Elogio de la estupidez (futbolera)

Esa máquina de distracción masiva, diría el filósofo argentino José Pablo Feinmann. Gracias al mundial asistimos a una batalla de proporciones épicas. Por un lado, los ciber activistas que consideran al futbol un instrumento de las fuerzas oscuras para promover su agenda, y por el otro, el de los enajenados para los que el mundo deja de existir durante un mes.

Ramiro Padilla Atondo

Dos visiones totalmente opuestas. Ahora, ¿qué tan cierto es que se roban el país mientras miramos el futbol?

Si hablamos de certezas, es bastante cierto. Pero al país lo han robado los últimos doscientos años ¿No? Y los que están por cometer el robo del siglo no llegaron a punta de pistola. Adivinó usted bien, los elegimos nosotros.

Pero también me parece interesante discutir lo que subyace solo por debajo de la superficie. Un nuevo tipo de cultura. Quizá no sea tan evidente, porque como todo tipo de modas hasta los mismos activistas de izquierda se sorprenderían. Sí, se sorprenderían de saber que son parte de la cultura de lo políticamente correcto. ¿Y dónde nació ésta? Donde nacen la inmensa mayoría de las modas, los USA. Ya no diga usted perrito sin patas. Diga usted perrito que ladra con capacidades diferentes.

La political correctness empieza a propagarse como una hiedra venenosa. Es por eso que de repente vemos en las redes sociales los post nostálgicos que dicen que todos tiempos pasados eran mejores.

Que se podía tomar agua de la llave y andar en bicicleta sin casco. Algo así. Parte de la misma evolución de las sociedades donde hay asociaciones que matarían por salvar los animales pero voltean para otro lado cuando ven a un niño indigente. Estas mismas buenas conciencias que se alteran al saber que hay gente a la que le gusta el futbol.

FUT ESTUPIDOY se visten con su traje intelectualoide y juegan a ser sarcásticos con los que sí les gusta el futbol. ¡El futuro del país se decide durante el mundial! Gritan angustiados. La respuesta es no. El futuro del país se construye día a día. Todavía no conozco la categoría del premio nobel de la paz por sus publicaciones en el face.

Puede haber enajenación futbolística, pero también enajenación ideológica. Lo de hoy es discutir la pésima situación del país sin mover un dedo. Es darse una auto palmada en el hombro.

Por otro lado, si bien es cierto que la selección es un producto televisivo sobrevalorado, tiene también su trasfondo. El futbol viene a ser una guerra por otros medios. Un reflejo aspiracional de una sociedad. Y este valor cohesionante se refuerza al utilizar los himnos nacionales, cosa absolutamente innecesaria pero entendible. Eso es lo que se vende. Valores patrióticos a la carta.

Por unos cuantos días cada cuatro años vemos un montón de países caer uno a uno (incluido el nuestro) ante los que siempre ganan, un pequeño círculo.

Por unos cuantos días nos permitimos ser un poco irracionales, perder el tiempo, romper la rutina. Pero hasta eso quieren quitarnos los bien pensantes. Es que se es revolucionario de tiempo completo.

FUT ESTUPIDO BORGESNunca ha sido más verdadero el dicho, ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. Hay que poner las cosas en perspectiva. Nuestro país está en bancarrota moral desde hace mucho tiempo. Comprobadísimo está. Votar por quien nos roba es una muestra clara. Dejar de ver el futbol por ver los debates del canal del congreso no nos va a hacer cambiar la situación del país.

Dejar de votar por esos cabrones, participar en la vida política del país, crear liderazgos, asociaciones libres de ciudadanos, eso sí cambia al país.

Cuando seamos capaces de transformar la indignación virtual en indignación presencial entonces, solo entonces habremos dado un paso. He escrito extensamente sobre los efectos negativos de la televisión, pero no es solo la televisión. En los índices de felicidad por país no andamos mal. Es que nos gusta la chingadera pues.

Enfoquemos nuestras baterías en nuestros hijos, nuestro entorno. Allí está la clave para evitar que una banda de ladrones siga haciendo de las suyas.

Y el que cree que puede cambiar al mundo de un día para otro, que recuerde, Roma no se hizo en un día.

RAMIRO PADILLA ATONDO* Ramiro Padilla Atondo. Ensenadense. Autor de los libros de cuentos A tres pasos de la línea, traducido al inglés; Esperando la muerte y la novela Días de Agosto. En ensayo ha publicado La verdad fraccionada y Poder, sociedad e imagen. Colabora para los suplementos culturales Palabra del Vigía y las revistas Espiral y Volante, también para los portales Sinembargo, Grado cero de Guerrero, Camaleón político, Sdp noticias, El cuervo de Orange y Péndulo de Chiapas. Escribe de temas locales para el portal ensenadita.com