La Mafia

«Son una mafia», refiere mi interlocutor, con una mirada que combina desprecio con temor, mientras se reclina en su sillón de piel. Los surcos de la experiencia le dibujan el rostro. Son 30 años de tener el mismo oficio: Importar autos y luego venderlos.

Gerardo Fragoso M. / Expediente Confidencial / Columnistas Baja California

Cuando pronunció las tres palabras referidas, a pregunta expresa del que esto escribe, la conversación cambió de tono. Atrás quedaron las sonrisas que adornaban anécdotas de cómo empezó este hombre su negocio, de cómo sirvió para darle casa, comida y sustento a una familia, de cómo personajes muy conocidos llegaron a visitar su lote, afamado.

Luego, empezó a desgranar, a trazar cómo opera esa «mafia».

“De cada trámite, solo van de 3 mil a 5 mil pesos al gobierno. El resto, de mil 500 a 2 mil dólares, se reparte en donativos voluntarios sin comprobantes”, dice, mientras, al momento de expresar las últimas cuatro palabras, hace la seña de comillas.

Afirma que esta cifra es la promedio, en la actualidad, por cada importación de un vehículo…  en San Luis Río Colorado, Sonora, donde tarda hasta 15 días en pasar un automóvil.

«¿Pasar un carro por Tijuana? Imposible. Está cerrado el paso de unidades extranjeras», precisa.

Al cuestionarle la razón por la que no han normalizado el proceso de legalizaciones, espeta: “No les conviene dejar de agarrar lo que están agarrando. Todos en general”.

AUTOS USADOS PROTESTA LOTEROS

-¿Quiénes son «todos»?

«Uy, desde políticos, pasando por los amparados, hasta representantes de los comerciantes organizados en la ciudad».

-¿Por qué se suspendieron los bloqueos?

«Mire, ya en el gobierno nos estaban haciendo caso. ¡Hasta granaderos nos mandaron! Pero el presidente de la Canaco, Gilberto Leyva, y sus allegados del ramo de autos usados, pidieron que le bajáramos. ¿Y por qué creen que los suspendieron? Pues porque también tienen su mochada ellos”.

-¿Todos? ¿Incluso Gilberto Leyva?

«¿Cómo cree que le hace para ir tanto a la Ciudad de México? Así yo también me la pasaría allá paseando (sic). ¿De quién es el dinero que gasta en esos viajes? Pues de nosotros”.

-¿Y por qué no se dedica a otra cosa?

«Todo mi vida me he dedicado a esto. A la edad que tengo, ¿dónde cree que me van a dar trabajo? Claro que es un cochinero, que todos piden dinero, pero… de algo tenemos que vivir”.

-¿Usted cree que se arregle este problema?

«Se va a arreglar… pero en el momento en el que Estados Unidos así lo quiera, porque no va a dejar que los autos usados se queden en su país. Mire, seamos realistas. Somos el basurero de ellos, México le hará caso a lo pidan y, al final, pasarán todos los carros”.

Dice que sus colegas más jóvenes ya están desesperados, pero, precisa que «esto ya ha pasado otras veces, como hace 15 años. Esa vez duramos siete meses sin poder legalizar ni un carro. Espero que ahora no sea tanto, ya que las rentas y salarios continúan corriendo, y eso nos genera más problemas».

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