Turismo médico, un peligro latente

Evita Sarmonikas, de 29 años de edad, recepcionista de una agencia inmobiliaria en Queensland, Australia, esperaba una cirugía de dos horas y media y dos meses de recuperación. Al final encontró la muerte debido a una probable tromboembolia pulmonar cuando se le estaba realizando una liposucción y lipo-inyección de glúteos por un cirujano plástico certificado, el pasado 20 de marzo en la vecina ciudad y capital de Baja California: Mexicali.

Álvaro de LaChica Bonilla* / A los Cuatro Vientos / La Jornada Baja California

Cada año, un número desconocido de extranjeros, seducidos por el bajo costo de las cirugías y el deseo de verse mejor, en el caso de cirugía plástica, llegan a nuestro país para realizarse diferentes tipos de cirugía. Lo que muchos no anticipan es la atención de diferente nivel y un nulo trabajo de seguimiento post-operatorio a través de varias semanas que termina costando tanto o más que el procedimiento en sus países de origen.

El mayor error es creer que se puede viajar a un país extranjero por unos días, ahorrar dinero en la cirugía y volver a casa con un gran resultado. La verdad es que hay un período de recuperación y seguimiento para que el cirujano evalúe los resultados y se asegure de que todo está progresando normalmente.

En este período de tiempo, los pacientes tienen muchas preguntas para el cirujano y, dependiendo de las distancias, las consultas las hacen por teléfono o por Internet, pero es indispensable estar frente al paciente para que se pueda realizar una evaluación en forma. Los pacientes no se dan cuenta de lo mucho que les puede costar en el futuro reparar un daño. Es posible que en un momento dado pague menos, pero en caso de complicaciones puede ser demasiado costoso.

Las personas también olvidan que las complicaciones son parte de las cirugías. Una vez que salga de México para regresar a su país de origen, ¿quién va a manejar las posibles infecciones tardías y los problemas de cicatrización de las heridas?

Frecuentemente hay otras revisiones menores que deben realizarse en el consultorio para mejorar el resultado. Estas cuestiones generalmente están cubiertas cuando el cirujano las hace; sin embargo, para el paciente operado fuera del país en donde vive, significará viajar de ida y vuelta.

Evita Sarmonikas (Fotos: internet)
Evita Sarmonikas (Fotos: internet)

El costo real de cualquier tipo de seguimiento podría fácilmente igualar o superar el de la atención en Estados Unidos, por ejemplo. Un médico en el país de origen, para corregir cualquier problema, cobra de nuevo a los pacientes por este servicio, aumentando los costos.

Por último, en caso de que se produzca una complicación mayor, cómo en este caso la defunción de la paciente, la mayoría de las políticas de seguro de viaje no cubren el costo de la repatriación o la cirugía reparadora, ya que cuando viajan con el propósito de una cirugía o tratamiento médico normalmente todas renuncian a esta responsabilidad.

Por otro lado, en México existen menos regulaciones para certificar a instalaciones hospitalarias como un lugar en donde se puedan practicar cirugías seguras. No en balde, a la fecha, sólo existen en nuestro país 105 hospitales certificados por el Consejo de Salubridad General de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal y 95 han sido homologados con estándares internacionales. De ellos, sólo siete hospitales y un Centro de Asistencia Médica han sido certificados por la Joint Comission International que, se supone, dicta los estándares mínimos para realizarse el Turismo Médico. 

En Baja California, al 15 de Enero del 2015 sólo existen seis instalaciones hospitalarias certificadas de las decenas de clínicas instaladas y funcionando en las ciudades más importantes del estado. Estas únicas seis instalaciones están en Tijuana y son: Hospital Almater, Hospital Ángeles de Tijuana, Centro Médico Excel, Unidad de Medicina Familiar con Unidad Médica de Atención Ambulatoria No. 36, perteneciente al IMSS, Instituto de Oftalmología de Baja California y el Hospital del Prado…

¿Y los demás?

Ante el desafortunado desenlace de la mujer australiana, sorprenden las declaraciones del Secretario de Turismo de la entidad, Oscar Escobedo Carignan, cuando dice que su Secretaría busca diseñar un proyecto de trabajo conjunto entre gobierno e instituciones hospitalarias privadas, médicos especialistas y otros servidores de salud, que incluyan una serie de programas de logística, capacitación, infraestructura, tecnología y entrenamiento técnico-profesional de manera permanente a fin de profesionalizar al sector.

¿Chingón, no?

ALVARO DE LACHICA* El Doctor Álvaro de Lachica es miembro de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, S.C, y de Alianza Cívica. Su correo electrónico es andale941@gmail.com