Planean en EU boicot a productos agrícolas de exportación procedentes de San Quintín

El Frente Indígena de Organizaciones Binacionales planea llevar a cabo un boicot en el mercado norteamericano de productos agrícolas cosechados en el Valle de San Quintín.

Lorena Rosas / Jornada Baja California

Mexicali, B.C., 22 de marzo 2015.- Rogelio Méndez, líder binacional del FIOB, responsabiliza al gobierno de Baja California de las condiciones inhumanas y la falta de seguridad social en que labora el 80 por ciento de los jornaleros en esa región, cuyos reclamos han sido tradicionalmente ignorados. Advierte que si no llegan a un resolutivo formal, aceptarían la solidaridad del Sindicato de Campesinos fundado por César Chávez, para iniciar el boicot.

“Nosotros esperamos ver ahí en la mesas de diálogo de San Quintín (entre líderes de los jornaleros y autoridades de los tres niveles de gobierno) a las instituciones indicadas, al Congreso de la Unión, a diputados de la Comisión de Asuntos Indígenas que no han venido, ni federales ni estatales; a los representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, a la Secretaría del Trabajo federal y del Estado, porque, hasta el momento, no vemos personas que puedan resolver los problemas del salario.

“Esta es una realidad que evaden los funcionarios responsables y si nos salen con una vacilada, nos vamos al Boicot contra la exportación de tomate, pepino y fresa a Estados Unidos, con el respaldo de la Unión de César Chávez”, asegura el dirigente binacional.

En las décadas de 1960 y 1970, el líder de la Unión de Trabajadores Campesinos (UFW) Cesar Chávez, dirigióuna huelga de pizcadores de uva en demanda de mejores salarios, apoyada por un boicot de compra de uva en California, obligando a los patrones a mejorar las condiciones laborales de sus empleados y los derechos de los campesinos estadounidenses.

Ahora el FIOB buscaría boicotear las compras de tomate, pepino y fresa, productos de exportación comercializados por las cadenas Costco y Walmart de Estados Unidos.

El líder del Frente Indígena asegura que decenas de miles de jornaleros de los pueblos colindantes a San Quintín enfrentan un persistente rezago en sus derechos humanos y en materia laboral: incumplimiento en el pago de salarios, nulos servicios médicos, condiciones de trabajo deplorables en los campos agrícolas, ausencia de seguridad social, prestaciones y vivienda digna.

JORNALEROS NIÑOS EN CAMPO

Además, son sometidos a largas jornadas por un salario miserable, sin las prestaciones establecidas por la Ley Federal del Trabajo. La mayoría trabaja sin contrato laboral y cuando lo tienen no hay garantía de que se cumpla.

Irónicamente son los reclamos de los trabajadores que con su mejor esfuerzo han contribuido a que los ranchos agrícolas del valle de San Quintín exporten sus productos a Estados Unidos, Canadá y Europa. Los jornaleros sostienen la productividad y competitividad en el campo, para que esta zona sea hoy considerada por el gobernador de Francisco Vega Lamadrid, como un potencial productivo para complementar la demanda de los productos hortícolas en mercados de Norteamérica y Asia (China, Japón, Korea y Hong Kong).

“Es histórica la violación a los derechos humanos y laborales de la gente de San Quintín, llevan 30 años en una lucha sin fin, sólo cambian las formas de explotar a los trabajadores, pero sigue el contubernio y omisión de las autoridades que debieran salvaguardar los derechos laborales; tienen derecho a exigir mejores salarios, porque el trabajador agrícola vive al día, es añeja su pobreza como indígenas y migrantes”, dijo Rogelio Méndez.

Al igual que hace 30 años, asegura el líder del FIOB, los patrones no pagan puntualmente las jornadas de trabajo y los adeudos salariales los pagan a cuentagotas. Trabajadores que se atreven a reclamar sus derechos son despedidos y sus nombres boletinados, para que no sean contratados en otros ranchos. Los patrones no pagan vacaciones, horas extras ni reparto de utilidades y cancelan a los trabajadores el derecho de recibir aguinaldo si faltan un día al trabajo.

Si un jornalero se ausenta por problemas de salud de su esposa o hijos, es suspendido del trabajo. Aun cuando el contrato laboral es por jornada, les obligan a limpiar hasta 14 surcos como condición para pagar el día. Existen campos donde pagan dos pesos por cada surco desenyerbado; deben trabajar 50 surcos para cobrar 100 pesos al día. Cada surco mide 100 metros.

Rogelio Méndez, oaxaqueño mixteco, arribó a Baja California en 1974. Siendo adolescente, su primer trabajo, como muchos menores, fue fumigar, ignorando que exponía su vida por los materiales tóxicos (agroquímicos prohibidos en Estados Unidos) que manejaba; laboró desenyerbando surcos completos y ganaba apenas unos pesos, mientras a los niños, mujeres y ancianos les encargaban trabajos más pesados. Dice que antes, como ahora, los jornaleros vivían amedrentados por los mayordomos y los cuerpos de seguridad que vigilan los campamentos agrícolas.

JORNALEROS TRABAJO EN FRESAS

Desde entonces, la falta de seguridad social, bajos sueldos, condicionamiento de pago y circunstancias indignas de vivienda, dijo Méndez, persisten por la complicidad entre los gobiernos federal, estatal, la Confederación Regional Obrera Mexicana y la Confederación de Trabajadores de México.

“Los patrones hacen que no ven ni oyen, exigen al mayordomo buenas cuentas, muchas ganancias; en sus reuniones deciden estrategias de cómo presionar, cómo evadir a la justicia y calmar a los sindicatos. Los líderes de la CTM y la CROM viven del escaso salario del trabajador y del “moche” que les dan empresa para mantenerlos ausentes”, indica el líder jornalero.

El líder binacional de la FIOB, afirma que las personas que vandalizaron negocios durante el paro laboral convocado por la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social, eran porros enviados por esos sindicatos para desprestigiar el movimiento y manipular a la opinión pública. Asegura que ya lo han hecho en otras ocasiones, por temor a perder sus prerrogativas.

“Fue gente pagada por esos sindicatos, no hay duda; incluso, cuando escuché que asaltaron un mercado, llamé a Fidel Sánchez, líder de la Alianza, para preguntarle si se había salido de control este movimiento y aseguró que en ese momento todas las brigadas de jornaleros estaban en sus trincheras, ubicados en cada puente, protegiéndose entre ellos y sabían quiénes estaban ahí, pues todos se conocen. Incluso hubo quienes entregaron a la policía a los que veían portándose como vándalos, porque no eran del movimiento, pero la policía los dejaba ir”.

“Ahora, dice el gobernador Kiko Vega que le avisaron que vienen siete autobuses al estado y que no lo va a permitir, que esos autobuses con jornaleros vienen a reforzar el movimiento de los indígenas; eso es falso, cada año, en este mes, llegan autobuses de Guerrero, Veracruz y Oaxaca, porque es tiempo de pizca. La gente viene a trabajar, vienen con sus familias que ya radican en el valle. Son trabajadores mexicanos, andan por su país, no se vale que tergiversen la realidad de este movimiento social”, destaca Méndez.

Actualmente el FIOB cuenta con 5 mil miembros activos en ambos lados de la frontera. Es la organización binacional con mayor presencia. Tiene comités de base en San Diego, Los Ángeles, Fresno, Madera, Santa María y Santa Rosa, California, Estados Unidos. Existe un comité en el Estado de México y otro en Baja California, sus bases se concentran en Tijuana, Mexicali, San Quintín y Ensenada.

Sergio Méndez, líder mixteco fundador del Frente Indígena, a su avanzada edad sigue apoyando la lucha y mantiene la relación que tuvo años atrás con los líderes de la UFW de César Chávez y con otras organizaciones de trabajadores agrícolas en Estados Unidos, solidarias con los jornaleros de San Quintín.