Es criminal mantener amarrado el salario mínimo

Mantener el salario mínimo amarrado a un tope salarial es una política económica criminal de los presidentes de la república que lo han deteriorado en los últimos 38 años hasta perder el 73 por ciento del valor histórico que tuvo hasta 1976, por lo que se requiere incorporar el tema en la agenda nacional y reconocer la enorme deuda social que se tiene con los trabajadores y establecer un acuerdo social sobre la manera de cómo se va a iniciar esa recuperación.

Francisco Salinas Ríos / Agencia Nacional de Noticias / Forum

Y para recuperar ese nivel histórico que tuvo hace 38 años –sostiene la maestra Rosa Albina Garavito– se necesitaría multiplicarse el salario mínimo por 3.62 veces, pero si quisiéramos cumplir con el precepto constitucional de la fracción sexta del artículo 123, entonces tendría que ser mucho más porque uno es que alcance el valor más alto y otro es que cumpla con esos requerimientos.

Dice la fracción sexta del artículo 123 constitucional: (…) los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos.

Rosa Albina Garavito, profesora e investigadora del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco, expuso en mi programa Don Pyme, de televisión por internet, el tema El derrumbe del poder adquisitivo del salario en los últimos 37 años. Consecuencias económicas y sociales, y las reformas necesarias para recuperarlo, en el que recordó que el salario que se logró con el “milagro mexicano” y el “desarrollo estabilizador”, se empezó a deteriorar a partir de 1977 y es en el primer año del gobierno de Miguel de la Madrid que el poder adquisitivo se derrumbó en un 25 por ciento.

Pero reconoce que recuperar el nivel histórico y cumplir el precepto constitucional del salario mínimo no es posible de la noche a la mañana.

“Si nosotros diseñamos una canasta para sintetizar lo que el trabajador y su familia deberían de consumir y entonces cumplir con la fracción sexta del artículo 123 constitucional, entonces el salario mínimo tendría que multiplicarse por lo menos por cinco, pero si solamente quisiéramos recuperar el nivel histórico que tuvo en 1976, entonces el crecimiento tendría que ser como de 3.6 veces. Pero muy lejos (todavía) de la miseria que se está pagando ahora, o sea, tendríamos para el nivel histórico que estar pagando salarios de alrededor de 7 mil pesos mensuales”.

Sorprende a la maestra Garavito que el tema del salario no se haya incluido en el Pacto por México y que los partidos de la izquierda no reclamaran su representatividad, “como si ya todo mundo se acostumbrase a que así es la vida de los trabajadores en México, con ese derrumbe” (salarial).

“Lo que es necesario, primero es colocar el salario mínimo en la agenda nacional –de la que está desaparecido–, para que se haga conciencia y reconocer la enorme deuda social con los trabajadores y el otro, generar condiciones para un Gran acuerdo para un gran pacto social y laboral, en donde se coloque en el centro no sólo condiciones de trabajoque también son importantísimas y dentro de éstas el pago al salario, así como establecer la manera de cómo se va a iniciar esa recuperación”.

Lo anterior “requeriría una reforma constitucional y ésta sí sería una verdadera reforma estructural benéfica sin duda para todos los sectores sociales, incluso para los empresarios que en un primer momento dirían: ‘pero cómo voy a empezar a pagar salarios más altos, van a aumentar mis costos’. Sí, en el cortísimo plazo, pero con la buena noticia de que ese aumento en los costos va a repercutir en una solidez, en un crecimiento del mercado interno y entonces los empresarios podrán vender más productos y entonces tendrán mayor ganancia y también como tasa porqué no”.

PEÑA NIETO SALARIOPuntualiza Garavito Elías: “Ésa es una reforma estructural para la cual no hubo ningún cambio constitucional ni ningún cambio legal. Simplemente lo que hubo fue la decisión, una decisión autoritaria, discrecional y vertical, que es la que se mantiene hasta la fecha (de tope al salario mínimo). Tendría que ser un cambio en las instituciones que determinan ese precio (CNSM), tendría que haber una reforma salarial, esa es la reforma que estoy segura estamos clamando millones de trabajadores y sobre la cual nadie habla”

La reforma “significaría un cambio en el régimen salarial. ¿A qué me refiero cuando hablo de régimen salarial? A cambiar las reglas del juego con las cuales el salario mínimo se determina, quitarle al presidente de la república esa fuerza. ¿Cómo? Otorgarle autonomía a la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, así como se les ha otorgado desde 1992 a los tribunales agrarios, al Banco de México, IFE, IFAI y el año pasado al Instituto Nacional de Evaluación Educativa”.

Porque si la sociedad así lo reclama para una mejor convivencia democrática, por qué no sucede así con el salario.

El derrumbe y estancamiento del salario mínimo

La investigadora recordó el “milagro económico” que “estaba compuesto no solamente de crecimiento del PIB, de crecimiento en el empleo, en el mercado interno y la inversión, de mejora en las condiciones de vida del trabajador empezando por el crecimiento del salario hasta 1976 que mantuvo su nivel histórico. Pero a partir de 1977 empezó a decaer y no fue sino a partir de 1983 que tuvo una caída violenta del 25 por ciento. Y ahora somos uno de los países con los peores desempeños”.

Aclara que “Ese fue el año más violento, pero esa caída no ha sido siempre constante, pero desde 1983 se fue de picada, siguió disminuyendo, pero esa disminución se ha ido suavizando hasta llegar al punto de que en el 1999-2000 el salario ya no ha caído abruptamente, se ha estancado el salario real”.

Ese deterioro ha colocado a México en un vergonzoso lugar en América Latina como el país que paga los más bajos salarios mínimos. Y “yo cada vez que veo el dato me indigno porque México fue el ‘milagro económico’ en ese contexto. Y hoy resulta que estamos en el sótano, debajo de Haití. ¡Imagínese usted! Entonces, esto es lo que nos hace un país tan endeble, tan mediocre con un crecimiento en realidad despreciable, despreciable porque estamos en un nivel promedio de 2.2 por ciento (de crecimiento del producto interno bruto) cuando otros países crecen por supuesto mucho más”.

Rosa Albina Garavito puso como ejemplo países que han progresado de manera consistente, sólida, que se encuentran ya en la punta de la competitividad, como Corea, que hicieron lo contrario que México. “Apostaron –dijo– a la investigación científica, la educación, el desarrollo tecnológico y además hicieron acompañar a los trabajadores con mejoras salariales y los beneficios que eso significó, el aumento de productividad y competitividad de manera sólida”.

SALARIO MINIMO EMPRESARIOEl más bajo salario mínimo lo que está produciendo, lo que está significando es una competitividad falsa. Cuando los trabajadores tienen esos salarios misérrimos no tienen aliciente para la productividad y entonces la competitividad es falsa. Está basada simplemente en la atracción de esos salarios chatarra.

¿Pero estar en ese nivel y que esté desaparecido de la agenda nacional es fatalismo, una maldición?

–No, no, no. Esto es una decisión deliberada, yo la llamaría criminal decisión de parte del Poder Ejecutivo porque es el presidente de la república el que tiene en sus manos definir el comportamiento del salario mínimo. ¿Por qué lo tiene en sus manos? Porque sabemos que el régimen hoy, el sistema por el cual se determinan los salarios mínimos, queda en manos de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos. Pero nos  preguntamos quién nombra al presidente de la CNSM? El presidente de la república. Nos preguntamos cuál es la calidad de representación que tienen ahí, los representantes –entre comillas– de trabajadores y empresarios, por desgracia nula por las características de nuestro sistema político que si bien hemos avanzado en términos democráticos, lo que no ha llegado es la democratización a nivel de las organizaciones sociales, sean de trabajadores o de empresarios. Lo que al final nos conduce a que haya un poder vertical, autoritario y sin contrapesos para decir: los topes salariales que se inauguraron en 1977 los continuamos, que eso es lo que ha estado pasando.

Culpó al presidente Miguel de la Madrid de la debacle del salario mínimo en cuyo gobierno (1982-1988) se inaugura una política nueva, aparte de las privatizaciones y las reformas estructurales, la desregulación de todos los mercados, ningún control sobre ningún precio, se fueron diluyendo los controles y supervisiones incluso sobre precios básicos hasta dejar todo en manos de la oferta y la demanda.

Llega 1983 con esas políticas draconianas de ajuste y de cambio estructural del neoliberalismo y a lo que se apuesta es no al mercado interno sino a las exportaciones y a la inversión extranjera. Se es exitoso porque efectivamente nuestras exportaciones manufactureras han crecido de manera notable, se es exitoso también en ser un país atractivo a la inversión extranjera. (Pero) en lo que se es absolutamente fracasado es en la apuesta a que esos dos ejes (exportaciones e inversión extranjera) motivarían el crecimiento económico porque, repito, tenemos ese mediocre crecimiento.

“¡Pero qué tal!, que se dejó controladísimo el precio de la fuerza de trabajo, el salario del cual dependen el nivel de vida de millones de trabajadores, del cual depende el mercado interno, la demanda, la inversión y el crecimiento. ¿Por qué? Porque se inaugura esa política que ha dado pésimos resultados y por lo tanto ya tendría que haber sido cambiada.

Reconoce que la inversión extranjera y las exportaciones han crecido, a cambio de un crecimiento mediocre de la economía, “es un cuasi estancamiento”, y cuestiona “no sería ya el momento de hacer un alto en el camino, de reflexionar y decir: somos una economía abierta, queremos consolidarnos como una economía competitiva”.

SALARIO MINIMO MUERTE OBREROEl problema es que México no se puede consolidar si lo que se está ofreciendo hacia el exterior es el gancho de los “salarios chatarra” con productos de mala calidad, pero ni eso está siendo un aliciente suficiente. Lo que origina que no haya competitividad que resista que no esté basada en una productividad sólida. Y una productividad sólida no se puede mantener, construir si no es con alicientes a esa productividad, que quiere decir sacar del abismo en el que se encuentra el poder adquisitivo del salario.

“Se requiere de un cambio en la política económica, pero la política económica está hecha entre otras de política salarial, es uno de sus ejes, uno de sus pilares. Si esa política salarial cambia hacia la recuperación es que la política económica ya no va a estar apostando sólo al mercado externo ya va a empezar con todas las otras dimensiones”.

Considera que ese desprestigio internacional que acarrea el misérrimo salario, además del económico está el de la “falta de respeto a los derechos humanos que uno fundamental es el derecho una vida digna. No se tiene en México, se están pagando salarios inconstitucionales. México a lo que apuesta es: ‘vengan inversionistas extranjeros porque aquí estamos pagando los salarios más bajos del mundo’ (causa risa al entrevistador), bonita apuesta, es una absoluta vergüenza”.

¿Qué clase de crecimiento podemos tener con esa premisa?

–Pues el que hemos tenido. Entonces no es posible que, repito, no se esté reconociendo este tema. Claro, se habló sobre el tema a propósito de la fiesta del Primero de Mayo, la fiesta de los trabajadores, ¿qué fue lo que pudieron celebrar los trabajadores? Nada, absolutamente nada.

Con esa premisa es que se ha tenido un crecimiento mediocre, por lo que no es posible que no se reconozca el tema del salario mínimo y que debe ser parte de la discusión nacional por las graves consecuencias económicas que tiene y que se reflejan en el pobrísimo crecimiento.

Política neoliberalPero la maestra en Ciencias Sociales por la Flacso Chile, destaca las consecuencias sociales, la calidad de vida de la población y además del profundo deterioro de los niveles de vida, está por supuesto el crecimiento de la inseguridad, que no es casual. “Si la gente no tiene futuro, entonces apuesta a una vida de este horizonte –muestra con los dedos pulgar e índice– cortísima, contratándose con los grupos delincuenciales porque dice: “Yo no tengo futuro y mi familia tampoco, entonces, mejor apuesto a unos pocos años en que me van a pagar, no sé cuánto, muchísimo, en ello arriesgo la vida con un altísimo porcentaje de probabilidades de inseguridad y no sólo eso, formo parte del deterioro de esas relaciones sociales, de la convivencia”.

Consecuencias que no hacen reaccionar a quienes definen la política económica, Poder Ejecutivo y Congreso. “Representatividad, ¿cuál?, me pregunto, de los partidos en ese Congreso para que escuchen las voces, que por cierto no se levantan mucho, las voces de reclamo para ese cambio y es explicable, porque ha habido un tal deterioro en el mercado laboral que por cada trabajador que está laborando en pésimas condiciones y con pésimos salarios, hay por lo menos uno detrás de él que estaría dispuesto a trabajar en peores condiciones y con peores salarios”.

Rosa Albina, cofundadora del Partido de la Revolución Democrática e integrante de su dirección nacional hasta 2004, no deja de lado a quienes se oponen a ver al salario mínimo y alegan que lo recibe un porcentaje mínimo de la población, a lo que responde que es el 9 por ciento de la población económicamente activa, cinco millones de trabajadores, muchos reciben menos, pero lamenta que en torno a ese salario gira el mundo de los asalariados.

No se puede despegar muchísimo el salario medio manufacturero porque el mínimo lo arrastra, aun cuando ha habido despegues, el salario medio en la construcción, en comercio, en donde usted quiera, que están regidos por salarios contractuales también de muy dudosa representación. El hecho es que el abanico salarial se ha manipulado también a partir de esta política absolutamente autoritaria y discrecional. Funciona como un salario base.

Para concluir, la exdiputada y coordinadora del Grupo Parlamentario del PRD en la LV Legislatura, y senadora en la LVII Legislatura, insiste: El crecimiento mediocre que nuestro país tiene se debe fundamentalmente a los salarios misérrimos que se están pagando porque con ellos se ha deteriorado el mercado interno, por ese motivo no hay aliciente para la inversión y el crecimiento se da en esos bajos niveles.

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