Sobre las relaciones románticas

El otro día escribí algo muy cursi sobre el amor, mi ex, etcétera. Y quiero decir que aunque me echaron carrilla, no me arrepiento. De hecho, como dije anteriormente, no tengo problema en reconocer que lo más probable es que yo siempre ame a esa mujer, así esté haciendo lo que esté haciendo. Porque ella para mí entra en la categoría de cosas mágicas que no tienen explicación, y no tengo más que agregar al respecto.

Néstor Cruz Tijerina/ A los Cuatro Vientos

Pero bien, lo cierto es que ahora soy un poco diferente al momento en que me enamoré, y quizá por eso no me vuelva a pasar. Ahora soy algo más apegado al método científico en las cosas que hago, por así decirle. Me gusta teorizar y desmentirme hasta el infinito. Probar, romper y volver a intentar.

Así que aquí les dejo un análisis más profundo que hice sobre el tema con unos amigos en redes sociales, en el rato de ocio. Todo empezó con esto que publiqué, medio en joda, medio en serio:

*¿Les ha pasado que sienten un hastío de 10 maratones en lo que respecta a relacionarse con el sexo opuesto románticamente?

A mí sí, machín… en todos lados del mundo he visto a gente angustiada por complacer y gustarle al otro; o al revés, con una obsesión casi patológica por imponer la voluntad propia.

Los que les gusta el razonamiento fácil y los libros de autoayuda, dirán que me ha ido mal en la feria, que hablo desde el trauma y la mala onda… pero no hay que ser muy observador para darte cuenta de cuál es la principal preocupación del adulto promedio: no poner los cuernos, contra toda naturaleza animal que tenemos; que el dinero alcance pa que no te dejen, o cambien; no decir algo que le vaya molestar a la señora o al señor; no tocar ciertos temas, o lugares.

Sólo hay que voltear a ver a la mayoría de las parejas de viejos, o a veces a los padres: con los mismos problemas estúpidos de pareja que cuando tú tenías 20. Pero más feo, porque ya les vine el miedo a morir «solos». Y el vicio a la relación áspera y grosera ya es imposible de arrancar. He visto a tantas parejas renegar de sí hasta los últimos respiros.

Aunque bueno, tengo que conceder que estoy hablando de la gente común, que no fue educada en un ambiente de seguridad y que pasa todas sus neurosis a la edad adulta, y al que será su compañía.

¿Existe de verdad alguien que esté dispuest@ a pasarla tranquis, a volver la convivencia algo tan provechoso como, no sé, un libro? ¿Existes? Manifiéstate, no seas gacha

Por supuesto que uno también está lleno de neurosis. Y muero de miedo de pensar que alguna vez yo mismo hubiera ahuyentado a alguien que no buscaba nada más de mí que… yo mismo, no un cuadro en ciernes sobre la pared. No una mina. No una hoja en blanco para tachar o palomear.

En fin… tenía ganas de escribir lo que he estado pensando estos días: renuncio a liarme en más broncas de faldas sin analizar, sin conocer bien a detalle, sin leer entre líneas.

No quiero llegar a los 40 ó 50 todavía preocupado de si la persona con la que estoy me quiere de verdad, o que me exija desde el egoísmo, o que me represente una competencia permanente, como está tan de moda en esta época.

A la mierda, sin más.*

Bueno, ahí terminó mi primera intervención. El primero en darle «like» y en afirmar con un chistoso «a la merdé» fue el compa escritor Ramiro Padilla… a él le contesté con un «yeah!!» y la siguiente foto:

nestor gordo

Ya después dos amigos de arriba de los 40 y que decidieron ser solteros -hasta hoy-, confirmaron que tienen años «sin tener que andar quedando bien con nadie» y que eso les ha traído paz a sus vidas, insinuando que el rollo sexual puede ser compensado de otras formas. Ahí mi respuesta fue:

* La gente condena y juzga muy fácil a los que deciden quedarse solos, o no «enamorarse»… pero creo que también es un acto de dignidad parar el mame de andar aguantando a gente que nomás no, sólo por cumplir la convención social de ir de la mano con un mono o mona. Y aún así yo creo que llegar a ese punto de razonamiento no significa necesariamente dejar de tener sexo, que si lo analizan, es el fondo del tema.*

Una amiga me contestó que ese asunto de «coger» es visto muy diferente por hombres y mujeres; mi comentario entonces fue el siguiente:

*Los puntos de vista, generalizando, sin decir que siempre sucede así, son los que la naturaleza dicta al hombre y a la mujer a través de las hormonas:

El hombre, con ganas de copular todos los días, a cada hora, con descansitos de 15 minutos -a cierta edad-, con el objetivo tan simple de reproducir a la especie y garantizar su supervivencia, aunque no lo sepa y le ponga tantos nombres… y las mujeres, con la conciencia plena de su poder, deseosas de formar un nido grande y seguro donde no falte nada.

Si lo vemos así de simple como es, a todo dar… la mente es la que provoca todo el otro desmadre de la relación permanente, la cual siempre veré como antinatural.*

Entonces la misma amiga me dijo:

*jajajaaja, no pos qué a toda madre lo pusiste*

Y ya siguiendo el plan cotorrón, pero aún en serio, le reviré:

*Sí, hombre, somos changos, hay que dejar de buscarle significados fantásticos o filosóficos a las cosas… apenas ayer nos bajamos del árbol porque se secó en el Triásico -nótese que estoy viendo la nueva serie Cosmos jajaja-.*

Seguimos diciendo bromillas y ella me mandó esta imagen de cotorreo:

nestor encontre

Y yo le contesté con esta:

néstor f1

Ahí quedó por ese día. Al siguiente, yo estaba atendiendo unas cosas laborales pero me llegó al celular el mensaje privado de una ex de hace ya muchos años, como más de 10, con la cual tengo una muy bella relación amistosa.

Ella fue la que escribió más porque yo andaba en el celular y con un ojo en lo otro, pero reproduzco la conversación porque creo que tiene un gran valor informativo sobre el tema:

-(Empieza ella) Me gustó lo que escribiste en Facebook ayer.

-¿Sobre la soltería?

-Pues sí, sobre las relaciones románticas

-Sí, varios se sintieron identificados.

-Pues está muy bien. Al final, la gente se siente identificada porque todos o la gran mayoría ha pasado por eso en algún punto de su vida, es parte de la naturaleza humana y del ego, algo inherente a todas las personas; luego entonces es difícil no caer en los mismos vicios

Se requiere una introspección muy grande, terapia, meditación, desapego, aspectos que toman su tiempo y esfuerzo, y si la gente no se puede apegar a una simple rutina de ejercicio, menos hará toda una reconfiguración mental.

-Completamente de acuerdo… en los comentarios luego hablamos de las necesidades físicas, coger sobre todo, cómo «obliga» a la gente a soportar pendejada y media… o por la simple tara social de ir con alguien de la mano.

Yo pues obvio no pienso dejar de coger, pero sí poner un límite claro con la gente que sólo es para eso, mientras encuentro a quien sí quiera llevar la fiesta en paz, si es que existe

-Recuerda que el ego nos da identidad, pero también nos gobierna, y nos hace cometer errores, pero es algo de lo que no podemos librarnos. Debemos tener un alto nivel de autocontrol y reprogramación hasta que las reacciones surjan de manera natural, pero son actitudes muy enraizadas y nadie está libre de volver a caer.

-Ojalá fuéramos Hannibal Lecter para que cuando la pinchi jainita la esté haciendo de pedo por la ex, le contestáramos oliendo un vino que su neurosis está enraizada en el pobre concepto que tiene de sí misma 🙂

-Y luego está la presión social, que aunque no queramos nos influye mucho. En lo personal, he ido a reuniones con mis compañeros y yo soy la única sin pareja, y es inevitable que surjan las preguntas.

Es inevitable que también uno se sienta fuera de lugar, somos seres sociales por más que cerremos los ojos y aboguemos por una independencia emocional, es difícil, y luego está la necesidad de validación y aceptación que todos tenemos, pero que a veces se sale de control a limites patológicos.

Al final, todo se trata de la autoestima y de la autovaloración, que es como un faro solitario enmedio del mar, apostado en una roca: lo azotan vientos, olas, tormentas, lluvias y sigue en pie. Hay que aspirar a tener una autoestima como ese faro, pero pocos son faros, muy pocos; se necesita tener cierto nivel de sociopatía y de egoísmo, pero sin salirse de la norma, encontrar un equilibrio, ser desapegado pero a la vez empático. No es una labor fácil.

-Qué bonito lo que escribiste tontuelo, me dan ganas de fusilármelo pa mi muro de berlín 🙂

Lo chistoso es que si analizas las relaciones de cada una de esas parejas que, bien o mal, te juzgan en las reuniones, encontraremos seguramente historias truculentas: tramas que los solteros tenemos la bendición de NO estar viviendo en estos momentos de paz.

-Sí, seguramente, y uno quizá desde afuera puede sentirse inadecuado, o quizá idealizar, pero la realidad nunca es tan bonita como la imaginamos. Es como las típicas fotografías que vemos de atractivos turísticos y que cuando vas, creías que era más grande, o más bello, o más limpio… tendemos a idealizar; entonces, las relaciones deben ser también objetivas, realistas y sin tantas expectativas

Quienes hemos hecho eso de idealizar es porque no estamos contentos con nosotros mismos. El secreto otra vez vuelve a lo mismo, al faro

-Así es… así como nos podemos autoengañar con que somos guapos o muy listos, le podemos poner a personas cualidades inexistentes; ahí empieza todo el problema.

Nada como reconocer a la persona que eliges de pareja como un ser gris, con cosas muy buenas pero también con vicios y mañas con que tendremos que convivir… en medir qué tanto estamos dispuestos a soportar está la clave, creo.

En fin… ¿y tú qué plan tienes en ese sentido? ¿Crees que encontrarás a alguien así, o ya renunciaste?

-No tengo plan ni espero nada; no creo nada y obviamente no renuncio a nada

-Es lo mejor, sin planes ni proyectos… a mí cada vez me cae más gorda la gente con la presunción y la arrogancia de los proyectos; tan seguros de su nada, dispuestos a defender su nada a capa y espada…*

Y ya, la cosa siguió por rumbos existencialistas y en que mejor nos tomaríamos un té para cotorrear más a gusto, pero ese no es tema de interés público. Lo que quizá sí, es que obvio publiqué en mi perfil lo que ella escribió sobre el faro, que además de poética me pareció muy chida y bien realizada la analogía. Puse:

*A ustedes sus exs les platican que se compraron un nuevo celular, que en la oficina juanita es más puta y que su hermano todavía no deja las drogas… a mí, mi ex -nombre omitido- me platica esto por chat, refiriéndose a las relaciones, y a propósito de algo que publiqué ayer por aquí: (y puse el párrafo)

El primero en comentar algo fue el gordo panzón del Alfonso Ceseña. Con él no tengo problema en decir su nombre porque es uno de los máximos trolls de internet en Ensenada, pero así lo quiero.

Con ganas de fregar, nos puso: *Ustedes desesperadamente necesitan sexo, no entre ustedes necesariamente*.

Mi respuesta fue: *Mira, de eso también hablábamos, precisamente, de cómo el gordo sociópata promedio juzga al soltero desde su corona de sexo matrimonial, sin tomar en cuenta todos los problemas que tiene en casa por tratar de mantener a una pareja y un núcleo familiar fundado generalmente en mentiras y deseos individuales reprimidos… aunque sí, algo de sexo no estaría mal :p *

Y remató: *Ya lo dijo Homero Simpson cuando era cool… «causa y cura de todos nuestros males», sólo que se refería al alcohol… lo cual tampoco estaría mal. *

Con esa cita boba pero cierta de Alfonso cierro el tema y no se hable más. De perdida hasta que pierda de nuevo el conocimiento y me vuelva a enamorar 🙂

*Néstor Cruz Tijerina. Periodista. Director de la revista Reportaje.