R con R con R (Parte 2)

Recuerdo el trabalenguas de r con r cigarro, r con r barril, rápido corren los carros cargados de azúcar del ferrocarril. Todo un reto para los primeros años de escuela, tanto por la memorización como por sus aliteraciones. Ahora las R se usan también con otros propósitos.

Horacio de la Cueva Salcido / Profanos y Extraños / A los Cuatro Vientos

Como mencioné en la primera entrega, el camino a la sustentabilidad está poblado por tres R en el uso y aprovechamiento de servicios, bienes y recursos: Reducir, Reusar y Reciclar.

Hace una semana di algunos ejemplos de cómo reducir nuestro consumo. Hay muchas más formas de reducir, sólo limitadas por nuestras iniciativa, creatividad e imaginación. Reducir es el paso mas importante de las tres R, por que al reducir el consumo, libera la presión de uso, permitiendo una distribución más equitativa, ayudando a lograr la sustentabilidad.

La sustentabilidad implica que garantizamos que existirán bienes, recursos y servicios para las generaciones futuras. No podemos olvidar que los recursos y los servicios, que después convertimos en bienes de consumo, se derivan de la naturaleza y sus procesos.

Sin la fotosíntesis, la conversión de luz solar y dióxido de carbono en planas, no tendríamos ni los ecosistemas de hoy, que nos proveen de alimentos y recursos, o los del pasado, de donde ahora extraemos combustibles fósiles y diamantes.

Compartir recursos con la naturaleza trae beneficios a todos. Un ejemplo que hace muy evidente el punto es la reciente liberación de agua fresca en el delta del río Colorado. Este flujo reactivó ecosistemas que no se habían visto funcionar completamente en lugares como el Golfo de Santa Clara o el estero de El Doctor.

Reusar no es reducir. Mientras que reducir es disminuir nuestro consumo de bienes, servicios o recursos, reusar es dar un uso similar o alternativo a un bien o a un recurso que ya poseemos o que una vez en nuestras manos podemos utilizar para un nuevo fin

ERRES.

Reusar tampoco es reciclar, pero he notado que son los dos términos que más se confunden al hablar de ellos. Reusar generalmente implica que el material no se modifica o la modificación es mecánica y mínima. Por ejemplo, no es difícil reusar las botellas de PET para usarlas una y otra vez en el consumo de agua. También es convertir llantas viejas de autotransporte en paredes y retenes para prevenir la erosión o el desgajamiento, o en columpios y macetas de jardín. Reusar es convertir las latas en regaderas para jardín, decoraciones de casa o juguetes.

Un reuso muy redituable, que las mujeres de comunidades como Bahía de los Ángeles han implementado como industria artesanal, es el producir bolsas de mano y carteras para mujer a partir de envolturas metalizadas de chicles, chocolates y otros alimentos, incluyendo comida chatarra, o de anillos de latas de aluminio.

Esto es una reconversión de basura en productos que se cotizan muy bien. Ya se pueden ver algunos de estos productos en tiendas departamentales dentro y fuera del país.

Reusar ya es parte de nuestra vida, no tiramos un par de calcetines después de su primer uso y la vajilla de la casa no se cambia con cada comida. Aunque sea un gran esfuerzo, mental, lavar la vajilla, es mejor que el uso de platos de cartón o plástico que acabarán en el relleno sanitario.

El reuso de materiales y recursos es parte de nuestra vida, pero con el exceso de botellas y otros contenedores de plástico, vidrio o aluminio en la vida diaria, el reto es poder reusar aquellas cosas que no podemos reducir en nuestro consumo, para dejar como última instancia reciclar.

HORACIO DE LA CUECA* Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular, de Baja California.cohevolution@gmail.com cuevas@cicese.mx