¿Quién está detrás de los jornaleros agrícolas?

El martes 24 de marzo, en el programa televisivo de la periodista Denise Maerker “Atando Cabos”, el gobernador de Baja California, Francisco Kiko Vega, declaró que el partido Morena estaba detrás del movimiento de los jornaleros agrícolas al sur de Ensenada. El mandatario también dijo que “se detuvo un autobús con jornaleros de Oaxaca que venían a apoyar actividades del levantamiento, según versión de la persona que lo conducía”.

Raúl Ramírez Baena* / Al filo de la navaja / La Jornada/ A los Cuatro Vientos

Un día antes, el diputado federal priísta Ricardo Medina Fierro, declaró ante el grupo Madrugadores de Ensenada que el movimiento “Yo soy 132” es el que provoca la inestabilidad en San Quintín; “grupos externos de cuya procedencia deberá de investigarse (sic)”, dijo, “gente que viene de otros estados del país, inclusive del extranjero, para provocar inestabilidad (…)”.

Ese mismo día, César Mancilla Amador, ex alcalde de Ensenada, declaró ante el Foro Ensenada que Gerardo Fernández Noroña, ex diputado por el PT, “podría estar detrás de los disturbios que han ocasionado daños y agitación social en el Valle de San Quintín. En todo caso sería el operador intelectual de movimiento social(sic), pero nadie lo puede asegurar, son puras especulaciones, sospechas y suposiciones”.

Y remató diciendo:“esa clase de gente no debe ser bienvenida a Baja California (…) porque sólo vienen a causar los problemas y a poner en riesgo la estabilidad de nuestros productores en el Valle de San Quintín”.

El 20 de marzo cundió el pánico: El gobernador Francisco Vega de Lamadrid declaró que se detectó que “hay siete camiones más que vienen a Baja California. Cinco de los autobuses están en Sonora y estaban por llegar, algunos proceden de Sinaloa y otros de Oaxaca”, especificó.

Dijo que “por ley no pueden impedir el tránsito de los camiones, pero si alguien que viaje en ellos pretende trasgredir la ley, se actuará con todo el rigor de la misma”.

Según el gobernador, esta información la hizo de conocimiento de la Secretaría de Gobernación, porque está relacionada con el trabajo coordinado que realizan las autoridades del orden federal, estatal y municipal, y resaltó que se debe realizar un trabajo de investigación donde se pidió a Gobernación que ayude.

“No vamos a permitir que nadie ajeno al estado sin un legítimo propósito de manifestarse venga a alterar el orden y el respeto que en Baja California nos hemos tenido por muchísimos años”, expresó.

El gobernador de Baja California en un escenario montado para la foto mediática con jornaleros sumisos (Foto: internet).
El gobernador de Baja California en un escenario montado para la foto mediática con jornaleros sumisos (Foto: internet).

El 19 de marzo, dos días después del bloqueo de la Carretera Transpeninsular por los indígenas, Javier Gutiérrez Vidal, Subsecretario de Gobierno, declaró a los medios que “hay dos funcionarios públicos municipales, una autoridad del CDI (Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas) (sic), hay un director de una escuela (…) son parte de quienes dirigen las manifestaciones en el Valle de San Quintín (…) simple y sencillamente quienes dirigen el movimiento no son jornaleros agrícolas”.

Quiénes son los desestabilizadores

Al momento de escribir estas líneas, el gobierno de Baja California y la Segob no han mostrado pruebas de que fuerzas ajenas estén detrás del movimiento reivindicador de los jornaleros agrícolas del sur de Ensenada.

Los “funcionarios municipales”, el “director de una escuela” y los “grupos extremos, incluso del extranjero”, son indígenas oaxaqueños, ex jornaleros agrícolas, hoy dirigentes históricos que llegaron hace años a la región a trabajar en el campo y que de una u otra forma han conformado sus propias organizaciones o se han incorporado a otras para la defensa de sus derechos, incluidos los dirigentes que ahora encabezan el movimiento, que sorprenden por su liderazgo, claridad, entereza y dignidad.

Una de dos, o el gobierno estatal está mal informando o es una campaña para sesgar las razones del movimiento indígena. Ambas son preocupantes.

Entonces, no es difícil entender que el verdadero provocador del movimiento es la pobreza y la marginación de los trabajadores agrícolas y sus familiares en el corredor del Pacífico, explotados por años por ricos empresarios agrícolas vinculados a los gobiernos y protegidos por éstos.

Esta protesta descubre con toda su crudeza lo que en el Derecho Internacional de Derechos Humanos se conoce como “formas contemporáneas de esclavitud”, tipificado en el Protocolo de Palermo como trata de personas con fines de explotación laboral, que habrá de documentarse oportunamente así como la violación de derechos indígenas, laborales y sociales para hacer llegar la comunicación a las instancias internacionales.

Hoy, los trabajadores del campo, mediante acciones legítimas de desobediencia civil pacífica, demandan salario digno, seguridad social y agua. En 1910, demandaban tierra y libertad, y para ello organizaron una Revolución.

* Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste; ex ombudsman de los derechos humanos en Baja California