La “reducción” del 2% a las tarifas eléctricas

La reducción de las tarifas eléctricas en 2%, anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto a principios de año, como parte de las siete medidas destinadas a aumentar los ingresos de los hogares, se convierte en una farsa.

José Luis Ortiz Santillán/ Forumlínea

Para ser un buen mexicano, siguiendo la propaganda electoral que circula en los medios, tendría que ser positivo y ver con optimismo las reformas; en otras palabras, hablar bien de México, como solicitaba el presidente Felipe Calderón en su momento.

Pero es difícil hacerlo, al menos que la ignorancia prevalezca y la ceguera se instale en nuestro pueblo. Así pues, resulta insultante para la inteligencia de los ciudadanos el pretender presentar la reducción en un 2% de las tarifas eléctricas como un apoyo a los ingresos de los mexicanos, cuando en los últimos cinco años se han venido haciendo absurdos ajustes a las tarifas, sin fundamentos, y con artimañas, cobrando más de lo que consumen los hogares en energía.

Revisando el consumo de energía del número de servicio 261050100071, correspondiente a un hogar integrado por dos personas, donde no hay sirvienta y ambos trabajan, he podido constatar cómo sin variar sus hábitos de consumo ni el equipo de aparatos electrodomésticos, este hogar ha pasado de consumir 1.65 kilowatts, en promedio diario, durante el bimestre octubre-noviembre de 2009 a 10.15 kilowatts en el bimestre noviembre 2014- enero 2015, un incremento de 515.76%, pese a haber sustituido por led (del acrónimo inglés LED, light-emitting diode: “diodo emisor de luz”, de acuerdo a la enciclopedia) la totalidad de los focos y haber dejado sólo televisiones de led.

Es inexplicable este comportamiento del consumo por parte de la Comisión Federal de Electricidad. No puede hacerlo, porque los ciudadanos estamos siendo objeto de una forma más sofisticada de robo, de extorsión y, lo peor, de burla a la inteligencia popular. No existe una explicación creíble por parte de la CFE a este incremento absurdo en los consumos que pretende cobrar a los ciudadanos ahora, sólo la fuerza de su monopolio en el mercado y su palabra contra la de los ciudadanos que reclaman. Ésta es la razón de las protestas a lo largo y ancho del país.

RECIBO DE LUZ

Sólo algunos datos para dar mayor claridad. En primer lugar, la tarifa básica pasó del bimestre noviembre 2009-enero 2010 de 0.685 pesos el kilowatt a 0.825 en el bimestre noviembre 2014-enero 2015, incrementándose en 20.44%, 0.14 centavos más. Pero esta tarifa, la cual se supone está destinada para los hogares con menos recursos, que por su nivel de vida consumen menos electricidad, en realidad ha mantenido una dinámica de incrementos constantes. Del bimestre marzo-mayo 2010 pasó de 0.693 pesos por kilowatt a 0.765 en el mismo bimestre de 2013, incrementándose en un 10.39%; mientras que del bimestre enero-marzo de 2013 con 0.761 pesos por kilowatt pasó a 0.795 pesos por kilowatt en el mismo bimestre de 2014, constituyendo un nuevo incremento de 4.47%.

La tarifa intermedia se comportó de la misma manera, pasó del bimestre marzo-mayo 2010 de 0.828 pesos por kilowatts a 0.996 en el bimestre noviembre 2014- enero 2015, lo que representó un incremento de 20.29% de esa tarifa, equivalente a 0.17 pesos. En tanto que la tarifa excedente aumentó de 2.718 pesos por kilowatt en el bimestre enero-marzo de 2013 a 2.917 en el bimestre noviembre 2014-enero 2015, incrementándose en 7.32%, algo más de 0.20 pesos por cada kilowatt excedentario cobrado a ese precio.

Los datos estadísticos que cada hogar tiene hoy en su poder, materializados en los recibos de la CFE, muestran un escenario aberrante y la farsa del gobierno federal al tratar de convencer a los ciudadanos, en una año electoral, de que está reduciendo las tarifas de electricidad en 2%, cuando los recibos muestran, como en este caso, que luego de pagar 83 pesos bimestrales en enero de 2010, 161 pesos en enero de 2012, 40 pesos en enero de 2013, 753 pesos en enero de 2014 ahora debe pagar 1,542 pesos en enero de 2015.

Obviamente, estas cifras no significan gran cosa si las comparamos con los millones que deben pagar algunos hogares y empresas de un momento a otro. Esta es la razón de las protestas populares y de los amparos, pues no se trata de negarse a pagar un servicio que por ahora es el Estado quien lo proporciona a través de la CFE, sino de enfrentarse al robo, a una forma irritante de extorsión, a una burla sin principios materializada en el discursos sobre la reforma energética y expuesta en los anuncios de las televisoras, financiadas con los recursos de los ciudadanos, para contar una historia que no se ajusta a la realidad.