Racismo contra jornaleros indígenas en BC: un enfoque legal e histórico

Con motivo de la publicación de una página en redes sociales dedicada a denostar a los jornaleros agrícolas indígenas que el 17 de marzo paralizaron a la casi totalidad de los ranchos de hortalizas de la región de San Quintín en busca de mejores prestaciones laborales y salario, dos colaboradores de A los Cuatro Vientos escribieron sobre el tema del racismo, la discriminación y la intolerancia que sufren los grupos étnicos que arriban a Baja California en busca de trabajo, así como de la historia de estos antiguos pueblos en su lucha por obtener mejores condiciones de vida en tierras de Ensenada. Incluyen un revelador enfoque de lo que sucede en la mente y la acción humana cuando abusa del prójimo por simples diferencias de usos y costumbres, y las consecuencias legales que enfrenta, o debería enfrentar, quien no tolera la diversidad . A continuación, los artículos de nuestros amigos.

Delitos cometidos por la vía cibernética

Osvaldo Medina Olvera* / A los Cuatro Vientos

La conducta delictiva tiene actualmente una materialización que el propio individuo no alcanza a comprender.

Para los que gustamos de la criminología como disciplina, sabemos que lo que se denomina Iter Criminis es el camino que sigue el individuo desde que forja en su mente la idea de delinquir, hasta el momento en que  con su conducta materializa el delito.

Lo que queda  en el mero pensamiento (la mera idea) no es objeto del derecho penal, pero si los actos que se realizan para llegar a cometerlo.

Así,  el pensar puede ser inocuo a la luz del derecho penal. Acostumbrados a hacerlo de esa manera, llegamos a las expresiones que, aunque son reprobables, en muchos de los casos son difíciles de probar.

Sin embargo, en el mundo cibernético y en el caso de las redes sociales, la evidencia es fácil de obtener.

Un ejemplo  reciente es  la apertura en Facebook de la ignominiosa  página identificada como “Exterminio de Oaxacos en B.C.”

Para saber si  es una conducta delictiva la apertura de ésa página, sólo hay que consultar el artículo 194 bis del código penal federal.

Artículo 149 bis. Comete el delito de genocidio el que con el propósito de destruir, total o parcialmente a uno o más grupos nacionales o de carácter étnico, racial o religioso, perpetrase por cualquier medio, delitos contra la vida de miembros de aquellos, o impusiese la esterilización masiva con el fin de impedir la reproducción del grupo.

Por tal delito se impondrán de veinte a cuarenta años de prisión y multa de 15 mil a 20 mil pesos.

Si con idéntico propósito se llevaren a cabo ataques a la integridad corporal o a la salud de los miembros de dichas comunidades o se trasladaren de ellas a otros grupos menores de diez y seis años, empleando para ello la violencia física o moral, la sanción será de cinco a veinte años de prisión y multa de dos mil a siete mil pesos.

Se aplicarán las mismas sanciones señaladas en el párrafo anterior, a quien con igual propósito someta intencionalmente al grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial…

Parece que la simple apertura de la página tiene consecuencias demasiado graves a la luz de éste artículo.

Si así pareciere, otro delito a la par de éste es el denominado como apología de un delito contemplado en el mismo Código Penal federal:

Artículo 208. Al que provoque públicamente a cometer un delito, o haga la apología de éste o de algún vicio, se le aplicarán de diez a ciento ochenta jornadas de trabajo en favor de la comunidad, si el delito no se ejecutare; en caso contrario se aplicará al provocador la sanción que le corresponda por su participación en el delito cometido.

Discernir ello corresponde a la autoridad.

Pero la sociedad no está exenta de tomar medidas que demuestren cultura de legalidad.

La red social Facebook tiene políticas que nos permiten denunciar que se comete una conducta de odio. Sólo es cuestión de denunciar que la página encuandra en lo anterior y solicitar que la misma se cierre.

Es cultura de legalidad… Yo ya lo he hecho.

Por cierto, lo que se publica en las redes sociales es tan trascendental que aparte de indignarme… ¡me pusieron a pensar!

OSVALDO MEDINA OLVERA* Licenciado en Derecho y especialización en Ciencias Penales, Criminalogía y Ciencias Jurídico Penales. Fue director de Seguridad Pública Municipal en Ensenada y ocupó la dirección de los Centros de Rehabilitación Social (CERESOs) de Ensenada, El Hongo y Tijuana. Ex coordinador de Asuntos Laborales del Sistema Educativo Estatal y administrador de la Región del Vino en Ensenada. Actualmente ejerce la abogacía de manera particular.

Notas para la historia de los jornaleros del Sur de Ensenada

Ahora que ha estallado el movimiento de los jornaleros del sur de Ensenada, me ha hecho recordar una experiencia inicial de lucha por la firma de un contrato colectivo de trabajo. Corría el año de 1979 cuando en Camalú, en Rancho Nuevo, se dio una experiencia de organización y lucha de los jornaleros agrícolas.

Oscar Villarino Ruiz* / A los Cuatro Vientos

JORNALEROS SQ MITIN

Por varios días a partir de las 12 de la noche empezaban las reuniones para formar un sindicato y presentar una serie de demandas laborales de manera legal y lograr la firma de un contrato colectivo de trabajo. Las reuniones se desarrollaban bajo un proceso de completo sigilo por la represión y de traducciones del español a los diversos idiomas que los jornaleros hablaban y viceversa, por lo cual estas duraban un buen tiempo pues todos debían quedar satisfechos con los acuerdos. Fue así como se acordó emplazar a Rancho Nuevo a huelga demandando la firma de un Contrato Colectivo de Trabajo, a través de una Coalición de trabajadores.

La huelga estalló, pero inmediatamente fue declarada ilegal por ser coalición: después se emplazó a través de la CGT III Sección, (Confederación General de Trabajadores) que correspondía al sindicato de la pesquera Mar, y también fue declarada improcedente; por último se emplazó a través de la Federación Local de la CTM, contando con la asesoría del abogado Héctor Cárdenas San Martín, pero muy poco se pudo lograr pues los trabajadores no tenían confianza en la CTM y el movimiento se fue desvaneciendo, aunque después la CTM y otros organizaciones firmaron contratos con los rancheros y lo establecido no correspondió a las demandas iniciales, pues incluso acordaron cosas que afectaron a los trabajadores y que hoy se siguen demandando.

Las autoridades torcieron las leyes para evitar que una fuerza independiente alcanzara un logro laboral y solo lo aceptaron con la CTM. Las demandas centrales no fueron atendidas, tampoco en 1981-1982 cuando miles de trabajadores paralizaron el Valle de San Quintín y zonas aledañas.

Ahora, a más de 35 años de aquellos movimientos, las demandas de los jornaleros agrícolas por mejores condiciones de trabajo y de vida siguen vigentes.

El paro ha sorprendido a los patrones y al gobierno, las demandas ya las conocen y lo que queda para la historia es la intención de mantener las pésimas condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores agrícolas, a pesar de ser una zona de alto rendimientos y donde los precios de los productos son de exportación y se cotizan en dólares, y todavía se niegan a pagar un salario justo a los jornaleros.

Hay pagos que no han cambiado desde el 2001, no se les inscribe inmediatamente en el IMSS ni al trabajador ni a su familia y siguen viviendo en condiciones indignas.

Ahora que de nuevo están los jornaleros en lucha, han reaparecido las actitudes racistas para con los jornaleros agrícolas de origen oaxaqueño, con expresiones tales como “debían regresarse a su tierra”, “son unos cochinos”, “no tienen por qué pedir mejores salarios aquí ganan mejor que en Oaxaca” “En Baja California no tiene por qué darse estos movimientos, que los hagan en su tierra”.

Ya desde antes, las actitudes racistas de algunos se han manifestado; “pinches indios, pinches oaxacos, oaxaquitas; estos mixtecos, estos triquis, estos zapotecos que vienen a perturbar nuestro ambiente, los de Baja California no somos así; lo que no hacen en su tierra lo quieren hacer aquí; Ensenada para los ensenadenses; tienen costumbres diferentes a nosotros”…Y toda una serie de expresiones que rayan en un RACISMO que no debemos aceptar, ya hasta apareció una página en internet que llama a practicar este racismo contra los jornaleros agrícolas (“EXTERMINIO DE OAXACOS” en Facebook).

Las acciones de los jornaleros son evidencias de que las cosas tienen que cambiar, que los patrones y el gobierno tienen que aceptar las demandas planteadas, que la población de Ensenada y del estado de Baja California debe dejar atrás las actitudes que algunos impulsan con prácticas racistas, la libertad de expresión no da derecho al trato racistas hacia los jornaleros agrícolas de origen oaxaqueño.

OSCAR VILLARINO RUIZ* Oscar Villarino Ruiz es el encargado de la Biblioteca del Colegio de Bachilleres (COBACH) en Ensenada y activista a favor de los derechos humanos de los pueblos indígenas nativos y migrantes de Baja California.