Altísima desconfianza entre los mexicanos

Siete de cada 10 ciudadanos mexicanos, residentes en territorio nacional, sostiene que no se puede confiar en la mayoría de las personas. Y tres de cada cuatro no conoce a alguien que le pueda ayudar a defenderse ante una injusticia. 6.6 de cada 10 percibe que las leyes se respetan “poco o nada”. Todo esto y más, revela el Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía, que presentó lunes 16 el flamante Instituto Nacional Electoral, antes Federal.

Eduardo Ibarra Aguirre* / Utopía / Forum / A los Cuatro Vientos

Para el presidente del Consejo General “Los resultados de este informe son, en muchos sentidos, alarmantes y enfrentar esta realidad depende de una profunda revolución cultural. Ha llegado el momento de pasar de proyectos cortoplacistas y fijarnos objetivos de aquí a 25 años”, señaló Lorenzo Córdova, tras llamar a construir “la primera política del Estado mexicano en materia de educación cívica”.

No le falta razón al novel presidente en las categóricas conclusiones y el diagnóstico, pero las revoluciones son profundas o no son. Es indispensable precisar que la fotografía que evaluaron investigadores de cinco centros de educación superior, incluyó 11 mil encuestas –además de “otros instrumentos de medición” no especificados– en 10 estados, de un total 31 sin contar el Distrito Federal, y por ello la convierte en una visión parcial de la realidad.

Parcial o no, en el informe elaborado por investigadores adscritos a cinco centros muy acreditados, se postula que la encuesta confirma los altos niveles de desconfianza “en el prójimo y en la autoridad”, en las instituciones encargadas de la procuración de justicia, su desvinculación social de redes más allá de la familia, vecinos y algunas asociaciones religiosas, y su desencanto por los resultados de la democracia (tras una longeva transición que tiene como referente obligado 1979, cuando concluyeron 33 años de marginación política del Partido Comunista.

Los mexicanos “no se sienten representados, no tienen confianza en los actores clave de la democracia, ni en las instituciones más cercanas y visibles del Estado. Sólo 19 por ciento confía mucho o algo en los partidos y 17 por ciento en los diputados”. Los agentes policiacos, el Ministerio Público y los jueces están al ras del suelo.

DESCONFIANZA

Y es cuando resulta inevitable recordar que son esos legisladores de cuatro colores y sabores, pero centralizados desde el Pacto por México que legislaba junto con Los Pinos en nombre del Congreso, los que emprendieron reformas constitucionales en las que dos terceras partes de los ciudadanos no están de acuerdo, si nos atenemos a las encuestas realizadas en materia energética.

Sin embargo, para los que dicen “¡Mover a México!” y prometen un futuro promisorio (¡Para cuando ya no gobiernen!), igual que lo hizo Carlos Salinas, la soberanía popular vale menos que un comino.

En tales circunstancias, como bien concluye el informe, la democracia en México “se haya todavía lejos de las expectativas que hace poco más de una década despertó en la población”, pues más de la mitad de los encuestados manifestaron descontento y aseguran que el régimen político no es democrático. Así es.

La altísima desconfianza no puede comprenderse sino como resultado del peor daño que hizo al país un macro modelo aún hegemónico pero en crisis, que coloca en el centro al individuo por encima de todo, su éxito material como el valor más alto y que destruye sistemáticamente desde el duopolio de la televisión y el oligopolio de la radio a los lazos comunitarios que estimulan la solidaridad por sobre el individualismo, que personifican en forma nítida los 50 dueños de México y sus 500 empresas.

Acuse de recibo

En febrero de 1978 realicé una gira de trabajo por Siberia (Bella Durmiente), misma que se registro en dos reportajes para el semanario Oposición. “Unión Soviética: Vistazo a un gigante que despierta” y “Akademgorodok: El hombre y la ciencia transforman Siberia”. El primer texto concluye registrando el crecimiento poblacional de Novosibirsk “de unos cuantos miles al millón 340 mil” habitantes 85 años después, “las comodidades y ventajas de las grandes ciudades soviéticas, excepción hecha de la carne de res, cuyo abasto es muy deficiente; en cambio se puede presenciar con toda facilidad un excelente concierto de órgano, que adquirir en español El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, o Antología poética, de Efraín Huerta que editó Casa de las Américas”, de La Habana, Cuba. Me entusiasmó encontrar un volumen del Gran Cocodrilo que ahora festejamos a un siglo de su nacimiento y a quien me presentó, un par de años antes, Jorge Meléndez Preciado, en el café Tacuba de Polanco… Hoy, miércoles 18, a las 12 horas, habrá un homenaje poético-musical en el Anfiteatro Bolívar, antiguo Colegio de San Ildefonso, Justo Sierra 16, Centro Histórico. El mismo día, a las 19 horas, será el acto en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes… Felicidades para Eugenia, Andrea y David Huerta, el poeta que anunció no “competiré con mi padre”.

EDUARDO IBARRA AGUIRRE* Eduardo Ibarra Aguirre. Periodista mexicano. Autor de la columna Utopía y director de la Revista Forum. Contacto: forum@forumenlinea.com  www.forumenlinea.com