Lydia Cacho

«Lydia Cacho es una mujer visible al servicio de las mujeres invisibles. Una voz que se impone al servicio de voces que no pueden hacerse escuchar.»

(Denise Dresser. Diario Reforma).

Álvaro De Lachica y Bonilla*

La Valiente Periodista Lydia Cacho Riveiro, denunciante incansable de pederastas y disolutos, se presentó este viernes en el CEARTE de Ensenada.

Lydia, desde 2005, cuando escribió su libro “LOS DEMONIOS DEL EDEN,  no ha terminado de horrorizarse con los horrores que puso al descubierto y no se ha cansado de beber sus propias lágrimas. En este quehacer de tan alto riesgo, ha enfrentado igual a procuradores, jueces, narcotraficantes y policías judiciales, que para el caso son lo mismo. Y fue precisamente esta labor tan admirable como conmovedora la que la derivó a sus investigaciones sobre la red de pederastia audazmente descubierta y puesta en el aparador con su publicación, que hizo que se desataran los demonios.

Una denuncia que la convirtió en víctima de una treintena de funcionarios públicos y policías. Lydia, fue secuestrada, torturada y amenazada. Y ese poder avasallante atropelló todos sus derechos humanos. Sólo su fortaleza moral la hizo sobrevivir, aunque fuera para enfrentar una nueva amenaza: la de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que meses después de iniciado su viacrucis, le envió a la periodista un mensaje explícito, de que la bondad, la solidaridad y el valor para denunciar las injusticias no representan nada. Que el poder lo es todo. Que en este país siempre ganan los malos.

El trabajo de Lydia Cacho es tan indispensable en México como el aire que respiramos. Sus investigaciones periodísticas intentan cambiar los niveles paralizados de la corrupción del poder político, empresarial y gubernamental.

LYDIA ESCLAVAS PODER

Hacer periodismo independiente y crítico en estos tiempos, se ha convertido en una profesión de alto riesgo; pero Lydia lleva ya varios años, bajo la amenaza latente de los poderosos señalados en sus trabajos con nombres y apellidos, de manera valiente.

Cómo muestra, ahí están otros libros que ha escrito para demostrarlo, cómo “Esclavas del Poder”, un viaje al meollo de la trata sexual de mujeres y niñas en el mundo”, que es una profunda investigación en diferentes países no solo sobre el tráfico de humanos con fines de explotación sexual, sino también sobre los hombres poderosos que se benefician del mismo. También están sus columnas, convertidas en lectura obligada por la cantidad de información y datos que ofrecen luz a temas generalmente ocultos por los intereses de los diversos poderes.

Su presencia, nos llega como anillo al dedo a esta región del país, principalmente Tijuana, en donde se ha convertido en uno de los 5 puntos de destino de turismo sexual en México, junto a Acapulco, Cancún, y Ciudad Juárez, en donde estas ciudades, se relacionan con sexo, drogas, y fiesta. Por eso sigue recibiendo, pese a la precaria seguridad, a  muchos visitantes de Estados Unidos en busca de experiencias que en su país podrían acarrearles problemas legales. Un mercado muy atractivo para el trabajo sexual libre y para las mafias que controlan la explotación sexual de mujeres y menores de edad. La oferta es amplia y diversa: hay mujeres —paraditas o trotacalles, transexuales y muchachos-. También, en rincones menos visibles, hay adolescentes de trece o catorce años en espera de clientes; regularmente son custodiadas por hombres situados en la acera de enfrente o a la puerta de algún comercio.

Nos hacen falta periodistas que cómo Lydia, denuncien a los pederastas, pero también a los políticos corruptos, a miembros del Estado que solapan este atractivo negocio, pero también a quienes abusan de los derechos humanos; a las autoridades que explotan a los migrantes, a los legisladores que se niegan a revisar la agenda a favor de los derechos de los jornaleros. Que con sus escritos, hagan activismo a favor de  las causas más justas: indígenas, niños, homosexuales, migrantes,  jornaleros en condiciones de semi-esclavitud, trabajadoras sexuales y un largo etcétera de grupos vulnerables.

En nuestro estado, la trata con fines sexuales es el tercer negocio ilícito más lucrativo, después del tráfico de drogas y el de armas. En la frontera, comparten territorio los tres y la violencia sexual se diluye entre las emergencias cotidianas y la invisibilidad favorecida por el dinero y el moralismo.

ALVARO DE LACHICA* El Doctor Álvaro de Lachica es miembro de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, S.C, y de Alianza Cívica. Su correo electrónico es andale941@gmail.com