El diálogo en San Quintín vive momento crucial

Envueltos en una densa neblina, en una noche sin luna, los jornaleros agrícolas de San Quintín recibieron con indignación la mala noticia de que la parte patronal, después de un largo día de negociaciones, seguía rechazando su petición de establecer un salario base de 200 pesos para todos los trabajadores y pagar a 20 pesos la caja de fresa pizcada a destajo.

Olga Alicia Aragón / A los Cuatro Vientos / Periódico La Jornada Baja California

San Quintín, B.C., 27 de marzo.- Y así amaneció, San Quintín. Con la neblina tan densa que no deja pasar un rayo de sol.

Hoy es el décimo día del paro general de labores que inició la madrugada del 17 de marzo. Se espera una negociación muy tensa en la mesa del diálogo que habrá de reinstalarse a las once de la mañana.

Alberto Muñoz Álvarez, representante del Consejo Agrícola de Baja California, reiteró que la parte patronal no ha modificado su propuesta de aumentar sólo el 12 por ciento a los actuales salarios que en promedio son de 120 pesos diarios y rechaza la petición de homologar los sueldos de los jornaleros.

Sin embargo, solicitó anoche un segundo plazo para consultar a los dueños de los ranchos agrícolas de la región, a fin de dar hoy una respuesta a los jornaleros que ayer rechazaron rotundamente la propuesta patronal y disminuyeron su demanda de 300 a 200 pesos diarios como salario base.

Los voceros de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social, dijeron que esa era su última propuesta. Si no hay una solución satisfactoria, dijeron que se plantarán frente a Palacio de Gobierno en Mexicali y desde ahí empezarán a buscar el apoyo internacional. Incluso, dijo Justino Herrera, vamos a recurrir directamente a los compradores de fresa en Estados Unidos, para que los comerciantes y autoridades del país vecino decidan, conforme a sus leyes, si pueden seguir comprando un producto cultivado por trabajadores que vivimos en condiciones infrahumanos, prácticamente de esclavitud, con patrones que pagan sueldos miserables y violentan los derechos laborales y los derechos humanos de sus trabajadores.

Pablo Alejo López Nuñez, subsecretario de Gobierno, pidió a los trabajadores “a título personal, a nombre del señor gobernador y en nombre del Gobierno del Estado”, que aprobaran el receso para que el representante de la parte patronal pudiera consensuar con los agricultores una nueva propuesta.

Fidel Sánches Gabriel, líder aliancista, respondió que los jornaleros han sido muy tolerantes y muy pacientes, que desde el pasado viernes han dado mucho tiempo a la parte patronal, cada vez que así lo solicitan, pero regresan a la mesa del diálogo “con propuestas que son una burla”.

Los dirigentes de la Alianza acusaron directamente a la parte patronal y al propio gobierno del estado, de los daños que está causando a la economía el paro laboral, tanto a las empresas como a los trabajadores.

“Dice que los daños ascienden ya a 30 millones de pesos por pérdidas de las empresas y que el gobierno se ha gastado más de 400 mil pesos en los operativos de seguridad pública; y quieren culparnos a nosotros, los trabajadores, de esos daños. Pero les decimos rotundamente: ustedes son los únicos culpables por la insensibilidad y la cerrazón con la que responden a nuestras justas demandas”

Frente al Centro de Gobierno de San Quintín, bajo una densa neblina e iluminados por las fogatas, ayer casi a las doce de la noche miles de jornaleros que permanecían concentrados ahí durante doce horas, tras concluir la marcha de 20 kilómetros que habían iniciado a las 7:30 de la mañana en Vicente Guerrero, respaldaron la decisión de sus dirigente: ni un paso atrás, dijeron, en su demanda salarial. Y aprobaron la estrategia de recurrir a instancias nacionales e internacionales para denunciar las violaciones a sus derechos laborales y humanos.

A unas horas de que reinicie la sesión de la mesa del diálogo, el cielo ha empezado a despejarse.

 

LAS NEGOCIACIONES, CASI PARALIZADAS

LIDERES CAMPESINOS SQ

San Quintín,- Los jornaleros de San Quintín hicieron una nueva propuesta en la mesa del diálogo, disminuyeron su petición original de 300 pesos de salario a 200 pesos al día como salario base, homologado para todos los trabajadores agrícolas, y que el trabajo a destajo se pague a 20 pesos la caja de fresa y de mora en general.

Los empresarios agrupados en el Consejo Agrícola de Baja California, en voz de su representante Alberto Muñoz Álvarez, han propuesto en la mesa de negociación un incremento del 12 por ciento a los salarios actuales, pagaderos a partir de junio del presente año, sin carácter retroactivo.

Las negociaciones se han trabado, porque los empresarios agrícolas no están dispuestos a homologar salarios.

Muñoz Álvarez precisó la propuesta empresarial: aquellos trabajadores que ganan 110 pesos, ganarían 123.2 pesos; a quienes ganan 130 pesos, se les pagarían 145.6 pesos y a quienes ganan 145 pesos, aumentaría a 162.4 pesos.

A quienes trabajan a destajo, dijo el vocero empresarial, se les pagaría por caja de fresa, de mora en general, entre 12 y 13.44 pesos.

“¡Eso es una burla!”, exclamó Justino Herrera, vocero de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal. Explicó que la propuesta empresarial en términos reales no implica incremento alguno, porque en ese salario incluyen prestaciones laborales, como aguinaldo y vacaciones, en los casos en que les son reconocidos a los trabajadores.

Herrera hizo la contrapropuesta en la mesa del diálogo y dijo que no está sujeto a negociación: 200 pesos en sueldo base y 20 pesos por caja de fruta en el trabajo a destajo.

Lucila Hernández, la única mujer que forma parte del equipo dirigente de la Alianza, señaló que son varios los pequeños productores que ya están pagando 150 diarios (por encima del promedio que ahora proponen los empresarios).

Incluso, en la primera etapa de la sesión de la mesa del diálogo, hoy se presentó el dueño del Rancho Los Molinos, Carlos H. Robles, quien confirmó que está pagando 200 pesos diarios a sus jornaleros y está dispuesto a pagar 250 o la cantidad que se acuerde en la mesa de negociaciones.

MESA DE DIALOGO SQ
La mesa de diálogo, en momento crítico (Foto: internet)

 

“Eso es lo que me preocupa”, dijo Lucila Hernández, que en vez de beneficiarnos nos vayan a perjudicar, porque los grandes empresarios están presionando para que todos los dueños de los ranchos agrícolas establezcan los salarios más bajos.

Como ejemplo, mencionó que el Rancho Los Pinos, propiedad de la familia Rodríguez, de los más poderosos agricultores de la región, es el que menos paga a los jornaleros: 110 pesos.

Dijo que ella trabajó por más de 17 años en el rancho de un pequeño propietario que pagaba 150 pesos el día y 30 pesos por cubeta de pepino y calabaza de exportación baby, pero el año pasado ese mismo productor bajó la cubeta a 25 porque tomó como modelo a los grandes horticultores.

“Quiero pensar que usted –le dijo a Muñoz Álvarez-, es un excelente negociador de los intereses de las grandes empresas, como el rancho Los Pinos, se lleva a la gente jornalera en los camiones a las cinco de la mañana para que entren al surco a las mañana y ya no sale de ahí sino hasta las siete de la tarde…Y ellos ahora sólo pagarían un 12 por ciento de aumento salarial a trabajadores sobreexplotados a quienes no paga horas extras”.

La mujer jornalera dijo que la sobre explotación es tremenda.

“Antes yo trabajaba 6 surcos, para sacar mi salario diaro, ahora tengo que trabajar diez surcos para ganar lo mismo: 90 centavos por caja de tomate, puedo hacer hsta 200 cajas de tomate al día, pero tendrían que ver cómo quedamos las jornaleras, con la clavícula desgastada, con bolsas de agua caliente en las manos porque no soportamos el dolor”.

A 19:30 horas se declaró un nuevo receso, para que el representante empresarial consultara con los dueños de los ranchos agrícolas la última propuesta de los jornaleros.

Mientras tanto, frente al Centro de Gobierno de San Quintín, miles de trabajadores que durante la mañana marcharon 20 kilómetros por la carretera transpeninslar desde Vicente Guerrero hasta San Quintín, esperan el resultado de la mesa del diálogo. Empiezan a enceder fogatas una noche más, como lo han hecho desde el pasado 17 de marzo cuando declararon el paro general de labores. De cuanto en cuanto, entonan alguna canción y gritan consignas de profunda raíz histórica: ¡Viva Benito Juárez! ¡Viva Emiliano Zapata! ¡No más salarios de hambre!