Mario Vázquez Raña: Reseña del poder

Era mediados de 1976 y Luis Echeverría estaba a unos meses de entregar el gobierno. Una revista de corte empresarial había titulado de portada una salutación insólita, que decía: “¡Bienvenido a la iniciativa privada, licenciado Luis Echeverría!”

Gustavo Cortés Campa/ Forum

Era una clara cuanto audaz alusión a un despojo perpetrado desde la cúspide del poder. Nafinsa había exigido el pago total de un adeudo de 700 millones de pesos que el coronel José García Valseca no pudo, obviamente, cubrir.

Apareció de pronto que lo que fue la Cadena Periodística García Valseca se convertía en Organización Editorial Mexicana, con Juan Francisco Ealy Ortiz como presidente y Mario Vázquez Raña como tesorero.

Para cualquier mexicano medianamente enterado estaba perfectamente claro que el hombre detrás de la maniobra era el mismísimo presidente Luis Echeverría Álvarez. Pocas semanas después vino el golpe interno, apoyado desde Los Pinos, contra Julio Scherer en Excélsior.

Según el libro Batallas metafísicas, del veterano periodista Salvador Borrego, el coronel García Valseca hacía tiempo que enfrentaba presiones del poder presidencial, y en un intento por salvarse, ofreció en venta su emporio periodístico al magnate regiomontano Eugenio Garza Sada.

Según el autor, la operación de compra venta estaba por finiquitarse cuando don Eugenio fue asesinado por una célula de la organización guerrillera Liga Comunista 23 de septiembre. Esta desgracia despejó el camino para hacerse con la cadena de periódicos el presidente Echeverría, quien de hecho no pagó un solo centavo por ella, sino un trastupije de documentos con Nafinsa, financiera oficial.

Poco tiempo después, ya Echeverría fuera de Los Pinos, Ealy Ortiz renunció a la presidencia del consejo y Vázquez Raña quedó al frente, hasta su muerte, el domingo 8 de febrero.

El coronel García Valseca inició su cadena con la fundación del diario El Fronterizo, en Ciudad Juárez, Chihuahua. En 1942 fundó el primer diario deportivo con apoyo financiero y político del poderoso general Maximino Ávila Camacho, hermano del presidente de la república, de los mismos apellidos.

Con el paso del tiempo la cadena llegó a ser la primera, la más extensa y periodísticamente poderosa. Conformó páginas editoriales con personajes e intelectuales de tendencia conservadora y católica, muy en consonancia con la época (años 40, 50 y 60) y además, instaló una especie de academia para capacitar a los aspirantes a reporteros, para superar la tradicional escasa preparación profesional en esa área.

El monopolio de los cartuchos deportivos

MARIO Y OLEGARIO VAZQUEZ

La familia Vázquez Raña llegó a México procedente de Galicia, seguramente huyendo de la miseria que dejó la Guerra Civil española y el ascenso del franquismo. Se instalaron en la colonia Guerrero donde pusieron una modesta carpintería y comenzaron a fabricar muebles.

Con el paso del tiempo, llegaron a relacionarse con Luis Echeverría Álvarez, quien a partir de 1964 comenzó a despachar como secretario de Gobernación. Olegario era competidor olímpico en tiro con pistola de aire y llegó después a presidente de la Federación de Tiro Olímpico.

Con apoyo de Bucareli, esa federación obtuvo el monopolio para la importación de cartuchos para uso deportivo. La asociación de Clubes de Tiro, Caza y Pesca protestó, al verse obligados a recurrir a los Vázquez Raña para conseguir cartuchos, con importante sobreprecio respecto de los que ellos importaban directamente. La protesta no tuvo éxito.

El monopolio de los cartuchos deportivos contribuyó sensiblemente al incremento de la naciente fortuna de los Vázquez Raña.

El Comité Olímpico y la caída del deporte

VAZQUEZ RAÑA OLIMPIADAS

En los Juegos Olímpicos de 1964 en Tokio, México quedó en el lugar 37, debajo de Kenia, con una medalla que obtuvo en peso gallo el púgil Juan Fabila.

El general José de Jesús Clark Flores tomó el mando del Comité Olímpico Mexicano y para México 68, nuestro país logró nueve medallas en total, tres de oro, tres de plata y tres de bronce, para el lugar 14 en la clasificación general.

Después, Mario Vázquez Raña tomó la dirección el COM y nunca más México pudo figurar entre los 15 primeros países en juegos olímpicos.

Se manejó en el organismo olímpico de forma prepotente y campeó la corrupción en las federaciones deportivas. El basquetbol, que tuvo momentos brillantes en los 60 con la quinteta que capitaneaba Carlos (Aguja) Quintanar, casi desapareció del mapa, hasta que el año pasado resurgió con Gustavo Ayón, después de 40 años de postración.

Por razones personales, en 1984 suspendió al marchista Raúl González, quien ya era toda una estrella en caminata y por poco no asiste a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, donde ganó la medalla de oro en los 50 kilómetros y de plata en 20.

El racismo que parece predominar entre gallegos apareció crudo cuando discriminó a un indio mazahua que entrenaba caminata, al que prohibió ingresar al comedor del COM, pero en los olímpicos ganó oro.

El derrumbe de “los soles”

SOL DE MEXICO Y EPN

Poco antes de que se consumara el despojo del emporio de García Valseca, la organización vivía un gran auge periodístico. Esto, el diario deportivo más influyente del país, llegó a circular los lunes entre 500 mil y 600 mil ejemplares. Con sueldos de miseria y una visión periodística tan anquilosada como chabacana, la OEM fue cayendo consistentemente.

En el Distrito Federal desapareció el que fuera muy popular Sol de Mediodía y Ovaciones segunda edición, que adquirió a Televisa, y que en su mejor época llegó a vender 150 mil ejemplares, hace varios años desapareció.

La situación del Sol de México, diario que circula en el Distrito Federal, la define con chispeante ingenio el veterano puestero de Avenida Juárez, Marcos Moreno (Santa Claus), quien dice: “Me entregan dos y devuelvo cuatro”.

cortescampa@yahoo.com.mx