Domingo sangriento

Hace cincuenta años, el 7 de marzo de 1965, un histórico evento marcó una fecha clave en la lucha por las libertades civiles. Ese día, un puñado de manifestantes, encabezado por el pastor Martin Luther King -el “profeta de los derechos civiles”-, marchó pacíficamente desde la pequeña ciudad de Selma con destino a Montgomery, la capital del estado de Alabama, para exigir el final de la segregación racial en los Estados Unidos.

Isidro H. Cisneros/ A los Cuatro Vientos

La manifestación fue brutalmente reprimida por la policía sobre el puente que cruza el río Alabama. De esta manera, nació el “Domingo Sangriento” estadunidense.

Este episodio dio fuerza al movimiento por los derechos civiles de las minorías étnicas. La comunidad afroamericana logró obtener, cinco meses después y luego de otras manifestaciones, el Voting Rights Act, una ley que prohibía la discriminación racial y reforzaba el derecho de voto establecido desde 1870 por la Decimoquinta Enmienda a la Constitución de ese país.

El reclamo ciudadano permitió la inscripción en las listas electorales de las minorías étnicas. Sin embargo, en la actualidad sus derechos todavía son limitados.

La ciudad de Montgomery ya era célebre porque en 1955 una ciudadana afroamericana llamada Rosa Parks fue arrestada por negarse a ceder su asiento en un autobús a una persona de raza blanca. El hecho desencadenó fuertes protestas y un boicot al sistema de transporte, hasta que un año después la Suprema Corte declaró inconstitucionales las leyes de segregación en el transporte público de Montgomery.

A cincuenta años de la represión a la marcha por los derechos civiles de Martin Luther King, se observa una renovada cuestión racial en el país que paradójicamente representa la democracia más antigua de América. Desde Florida hasta Washington, pasando por California y Nueva York, la violencia contra las minorías a manos de la policía sigue siendo una realidad concreta.

LUTHER KING MARCHA

El más reciente episodio ocurrió este sábado –justo cuando recordamos los hechos sangrientos de Selma– en Wisconsin cuando, otra vez, un policía asesinó a un joven afroamericano de 19 años que se encontraba desarmado.

Pero también son víctimas de la violencia policial y del uso desmedido de la fuerza otras importantes minorías, como los latinos, quienes padecen una sistemática y recurrente violación a sus derechos humanos. Durante los últimos años, el abuso policiaco ha costado la vida a 74 mexicanos.

El racismo representa un conjunto de teorías y comportamientos fundados en la suposición de que las manifestaciones culturales y las acciones de las personas dependen de la raza. Considera que existe una raza superior a la que le corresponde dominar a otras razas inferiores.

El racismo produce intolerancia sobre individuos y grupos por pertenecer a una determinada categoría social, religiosa, lingüística o étnica. La ideología racista niega la igualdad de derechos y representa un rechazo al otro, es decir, al diferente. Al mismo tiempo, postula perseguir, incluso violentamente, a la diferencia.

El respeto y libre ejercicio de los derechos humanos comienza con el reconocimiento de la pluralidad y diversidad de la sociedad. Actualmente, el racismo es la principal amenaza para la democracia.

ISIDRO H CISNEROS* Isidro H. Cisneros. Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Florencia, Italia. Ex Presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal  (isidroh.cisneros@gmail.com    Twitter: @isidrohcisneros) agitadoresdeideas.blogspot.mx