Ataque a los medios

¿De quién es la libertad de prensa? ¿De los medios de comunicación o de los reporteros, analistas y editores? La frase: «la libertad de prensa le pertenece a quien posee una” lleva implícitos los conflictos inherentes a la libertad de expresión, que analizaremos en el contexto del despido de Carmen Aristegui y su equipo de trabajo, y la Guerra Obscura contra los mexicanos indefensibles.

Horacio de la Cueva / Profanos y Extraños / A los Cuatro Vientos

Los grandes medios de comunicación mexicanos, las cadenas televisivas y de radio y los periódicos, así como sus equivalentes locales, tienen esa libertad, como la ejercen es materia de discusión para otra ocasión; sabemos que la mayoría ponen la ganancia económica y conveniencia política antes que la crítica, la honestidad y la claridad.

Todo indica que cada vez nuestros medios se parecerán más a ellos mismos perdidos en su laberinto de complacencia y autocomplacencia que a la actitud liberadora de Charlie Hebdo.

Los trabajadores en los medios de comunicación tienen, por principio que impulsar y seguir los lineamientos editoriales del medio donde ejercen y ejerza la crítica, la honestidad y la claridad antes de la ganancia económica desmedida y la conveniencia.

En esta última semana vimos que pasa cuando  se confrontan la honestidad y la conveniencia. Esta confrontación, aparentemente premeditada por MVS, con Carmen Aristegui es el ejemplo más reciente de la contradicción de intereses entre los dueños y los trabajadores de los medios de comunicación.

La diferencia en esta ocasión no es sólo el apoyo por otros periodistas y analistas destacados y el público. Aristegui noticias tiene la calidad y honestidad que le asegura no sólo un nuevo lugar de trabajo, ya sea otra radioemisora, el internet o alguna otra señal de humo electrónica, sino también un público que ella ha creado, cautivado y educado.

LIBRE EXPRESION PROTESTA

Este ataque frontal a la independencia periodística es parte de la Guerra Obscura que sin frente o enemigo claro a la nación sufrimos en diferente grado los mexicanos indefensibles.

¿Qué ganan aquellos que ejercen la libertad de prensa como una industria cuyo principal motivo es la ganancia? ¿Más y mejores negocios entre las élites económicas y políticas? ¿Una muestra más de su desprecio a los indefensibles?

La Guerra Obscura si está creando un frente ciudadano en el que ejercemos y exigimos cada vez más nuestra libertad de expresión, la claridad y transparencia en los gobiernos y la honestidad en los empresarios de medios mexicanos. Un frente por que el periodismo que se ejerza defienda a los indefensibles y que se haga de forma crítica, honesta y clara.

Desde aquí un saludo solidario no sólo a Aristegui Noticias, sino también a todos aquellos reporteros que luchan diariamente por una mejor prensa mexicana.

Lo que digan los empresarios o políticos y expolíticos sobre el caso de los Cuarenta y Tres desaparecidos de Ayotzinapa ni hará que aparezcan espontáneamente, ni quita responsabilidades a las autoridades para continuar con una indagatoria exhaustiva, ni hará que los olvidemos. Sin medios o reporteros independientes sabríamos aún menos de este caso de preocupación y pena nacional.