La legendaria yegua La Bikina.

  La yegua llamada “La Bikina” fue un caballo de carreras que ganó 59 carreras continuas del año 1973 a 1982, realizadas en toda la república mexicana, en ciudades como Culiacán, Tijuana, Los Mochis, Mazatlán, Chihuahua, Juárez, y principalmente en Guadalajara. En ese tiempo “la Bikina” fue considerada la yegua más ligera en todo México, con un tiempo récord al correr 300 varas en catorce segundos. Esta yegua fue propiedad de don Octavio Guerrero García, casado con doña Queta Santiesteban Guerrero (+). Él es nacido en el Fuerte, Sinaloa (1935), es hijo de don Francisco Guerrero Ceceño y doña Flora García Leyva.

Alfredo Uranga López / A los Cuatro Vientos

Fue tal la fama de la Bikina, que el compositor Bulmaro Bermúdez (n. ciudad de México) le compuso en 1977 el Corrido “La Yegua la Bikina”, tema que fuera interpretado por Ramón Gaona, Federico Villa, Lucha Villa y Antonio Aguilar, en ese orden. Bermúdez es compositor de temas tan exitosos como “Caminos de Michoacán”, “La Mochila Azul” y “La mugrosita” (estos dos últimos temas que hiciera famosos Pedrito Fernández).

La bikina Esta yegua “la Bikina” nació en Avándaro, Michoacán, hija de un caballo campeón en los Estados Unidos llamado “Romy Royal” y su madre, también corredora de ¼ de milla, originaria de San Antonio, Texas. Cuando don Antonio Guerrero adquirió a esta yegua ya iba preñada de “la Bikina”, la cual fue criada en el Hipódromo de las Américas desde los 14 meses de nacida y su entrenamiento comenzó a los 20 meses, esto gracias al apoyo del dueño del Hipódromo, don Justo Fernández Avila-Camacho (nieto del ex-presidente Ávila Camacho). El único jockey que la montó se llama Roland Banks, proveniente del Hipódromo “Los Alamitos” de los Ángeles, California  (EUA). De sus cuatro crías, sólo “El Amigo” logró seguir su camino en las carreras. Como apoyo, don Octavio Guerrero tenía su equipo formado por los señores Armando Ortíz, Chico Díaz y cuatro socios de Guadalajara, todos dedicados a las carreras de caballos.

Don Vicente “Chente” Fernández Gómez (n. 1940, Huentitán el Alto, Jalisco) era amigo de don Francisco Guerrero Ceceño, padre de don Octavio Guerrero. Entre “Chente” Fernández y don Octavio Guerrero se entabló una amistad que aún perdura gracias a su mutua afición a la cría de caballos de carreras y a una apuesta doble. En su juventud entablaron una apuesta: correrían la yegua “La Bikina” propiedad de don Octavio, contra el caballo de Vicente Fernández llamado “El Milagro”, traído de Alamitos, Californa (EUA). Serían dos carreras: la primera en la Feria de Santa Rita en Chihuahua y la segunda en la ciudad de Guadalajara en los siguientes veinte días. Con motivo de la Feria de Santa Rita, realizada en un caluroso mayo de 1980, la carrera se realizó en ciudad Aldama, Chihuahua, donde Lola Beltrán se presentó para cantar.  Para esa ocasión se dispuso un amplio templete como escenario que contaba con su propio camerino para uso de Lola “La Grande”.

Lola beltrán, la Grande.
Lola Beltrán, la Grande.

La sorpresa fue mayúscula cuando el público dejó cantando sola a Lola Beltrán en el escenario para correr a presenciar la carrera de “la Bikina” contra “el Milagro”. Muy apenado, don Octavio Guerrero invitó a Lola Beltrán esa noche a cenar en el Club Casino de Chihuahua, donde departieron alegremente junto con otras amistades. La yegua “la Bikina” ganó ambas carreras, la de Chihuahua y la de Guadalajara, teniendo que pagar Vicente Fernández una fuerte cantidad por partida doble al perder esa apuesta.

Precisamente, a raíz de haber perdido don Vicente Fernández las dos carreras de su caballo “el Milagro” contra “la Bikina”, fue que le prometió a don Octavio que él le cantaría y grabaría el Corrido “La Yegua la Bikina” en su próximo disco.

Cuenta don Octavio que la noche de la carrera este pacto se selló con un abrazo en un Palenque totalmente lleno. “Te lo voy a cantar y a grabar, me dijo, lo cual no ha sucedido hasta la fecha. No hay Palenque en que Chente no se acerque para darme un abrazo y me diga: Es que me ganó mucho dinero con la Bikina.  A lo que le respondo: estás pendiente conmigo, todavía no me lo haz grabado. Chente dice: ´En quince días te lo grabo´, y hasta la fecha”. Y agrega don Octavio: “Chente, si estás leyendo esta nota, por favor cúmplemelo como artista”.

viecente y su caballo el milagro
Vicente Fernández amaba su caballo pura sangre «El Milagro», pero reconoció la superioridad de «La Bikina».

En aquel tiempo era Gobernador del Estado, don Manuel Bernardo Aguirre, siendo su Secretario de Gobernación el Lic. Jorge Mazpules. “Le pedíamos a Manuel que nos diera los permisos para jugar las carreras de caballos, y nos mandaba seguridad para bien del pueblo, que no hubiera un accidente. Don Manuel era un gobernador que conocía de agricultura, de ganadería, y conocía a los amigos. Yo era muy amigo de sus hijos Manuel, Juan y Miguel Aguirre”. El Lic. Mazpules “es muy buen amigo y le mando un saludo”. “La Bikina” recibió un reconocimiento por parte de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, uno de Guadalajara, y otro de la Feria de Ciudad Valles, San Luis Potosí. “La Bikina fue la atracción principal en Ciudad Valles, en dos días de carrera metió más gente que la reunida durante cuatro días con la corrida de toros”.

“La Bikina” falleció en 1997 a los 27 años, habiendo sido enterrada en una tumba formal en sus corrales de la familia Guerrero en la ciudad de Chihuahua. Fue tanto el apego de don Octavio a esta yegua, que mandó disecar su cabeza que aún conserva en sus oficinas.

CUMPLEAÑOS INOLVIDABLES.

El tío abuelo de don Octavio Guerrero García fue el General de División Antonio Guerrero Gastélum, casado con doña Isaura “Chagüita” Peralta de Guerrero, a quien sus hijos Eduardo y Antonio Guerrero Peralta festejaban cada año su cumpleaños organizando una reunión familiar que incluía variedad musical con artistas invitados que viajaban en avión desde la ciudad de México hasta la ciudad de Chihuahua. En esta época estos festejos fueron famosísimos entre la alta sociedad chihuahuense precisamente por la calidad de los artistas invitados así como el derroche de recursos en bebidas, música y comida.

Entre los artistas contratados para amenizar el banquete se encontraba María Lucila Beltrán Ruíz, más conocida como Lola Beltrán (n. 1932, Rosario, Sinaloa; fallece en 1996), a quien invitaban cada año para que le cantara al General Guerrero, temas como “Paloma Negra”, para empezar, seguida de “El Sinaloense”, por ser el General Guerrero originario de Sinaloa. Su esposa “Chagüita” Peralta era  oriunda de  Villa de Seris, Sonora.

Don Octavio Guerrero García conoció a Lola Beltrán en estas reuniones familiares, pero además la amistad se concretó en un Carnaval en Mazatlán, siendo presentado por mutuas amistades. “Ahí la conocí. Le dije: Yo nací en el puerto de Sinaloa. Somos paisanos. Mis tíos nacieron en Sonora”. Esta amistad duraría por muchos años.

lucha villa puro norte La cantante y actriz Lucha Villa fue de las artistas favoritas invitada a los festejos en honor del General Guerrero. Don Octavio Guerrero entabló con ella una profunda amistad que duraría hasta la actualidad. Solían comer juntos en el Restaurante de mariscos “La Viga”, en la ciudad de México, donde don Octavio reservaba un salón privado donde pudiera comer tranquilamente la famosa actriz y cantante mexicana. Lo que empezaba a la hora de la comida, se extendía en los postres hasta la noche, ya que a doña Lucha le gustaba amenizar la tarde cantando con mariachi. Tras sufrir un quebranto en su salud por causa de una operación mal aplicada a la cantante, a don Octavio Guerrero se le permitió visitarla en su cuarto de hospital, asunto reservado solamente a la familia cercana. Posteriormente, encontrándose en su casa para su recuperación, don Octavio le llamaba por teléfono para saludarla, estimular sus recuerdos mediante su conversación y con ello sus deseos de recuperación. Aunque inicialmente Lucha Villa no recordaba a don Octavio, éste logró en alguna llamada hacerla reír, lo que significó un paso importante en su salud.

Otro de los personajes polémicos en la historia de México trabajó como chofer, Sí, ¡como chofer de la familia Guerrero Gastélum!, nada menos que Arturo Durazo Moreno, más conocido como “El Negro Durazo” (nacido en Cumpas, Sonora, 1924- fallecido en Acapulco, Guerrero, 2000). Aparentemente esta historia no quedó registrada en el libro “Lo negro del negro” de José González González.

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Arturo Durazo Moreno (Cumpas, Sonora, México, 1924 – Acapulco, Guerrero, México, 5 de agosto de 2000) Se desempeñó como jefe del Departamento de Policía y Tránsito de la Ciudad de México durante el gobierno del Presidente, José López Portillo. Su nombre está ligado a la corrupción policiaca y a muy negros episodios de represión y vendettas.

En sus años mozos, antes de que despuntara su carrera política en la ciudad de México, Arturo Durazo vivió en la ciudad de Chihuahua donde don Octavio Guerrero lo conoció como chofer de la familia y frecuentó su trato. Su amistad duró hasta sus últimos años, ya que, según cuenta don Octavio Guerrero, después de que el “Negro Durazo” saliera de la cárcel (capturado en 1984 y liberado en 1992), sin recurso alguno al haber sido prácticamente despojado de todos sus bienes materiales por su exesposa, vivió en un pequeño cuarto en la ciudad de México a donde él lo visitaba. Posteriormente viviría en Acapulco, Guerrero, donde falleció en el año 2000.

Explica don Octavio que el “Negro Durazo” quedó en la ruina debido a que todos los bienes que acumuló durante su desempeño como jefe del Departamento de Policía y Tránsito de la Ciudad de México, durante el gobierno del Presidente, José López Portillo (1976-1982) los inscribió a nombre de quien fuera su esposa y su hijo, quienes desaparecieron con todo y dejándolo en la ruina, viviendo en un pequeño cuarto de vecindad.

LuisAlfredoUrangalppez-150 *Alfredo Uranga López. Periodista del Departamento de Comunicación Social del Instituto Chihuahuense de la Cultura. Estudió la Licenciatura en Letras Españolas, graduado con mención honorífica en la Universidad Autónoma de Chihuahua.