con un ser vivo puede hacerlo con cualquier otro, incluido un ser humano.

Y para terminar esta reflexión: He elegido estas palabras del escritor y poeta británico Rudyard Kipling  que simbolizan esa unión entre el hombre y el perro desde casi el comienzo de nuestra historia.

– «Cuando el Hombre despertó, dijo: ¿Qué hace ahí ese perro salvaje? Y la mujer repuso: Ya no se llama Perro Salvaje, sino el Primer Amigo, porque lo será de nosotros Para siempre, siempre, siempre».

ALVARO DE LACHICA* El Doctor Álvaro de Lachica es miembro de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, S.C, y de Alianza Cívica. Su correo electrónico es andale941@gmail.com