San Quintín, crisol bajacaliforniano

El conflicto laboral entre los terratenientes de San Quintín y sus trabajadores ni ha desaparecido ni desaparecerá hasta que los trabajadores reciban un salario y un trato dignos.

Horacio de la Cueva Salcedo* / Profanos y Extraños / A los Cuatro Vientos

Este conflicto laboral no surgió espontáneamente y no necesita de elementos exógenos para mantenerse o crecer. Es un problema local de largo plazo con repercusiones estatales, nacionales e internacionales.

Este conflicto revela como estos trabajadores son percibidos por el resto de los bajacalifornianos. La luz en la que nos ponen es más de culpa e ignorancia que de solidaridad o entendimiento.

La palabra más ofensiva y discriminatoria  que sale de la boca de mis coterráneos es “oaxacaliforniano”; se refieren, irremediablemente, a los trabajadores agrícolas de San Quintín.

Ese estado de la República no existe. Los trabajadores agrícolas saben que es un despectivo a su origen, trabajo y clase social.

Los jornaleros de San Quintín viven y trabajan en Baja California, sus hijos viven aquí y los que pueden, aquí se educan. No son trabajadores migrantes que siguen la pizca de un lugar a otro, como es el caso de muchos trabajadores agrícolas en los Estados Unidos.

 Esta discriminación abierta y promovida abiertamente  hacia una fuerza de trabajo vital para la economía de Baja California no nos ayuda a entender los problemas  y las soluciones que se requieren en campo en San Quintín.

No nos remontemos a un México porfiriano que permea y obscurece nuestra realidad para solucionar este conflicto, vivamos el siglo XXI.

JORNALEROS CAMPAMENTO NOCHE

La creación de riqueza no es mala, es su distribución inequitativa la que genera conflictos sociales que tenemos la responsabilidad de resolver. San Quintín es el ejemplo más beligerante de esta inequidad en Baja California.

No es extraño ni sorprendente que la National Farm  Workers Association,  organizada por Cesar Chávez, se identifique y apoye a los jornaleros de San Quintín. Ya  pasaron por esa lucha  y no ven por qué repetir un conflicto tan desgastante e inútil.

A su vez los trabajadores de San Quintín  aprenden de  y recuerdan los movimientos sociales que los antecedieron; saben a dónde quieren llegar y que su causa es de justicia y equidad. Aprovechan la riqueza que generará su cosecha para presionar a dueños y gobierno a darles la vida y salario que merecen.

Existe responsabilidad social y de los tres poderes de gobierno estatal por resolver este conflicto de manera justa y equitativa, de no buscar culpas y culpables externos a la inequidad e injusticia del campo bajacaliforniano  y de encontrar una solución producto del diálogo y la justicia social.

Los productos agrícolas cultivados con justicia nos dan mejor sabor de boca y satisfacción a todos.

Los Cuarenta y Tres desaparecidos de Ayotzinapa han pasado a segundo plano mediático. Los problemas laborales de San Quintín y los usos escandalosos y fraudulentos del erario público por parte de Partido Verde Ecologista de México, no hacen que olvidemos a los desaparecidos. Todas son noticias importantes pero ni resuelven la desaparición ni exoneran a los culpables de Ayotzinapa. Presentación de los desaparecidos y despidos irrevocable de los responsables.

HORACIO DE LA CUECA* Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular, de Baja California. Correo electrónico: cohevolution@gmail.com cuevas@cicese.mx