Más de mil 500 millones de personas, afectadas por la sequía en el mundo

La creciente sequía en el planeta, derivada en parte por el calentamiento global y la intervención del hombre, afecta a por lo menos mil 500 millones de personas en 170 países del mundo.

Mario D. Camarillo Cortés / La Crónica de Hoy

Las naciones afectadas van desde Estados Unidos hasta África y se trata de un fenómeno climático que amenaza con extenderse y agravar la situación alimentaria de epidemias e incendios, lo que obligaría a miles de personas a emigrar, cada año, de sus lugares de origen, en busca de sitios menos amenazados por este fenómeno.

La falta de agua es un problema combinado por factores naturales, sociales y económicos con el que el ser humano ha vivido por generaciones desde tiempos inmemoriales hasta nuestros días.

El agua es sin duda un recurso vital del que depende no sólo la vida humana sino que es el motor de actividades económicas como la agricultura, la ganadería, la industria y la obtención de energía.

El 71 por ciento de la superficie del planeta está cubierta por agua, cuyo volumen se estima en mil 460 millones de kilómetros cúbicos y no toda es apta para el consumo humano.

Actualmente la falta del vital líquido ha aumentado debido a las alteraciones climáticas, la contaminación, modificaciones de ecosistemas por la presencia de industrias y grandes extensiones en la edificación de zonas habitacionales, así como por su uso irracional.

Reportes de Naciones Unidas aseguran que del total de agua en el mundo, el 97.5 por ciento está en los mares y océanos (salada), y sólo 2.5 por ciento es dulce y se encuentra en casquetes polares de la Antártida y Groenlandia, lo que significa que es agua subterránea fósil, difícil de acceder a ella, por lo que la única llave de acceso directo es la que está en ríos, lagos y estanques, lo que equivale a sólo el 0.7 por ciento de toda el agua dulce del planeta, de la cual, por alteraciones cíclicas y contaminación humana, se reduce su accesibilidad.

RIESGOS

SEQUIA OJO PESCADO

De acuerdo con un estudio publicado en 2013 por la Convención sobre la Desertificación de las Naciones Unidas (UNCCD, por sus siglas en inglés), y otros reportes de la ONU en 2014, actualmente 170 países, de los 194 (reconocidos por Naciones Unidas) con que cuenta el planeta, están afectados por desertificación y sequías.

El anterior análisis, realizado en 1990, cifraba en 110 los países en riesgo de enfrentar escasez de agua, pero en 14 años el número de naciones con problemas de desertificación se elevó a 60 más.

El reporte refiere que, cada año, una superficie de la Tierra del tamaño del estado de Durango (123 mil 317 kilómetros cuadrados) es degradada y frenar la desertificación —que cuesta unos 490 mil millones de dólares al año— no está en la agenda de todos los países. Pero este problema afecta directamente a la seguridad alimentaria.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), advierte que debido a las sequías la demanda de alimentos aumentará un 60 por ciento para el año 2050, ya que el mundo necesitará de otras 120 millones de hectáreas de tierras agrícolas para sustentar la futura producción alimentaria.

Especialistas aseguran que el cambio climático provocó la grave sequía que sufrió África Oriental en 2011 y la caída de la producción de arroz en el sudeste asiático.

La sequía, que ha devastado grandes extensiones de tierra en países del norte y oriente de África, ya se extendió a zonas cultivables y ganaderas de Oriente Medio y Asia Meridional.

La FAO emitió en 2012 un informe especial de advertencia relativo a Afganistán, Irán, Irak, Jordania, Pakistán y la India para que tomen previsiones ante una inminente escasez del agua, derivada en gran parte por el cambio climático.

ÉXODO

SEQUIA AFRICA MUJERES

En Afganistán, numerosas familias perdieron sus cultivos de trigo y tuvieron que emigrar a zonas urbanas en busca de alimentos y agua.

En Irán la sequía de 1999 afectó la producción de trigo en más de tres millones de toneladas, sin contar las pérdidas de otros cereales.

En Irak el estiaje redujo la superficie agrícola, esto tras reportes de las autoridades en los que aseguran que los ríos Tigris y Éufrates llevaban 20 por ciento menos de su volumen medio de agua.

En Jordania, Pakistán e India la situación es similar, con escasez de agua, falta de lluvias y cosechas perdidas por desertificación.

En 2009, la hambruna acechó a millones de personas en el Cuerno de África, puesto que la total ausencia de nubes trajo consigo la peor crisis alimentaria de Etiopía y Kenia en el último cuarto de siglo.

Australia lleva más de una década sometida a la sequía, considerada como la peor de los últimos 117 años.

SATÉLITES

DESERTIFICACION MUNDIAL

Un reporte de la agencia Russia Today, destacó que información proporcionada con satélites de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), que rastrean reservas de agua en el mundo, advirtió a científicos estadunidenses que el estado de California está al borde de una sequía épica, al igual que varias regiones del planeta, por escasez de agua debido a décadas de uso excesivo de aguas subterráneas.

En 2014 las autoridades californianas advirtieron que los embalses de agua más grandes del estado están por debajo de los mínimos históricos, al tiempo que el nivel de la nieve acumulada en las montañas es sólo del 20 por ciento del habitual en esta época del año, un fenómeno muy grave que no se había registrado desde que iniciaron los registros de sequía en 1948.

Sin duda, lo que más preocupa en estos momentos a California es la situación del sector agrícola, el más productivo de Estados Unidos y uno de los pilares de la economía estatal, y que se vería afectada por la falta de agua. A esto hay que sumar los incendios forestales que no han podido combatirse de manera total por el mismo motivo.

BRASIL

Mural del artista Mundano para denunciar la sequía en Sao Paulo (Foto: internet)
Mural del artista Mundano para denunciar la sequía en Sao Paulo (Foto: internet)

Por otra parte, dos de las ciudades más importantes de Brasil, Sao Paulo y Río de Janeiro, al igual que otras naciones del planeta ya sufren las consecuencias de la escasez hídrica generada por la peor sequía en décadas.

El gobernador reelecto de Sao Paulo, el socialdemócrata Geraldo Alckmin, pidió permiso a la administración de la presidenta Dilma Rousseff para utilizar los 106 mil millones de litros de agua de la segunda cuota de reserva de agua subterránea —el llamado “volumen muerto”—, ya que la primera está en uso desde mayo del 2014.

Alckmin responsabiliza de la crisis a la grave sequía que azota Brasil desde hace más de un año por el cambio climático, pero expertos —entre ellos la relatora de la ONU para agua y saneamiento, la portuguesa Catarina de Albuquerque— sostienen que la causa principal del problema es la falta de inversiones, por parte del gobierno, para administrar el vital líquido, controlar la voraz edificación de zonas habitacionales y cuidar de manera importante la utilización del agua.