SOBRE DIOS

El otro día me rompí todo el hocico y unos huesos en la bici y estuve tirado un buen rato. Entonces tomé la costumbre de irme a tirar al Parque Revolución en el pasto, o en una banca, para leer horas y horas la Canción de Hielo y Fuego de George RR Martin. Para que se den una idea de cuánto duró mi convalecencia, terminé los cinco libros de más de mil páginas cada uno.

Néstor Cruz Tijerina/ A los Cuatro Vientos

El caso es que por eso conocí la vida alterna que hay en ese parque: parejitas que van a besuquearse, viejitos que se sientan horas a mirar la nada, gente que lee el periódico buscando trabajo, adictos dizque rehabilitados que se sientan a descansar luego de caminar horas vendiendo chocolates, gente que se va a mascar un sándwich ahí -en ese ambiente silencioso- durante la «hora de la comida».

Es algo muy contrastante con el ritmo de vida de las calles. O de perdida así me pareció mí, que ando como taxista de arriba para abajo. Y bueno, uno de esos días del otoño del año pasado conocí a un señor y tuve un debate teológico con él que en su momento documenté, y hoy comparto por aquí. En ese tiempo, escribí en la compu -con una mano porque la otra estaba inmovilizada-:

*Me puse a hablar con un viejito sobre la existencia de dios en el parque, mientras ambos le dábamos de comer a  palomas… oficialmente soy un anciano, ya mejor desconéctenme.

Bueno, dejo aquí registro rapidito:

Se acercó a mí porque vio mi libro y pensó que era una biblia ya que parece un ladrillo.

Después de que le expliqué que era una novela, me preguntó si seguía la palabra de dios. Le pregunté de cuál dios porque hay muchos y me dijo que del único, de Jesús. Entonces le dije que no era el único, que cambiaban de acuerdo a la región geográfica en que vivimos y que pretender que el de los occidentales es el único es una gran arrogancia.

Cristo con la cruz a cuestas (El Bosco)
Cristo con la cruz a cuestas (El Bosco)

Entonces comenzó a contarme que él había sido alcohólico y drogadicto y fornicado y golpeado a su mujer y abandonado a sus hijos y no sé cuántas maldades demoníacas más… y que había cambiado porque dios le habló y desde hace como 30 años lo sigue.

Le pregunté si cambió por miedo a arder en el infierno y me dijo que sí. Entonces le comenté que me parecía un cambio muy poco genuino, por amenazas.

Le comenté que yo nunca he hecho nada de esas cosas malignas y que no creía en dios. Que desde niño me brindaron amor, que tuve acceso a una buena educación y que nunca vi malos ejemplos de mi familia. Entonces concedió que QUIZÁ por no tener eso él había hecho tanta maldad.

Me dijo que de todos modos dios ofrecía la vida eterna en el paraíso si lo seguimos. Entonces le respondí que me parecía una de las actitudes más arrogantes y vanidosas de nuestra especie pretender vivir para siempre.

Aprovechando el escenario, le mostré lo bonito del ciclo de la vida representado en el otoño: millones de hojas y flores mueren para que vengan nuevas a superar su belleza y a alimentar a más vida. ¿Las flores desearán un paraíso? Pregunté.

Le expliqué que me parece muy digno venir de la consciencia de la nada y regresar a ella; y que por eso mismo la vida es bella y debe vivirse intensamente.

BOSCO EL INFIERNO
El Infierno (El Bosco)

Me alegó que lo que dice la biblia es verdad porque fue escrita hace miles de años. Le dije que la biblia dio respuestas fáciles a las grandes interrogantes de la vida como de dónde vinimos y qué pasa al morir. Preguntas motivadas por nuestro miedo natural de seres vivos.

Sin embargo, esas respuestas ya no son vigentes. Ahora sabemos que el mundo no tiene 7 mil años como dice el viejo testamento, y que la luna no salió del mar, y que el hombre viene del chango y no apareció como pieza de ajedrez ya convertido en hombre. Que de todo eso ya hay evidencia objetiva, como que el fuego quema. Y que así, sencillamente, se venía abajo todo el cuento de un gran papá invisible celestial

Entonces me respondió que la humanidad necesita las leyes de dios, si no todos estaríamos quemándonos la cola unos a otros. Y entonces hasta ahí me cayó el 20: la inmensa mayoría de los creyentes no tienen fe en la humanidad; piensan que desde que nacen los bebés, si no son bautizados tienen que irse al infierno porque ya vienen con el pecado original, el que no hemos cometido pero ya todos traemos como maldición.

Le pregunté si con esa creencia pensaba que la humanidad podría superarse a sí misma, sin creer en ella. Le hablé del oscurantismo, de la época dorada de los dogmas religiosos, donde no había acceso a la información y se castigaba con fuego y muerte cuestionar lo que dicen los viejos libros. Le dije que si esa época no hubiera sido superada, lo más seguro es que seguiríamos viviendo en cuevas y alumbrándonos con una fogata, con miedo a la horca por herejía.

BOSCO EL JUICIO FINAL
El juicio final (El Bosco)

Me dijo que dios era el mejor consuelo y que nos tenía todas las respuestas, y pues le pregunté que si a él no le gustaría mantener siempre viva la curiosidad de conocer cuántas galaxias existen allá afuera y hasta dónde podemos llegar como raza humana. Y eso, le puntualicé, la religión no lo permite, ya que sólo admite un camino y una respuesta.

En fin, la plática se extendió más de una hora. Y no me siento orgulloso de decirlo, pero la fe del señor titubeó y no quedó muy convencido de que su libro dijera toda la verdad. Le recomendé no ser hombre de un solo libro -me reveló que ha leído el viejo testamento 47 veces-, y que me daba gusto que su vida hubiera cambiado con la imagen de dios, pero que ahí no termina el gran cuento que es el ser humano.

Y bueno, tampoco me siento muy satisfecho de debatir con un viejito casi setentero sobre religión. Cada quién tiene derecho de encontrar consuelo donde desee… y de hecho, la gente que me conoce sabe que tiene mucho tiempo que renuncié a hablar de asuntos teológicos con la fanaticada: siempre termina enfrentando y dividiendo.

Pero pues hoy andaba de modo y me pareció interesante debatir con alguien que se sabía el libro sagrado al derecho y al revés.

*Néstor Cruz Tijerina. Periodista. Director de la revista Reportaje.