Recordando a Agustín Yáñez en el aniversario de su natalicio

Autor de resonancia internacional, Agustín Yáñez ha sido una de las voces más relevantes de la narrativa mexicana del siglo XX, cuya obra central, “ Al filo del agua “, es una de las creaciones primordiales de nuestra literatura. Historiador, filósofo, político y fundamentalmente, maestro de toda la vida, Agustín Yáñez nació en la casa ubicada en el número 523 de la calle Manuel Acuña, en el barrio del Santuario en Guadalajara, Jalisco, el 4 de mayo de 1904, hace 110 años.

Enrique A. Velasco Santana* / A los Cuatro Vientos

En reconocimiento a uno de los hombres ilustres el Congreso del Estado de Jalisco declaró 2004 “ Año del Centenario del Natalicio de Agustín Yáñez “, en tanto el gobierno estatal editó una agenda alusiva.

Por su parte la editorial Alfaguara y el Colegio de Jalisco editaron “ Imágenes y evocaciones “, un libro conmemorativo con cinco textos y dos discursos del novelista.

Agustín Yáñez, considerado por Juan Rulfo como uno de los fundadores de la novela mexicana moderna, pertenece a ese género de escritores cuya obra tiene como fin no sólo la realización de valores estéticos, sino a través de ellos, realizar valores políticos, morales, religiosos. Hablar de “ Al filo del agua “, por ejemplo, es hablar de historias que tienen por escenario un pueblo de mujeres enlutadas, cerrado y católico a ultranza, dominado por prejuicios, culpas, expiaciones y la represión consecuente, que, bajo la apariencia de tranquilidad provinciana vive atormentado por “ insomnios febriles y sensualidades pecadoras “, historias en las que el autor pinta el cuadro de un pueblo de Jalisco en el tiempo inmediatamente anterior al movimiento revolucionario y la forma en que éste es vivido como una de las tantas amenazas demoníacas del exterior, que implican una transformación tan temida como inevitable.

Indudablemente, es significativo el hecho de que, a 67 años de su aparición “ Al filo del agua “ siga siendo motivo de interés como obra narrativa y suscitando análisis críticos desde diversas perspectivas. Como la aportación que es a la comprensión del mexicano, seria, por así decirlo, “ culturalmente saludable “ el volver a la lectura de esta novela, cuya complejidad y trascendencia queda de manifiesto en los estudios que acerca de ella se siguen publicando.

Precisamente, al cumplirse 50 años de “ Al filo del agua “, en 1997, se organizaron igualmente ediciones y coloquios conmemorativos. El Seminario de Cultura Mexicana editó entonces su “ Homenaje a Agustín Yáñez en los 50 años de “ Al filo del agua “, y el Colegio de México organizó un coloquio-homenaje del cual resulto el libro “ Memoria e interpretación de “ Al filo del agua “, que aparece en el 2000.

Escritor enormemente prolífico, Yáñez incursionó en el cuento, ensayo, biografía, monografía, memorias, libros de viaje y estudios históricos, filosóficos y literarios. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, del Colegio Nacional y del Seminario de Cultura Mexicana, el cual presidió de 1949 a 1951.

Agustín Yáñez recibió el Premio Nacional de Letras en 1973.

En el ámbito político y administrativo, fue gobernador de nuestro estado de 1953 a 1959, y secretario de Educación Publica en el gabinete de Gustavo Díaz Ordaz.

Agustín Yáñez, hablando en campaña al magisterio de Jalisco en octubre de 1952, expuso la aspiración de que “no solo la escuela sea factor educativo, sino el ambiente social, desde las formas más altas de la cultura hasta las fuerzas de la prensa y el radio, pues todas determinan el que de los temas de conversación, los modos del lenguaje, las opiniones corrientes, los hábitos y el sistema de preferencias de un pueblo se conviertan en factores formativos” . A esta política correspondió un basto plan de acciones. En la Universidad de Guadalajara se crearon la Facultad de Filosofía y Letras y la Escuela de Trabajo Social, se construyeron los edificios para las facultades de Odontología y de Economía y las Escuelas politécnica y de enfermería, quedó empezado el de Medicina y se adaptó otro para el plantel de Artes Plásticas. Se fundaron las primeras preparatorias foráneas, y el Centro Normal Regional de Ciudad Guzmán. Se hicieron, ampliaron o terminaron ochenta y un centros escolares municipales y 129 escuelas rurales. Se erigieron estatuas, se levantaron estelas y se grabaron leyendas cívicas ; instituyeron insignias y se otorgaron premios para significar el mérito, se conmemoraron el bicentenario de natalicio de Hidalgo y el Centenario de la Constitución y de la Reforma ; se estimuló la exploración y el rescate arqueológicos, se editaron colecciones de autores jaliscienses y se fomentaron y se difundieron las artes. De entonces data el descubrimiento de talentos tempranos , más tarde consagrados. Se instalaron museos y se terminó la restauración de la cúpula del actual Centro Cultural Cabañas que luce portentosa la obra magna del pintor jalisciense José Clemente Orozco; el “ Hombre de Fuego “. Y como uno de los postreros actos de su administración don Agustín quiso simbolizar en la Casa de la Cultura, lo que el presidente López Mateos, ya en febrero de 1959, expreso con palabras imperecederas desde esta última tribuna : “Gobernar a un pueblo consiste especialmente en cuidar y acrecentar los bienes de su alma colectiva“.

YAÑEZ TIMBRE POSTAL

Con el propósito de estudiar filosofía y letras y ampliar sus horizontes, Agustín Yáñez emigró a la ciudad de México. Es importante resaltar que como jefe del Departamento de Bibliotecas y Archivos Económicos de la Secretaria de Hacienda, cargo que desempeñó durante 18 años, fue un impulsor de los estudios históricos y su apoyo a este tipo de proyectos ha sido señalado por destacadas personalidades, como Luis González, quien atribuye a la generosidad de Yáñez la posibilidad de iniciar la historiografía científica en nuestro país, por el grupo que encabezaba Silvio Zavala. También desde ese puesto, el intelectual jalisciense patrocinó los diez volúmenes de la Historia Moderna de México de Daniel Cosió Villegas y sus colaboradores.

Entre sus obras literarias se encuentran, además, “ Flor de juegos antiguos “, que es una evocación de la niñez a través de juegos, cantos, y jitanjaforas infantiles. La primera edición de esta obra fue realizada por la Universidad de Guadalajara en 1942, convirtiéndose en libro de lectura en las escuelas jaliscienses y hoy es un libro de colección que reúne los juegos tradicionales de su infancia que transcurrió entre Guadalajara y Yahualica, pueblo de los Altos de Jalisco, de donde provenía su familia y que fue inspiración y referencia en sus obras más importantes.

De su producción posterior a “ Al filo del agua “ destacan: La creación (1959), Ojerosa y pintada (1960), La tierra prodiga (1960) y Las tierras flacas (1962). En su última novela “ Las vueltas del tiempo “ reaparecen algunos de los personajes de sus novelas anteriores.

Desde muy joven el jalisciense Agustín Yáñez tuvo la convicción de que era un imperativo alentar las actividades literarias y la cultura en Guadalajara. Este fue el impulso que lo llevó, junto con Alfonso

Gutiérrez Hermosillo a encabezar un grupo cuya inquietud fructificaría en la fundación de su revista emblemática: ‘ Bandera de Provincias “, de la cual se editaron 24 números quincenales en los años 1929, 1930. En las paginas de esta publicación aparecieron traducciones de Kafka así como del irlandés Joyce, figura relevante de la novelística en lengua inglesa, lo cual nos habla de la amplitud de miras de aquel puñado de muchachos provincianos.

Por otra parte, resulta interesante comentar el hecho de que en aquella primera época de la trayectoria de Yáñez, se comenzaba a sentir en el medio cultural de la provincia, la influencia del llamado grupo de la revista Contemporáneos (1928-1931), nombre con el cual se identifica a una generación de la que forman parte destacados escritores mexicanos del siglo XX como Salvador Novo, José Gorostiza, Jaime Torres Bodet y Xavier Villaurrutia.

Se ha dicho que, tomando en cuenta la edad, fecha de aparición de los primeros libros y otros rasgos afines, podría afirmarse que Yáñez pertenece a esta generación, o en todo caso, que el grupo “ Banderas de Provincia “, seria el equivalente en Jalisco del de los Contemporáneos.

En una entrevista concedida a Emanuel Carballo para el libro “ Protagonistas de la literatura mexicana “ (1965), Yáñez expresa su visión y experiencia de aquella “ Bandera de Provincias “ : “ Los sábados nos reuníamos en mi casa , los domingos en la de José Arreola Adame, sitio donde se inicio mi afición musical. En medida casi absoluta, éramos autodidactas. Mediante lecturas y conversaciones intensas, íbamos satisfaciendo y suscitando inquietudes. El mito de Sísifo. Además en Guadalajara existían excelentes bibliotecas a las que teníamos acceso. Estábamos enterados de la que se publicaba en la ciudad de México y en el extranjero, ya que la librería Font recibía periódicamente las novedades editoriales.

Este grupo de jóvenes amigos que compartían su vocación por las letras y por las artes compartían además su gusto por la música y realizaban excursiones al campo y a los pueblos cercanos. Experiencias tempranas que fueron moldeando la personalidad de sus integrantes, y que también fueron los cimientos de la obra perdurable de Agustín Yáñez.

YAÑEZ PINTURA

“ Flor de Juegos “ es el primer libro importante de su bibliografía, en la cual hay algo de influencia de sus lecturas tempranas de Juan Ramón Jiménez y de Tagore, el poeta de la India. En esta obra se encuentra una recopilación de “ recuerdos de infancia entrañablemente vivida “, lo que le da su verdad y su originalidad.

El libro se divide en “ Juegos de la canícula “ y “ Juegos de agua “. En “Juegos de noche buena”, recuerda los títeres, el bebe leche que se pinta en la banqueta, el tiro con las canicas y los libros con monitos. Y acerca de navidad dice Yáñez : “ Lo que le gusta más que todo en el mundo es ir ayudando a limpiar el polvo a la Virgen, a San José y al Niño. Cargar del mercado el cesto con musgo y heno ; colgar en toda la casa los faroles de Venecia. Poner la cueva del ermitaño cerca de la boca del infierno y Jerusalén entre los reyes magos y el portal del nacimiento “. Jugaba al “Ángel de oro”, “ María Blanca “ y la “ Feria de San Miguel “ y recuerda rimas y canciones como Señora Santana, mata rile rile ron, Milano, la pájara pinta. En “ Los Juegos de la Canícula “, nada de Cancioncitas, eran juegos de hombre como el “ Burro obligado “, donde brincaban uno, otro, hasta diez sobre que se pandeaba. En este momento, lo que dicha obra nos brinda es la posibilidad de acercarnos a lo que podría ser la infancia en Guadalajara de los primeros años del siglo pasado, cuyas resonancias aún se escuchaban no hace mucho tiempo.

Yáñez evoca : “ Al anochecer mi mamá nos llevaba al Santuario, donde nos quedábamos a jugar en el jardín bajo los altos fresnos,… me nombraban capitán cuando jugábamos a los bandidos o a los soldados… hacíamos mucha gritería para que mi mamá no oyera las nueve del reloj y nos dejara otro ratito, aunque casi nunca lo conseguíamos. El 2004 fue el año de homenajes a Agustín Yáñez y quizá el mejor de ellos seria volver a asomarnos a sus paginas, al universo que describe y, de alguna manera nos describe por eso mismo.

Sobre “Al filo del Agua»

YAÑEZ AL FILO DEL AGUA

“La novela de Yáñez no es una descripción de una aldea de Jalisco hacia 1910, sino una tentativa por penetrar en ciertas zonas brumosas del hombre, ahí donde la humildad se confunde con la soberbia, la castidad se transforma en lujuria, la piedad en crueldad “. Octavio Paz.

“ En esta novela Yáñez recogió la ubicación de todo lo que le era entrañable (Las tierras de Jalisco) para crear una estética novelística que abre las puertas a posibilidades muy recónditas ; leyéndola con atención, cuidadosa y ávidamente, van encontrándose sus reflejos, más puros y brillantes, cuanto más escondidos “. L. de La Torriente.

Rubén Bonifaz Nuño (1923- 2013): poeta, ensayista , alumno precisamente de Yáñez ; en sus recurrentes platicas, cuando se trataba de hablar de don Agustín decía : Puedo recordarlo ahora, gigantesco tras el escritorio de la sala de clases, ante el conquistado conjunto de los discípulos.

Recuerdo su cuerpo enorme y tranquilo, su poderosa cabeza, las llamas de las ideas que aparecían por entre las opacidades de su voz, y la maravilla que compartía con mis compañeros al sentir que esa presencia, que esas llamas iban abriendo en nosotros los amplios caminos de lo porvenir ; que nuestras más secretas inclinaciones se iban descubriendo para nosotros como por orden suya, y sentíamos que eran buenas y que podrían crecer y ser útiles a los demás, y que con serlo llegarían a hacernos mejores ; que esfuerzo riguroso y continuo de que él era ejemplo, haría que en nosotros pudieran cumplirse, como si fueran de todos, nuestros propios ideales .

Y recuerdo también la manera como, más tarde, comprendí que la lectura de sus escritos, sus libros, sus novelas, sus ensayos, sus cuentos, llevaban en su plenitud la facultad de despertarme esos mismos caminos, esas inclinaciones, ese esfuerzo ; y las noticias de su acción y sus palabras en las tareas publicas, sostenidas por las virtudes que explicaban y daban florecimiento a su pasión por México, y los libros y las revistas que con trabajos de los demás el hizo aparecer, se revelaban también como frutos de su pasión y de su magisterio, y vivían todos en mi como sus viejas lecciones que nunca podrán envejecer,

Ese México que el quiso encaminar a la perfección con su cuidado y amor por lo nacional y su disposición a la conciencia de lo universal, se aparece, por acción de su magisterio, como algo posible y acaso fatalmente realizable. Y las semillas y las realizaciones de México, conocidas y amadas, se me vuelven comprensibles porque son fruto de la enseñanza del maestro. Y están vivas.

Sólo la educación, lo dijo y lo demostró muchas veces, tiene el poder de salvar a México, de darle la salud que tan angustiadamente pretende conseguir.

Muchas veces, como humanista que era , planteó la imagen del maestro como la del hombre óptimo, aquel que somete su propio interés al solidario de todos, y pensando más en lo que debe que en lo que se le debe, trabaja para construir una vida justificada por el cumplimiento de los requerimientos morales.

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