Cuentos e historias para la ternura: La toma de Torreón. Pancho Villa.

Hace cien años, un gran mexicano de nombre Francisco Villa, al mando de 10 mil peones, labradores, mineros, mujeres soldaderas, desarrapados y desposeídos, tomó a punta de cañonazos y bala la ciudad de Torreón para expulsar al mal gobierno de Victoriano Huerta impuesto por los gringos acá en México. La lucha diaria del olvido contra la memoria merece que hoy recordemos esta gesta de los pobres de México. No es cierto que sólo Slim y Azcárraga hacen la historia. Aquí va pues.

Cuauhtémoc Rivera Godínez/ A los Cuatro Vientos

Francisco Villa toma la ciudad de Torreón.

A las diez de la mañana del tres de abril de 1914, el General Francisco Villa entra triunfalmente a la ciudad de Torreón, en el estado de Coahuila.

Nellie Campobello en sus “Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa” relata: «Torreón es una plaza difícil de tomar; su topografía favorece a los que están dentro, la cadena de cerros que amurallan la ciudad, donde tenían los federales bien emplazada la artillería, son la principal defensa de la ciudad. En cambio, a los que vienen a atacar, sólo les queda una sucesión de llanos desnudos donde apenas pueden verse las matas llamadas chaparros, resulta pues, enteramente fácil al defender la ciudad, barrer con su artillería a los atacantes. […] por la noche, los villistas han conquistado más terreno, el cual retienen con ahínco. Los federales ya no pueden defenderse. La plaza está casi en poder de la División del Norte. […] Los soldados de Villa avanzan sin decaer un momento. Son 11 días de combate. Los federales, que tan brillantemente defendieron la plaza, huyen dejando gran cantidad de elementos de guerra; y Torreón la inexpugnable, es de la División del Norte”.

General Felipe Ángeles
General Felipe Ángeles, uno de los hombres más inteligentes, más congruente y leal de la revolución mexicana.

La División del Norte está formada por más de cincuenta mil hombres. En ella, Villa y Felipe Ángeles integran sus ejércitos y forman una fuerza importante en la que unen la intuición y el conocimiento del terreno a la estrategia de un militar de carrera.

En octubre de 1913 Villa había tomado Torreón -que era uno de los principales centros ferrocarrileros- por vez primera y el 9 de diciembre de ese año, las fuerzas federales de José R. Velasco la habían retomado. Villa de inmediato se dispuso a recuperar la plaza e incomunicar a la ciudad dinamitando las vías de ferrocarril; en el camino, con diez mil hombres había tomado Gómez Palacio y Lerdo.

El 3 de abril de 1914, el general Francisco Villa escribió el parte militar de la Toma de Torreón:

“Tengo la honra de poner en el superior conocimiento de usted que fui designado por varios jefes de brigada para tomar el mando de las operaciones, en el ataque que realizamos a la plaza de Torreón, Coah., defendida por fuerzas federales e irregulares (colorados), sostenedores del usurpador Victoriano Huerta.

“Por datos completamente justificados supimos que la plaza antes mencionada estaba defendida por fuerzas en número de 4 mil hombres, inclusive los cuerpos de voluntarios denominados defensa social, formados con empleados, hacendados y españoles comandados por el general de Brigada Eutiquio Munguía, y por el brigadier Luis E. Anaya así como los irregulares Emilio Campa y Benjamín Argumedo, todos asesorados por el divisionario Ignacio A. Bravo.

“Por nuestra parte el jefe de operaciones era el que suscribe, y de las diversas brigadas que tornaron parte en el combate, los generales brigadieres Tomás Urbina, Calixto Contreras, Eugenio Aguirre Benavides y Domingo el Yuriar.

“El dispositivo de combate se acordó en la hacienda de La Loma, y una vez aprobado se ordenó que la brigada Francisco Villa marchara por el costado derecho del río Nazas rumbo a Avilés, y la brigada Benito Juárez por el costado izquierdo del río, para proteger el flanco de la anterior y con la misión de efectuar el ataque a Lerdo y Gómez Palacio, mientras que la brigada Morelos cubriría el flanco derecho, con órdenes de reconcentración en la citada plaza de Avilés.

maclovio herrera
General Maclovio Herrera, el héroe de Parral, Chihuahua.

“El primer escalón del enemigo tenía como centro el punto antes mencionado, pero sus avanzadas se encontraban tendidas sobre los cerros de Monterrey, situado como a dos kilómetros del punto de partida. Desde allí, y a horas que serían las diez de la mañana, nuestras avanzadas se pusieron en contacto con el enemigo formalizándose casi enseguida el combate, disputándole sus posiciones al enemigo, las que abandonaron en precipitada fuga, dejándonos el paso para llegar sobre Avilés lugar al que llegamos a la una de la tarde del 29 de septiembre y donde se formalizó un vigoroso combate que terminó con la ocupación de dicha plaza por nuestras fuerzas, quedando allí gran cantidad de muertos y heridos del enemigo, mientras que otros a duras penas lograron marchar en precipitada fuga hacia la población de Torreón. Y casi simultáneamente la brigada Juárez (al mando de Maclovio Herrera) batía con éxito las fuerzas de Emilio Campa, sobre el camino que desde La Loma se desprende a Lerdo.

“Levantado que fue el campo, se obtuvieron los siguientes resultados: El enemigo dejó 467 muertos, entre federales y orozquistas entre los que se encontraban el general federal Felipe J. Alvírez, jefe de este puesto, y el coronel Mitchel, así como infinidad de oficiales de diferente graduación. Se hicieron 19 prisioneros, los cuales fueron pasados por las armas, por estar comprendidos dentro de la Ley del 25 de enero de 1862, que puso en vigor el Decreto expedido por el Jefe Supremo del Ejército Constitucionalista.

“El Ejército Constitucionalista lamenta la muerte de 38 soldados, y 71 heridos. Los elementos de guerra quitados al enemigo, son: En el campo de operaciones de la brigada de Herrera, un cañón sistema Mondragón, arrebatado a Campa y su chusma. En el campo de la brigada Villa Urbina, esto es, en Avilés, 2 cañones sistema Cannet, 532 rifles 7 mm con dotación de 150,000 cartuchos, y 800 granadas para cañón de 8 mm, abandonado todo por el enemigo en su vergonzosa fuga.

“En este combate nuestra artillería estaba compuesta en la forma siguiente: 2 cañones sistema Mondragón de 75 mm, pertenecientes a la brigada Francisco Villa, que fueron arrebatados al enemigo el 26 de agosto del corriente año, en el combate de San Andrés, Chih; una ametralladora y un fusil Rexer. La brigada Benito Juárez contaba con 3 cañones de diferente calibre (manufactura nacional), 1 ametralladora y 2 fusiles Rexer.

“El día 30 a las 15:00 horas se levantó el campo, marchando sobre la plaza de Torreón. Para este ataque nosreforzaron con tretas y con sus brigadas los generales Aguirre Benavides y Yuriar, concurriendo también las fuerzas del valiente coronel Juan E. García.

“Después de tomarse los puntos necesarios, a las cuatro se inició el combate contra las avanzadas federales, generalizándose una hora después.

“El empuje de nuestros leales y valientes soldados hizo replegarse a los esbirros de Huerta. Hasta sus fortificaciones sitas en el Cañón del Huarache y Calabazas, y por otro lado por el cerro de La Pila, que corresponde al costado izquierdo del río, es decir, por el lado de Lerdo. En estas posiciones se hicieron fuertes hasta las tres de la mañana (03:00 A.M.) del día 1º abril, hora en que el impulso de nuestros abnegados soldados les hizo levantarse y reconcentrarse en sus últimos reductos, el cerro de la Cruz y trincheras (obras de carácter permanente) sitas en el barrio de San Joaquín.

“Durante este día se sostuvo nutrido y continúo tiroteo con objeto de evitar los diversos empujes que hizo el enemigo para recuperar los lugares de que había sido desalojado. Por mi parte ordené que se hicieran las exploraciones necesarias para conocer a punto cierto los frentes débiles del enemigo, sus dispositivos de combate y colocación y emplazamiento de sus piezas.

“En posesión de los datos anteriores, a las 21:00 horas ordené que las fuerzas, protegidas por las sombras de lanoche, hicieran un avance decisivo y envolvente sobre los puestos del enemigo. Media hora después quedamos ocupando las anteriores y en poder de la plaza. Con este golpe formidable los federales y cómplices han recibido el tiro de gracia, dejando en manos del Ejército Constitucionalista la importante Comarca Lagunera, estratégico punto en el orden militar. Las crecidas corrientes del río Nazas impidieron a la brigada Juárez cortar la retirada al enemigo, que logró, en vergonzosa fuga, marchar rumbo al Oriente.

cañón niño1
Villistas toman el cañón El Niño.

El enemigo dejó en poder de nuestras fuerzas, los siguientes elementos de guerra: 11 cañones útiles para elservicio, con dotación de 297 granadas calibre 75 mm, y 86 de 80 mm, correspondientes a la pieza conocida con el nombre de “El Niño”, junto con su carro blindado. 299 fusiles tipo máuser 7 mm, y 492,800 cartuchos de igual

clase y milímetros. 15 ametralladoras en corriente 39 máquinas de las líneas nacionales y una gran cantidad de furgones, jaulas y plataformas qué se encontraron vacías.

“Las bajas causadas al enemigo fueron: 282 muertos, orozquistas en su mayor parte, y 109 prisioneros, a quienes en cumplimiento al Decreto que puso en vigor la Ley de 25 de enero de 1862, se les mandó pasar por las armas. 55 heridos que fueron internados en el hospital para su curación, pero que quedaron en calidad de prisioneros.

Batalla de ZacatecasB“En nuestras fuerzas hubo que lamentar la muerte de los Capitanes 1os. Blas Flores y Pedro Septién, de la Brigada Francisco Villa. Teniente Coronel Elías Uribe y Capitán 1o José Díaz, de la Brigada Yuriar, y 14 individuos de tropa, así como 42 heridos, entre oficiales y soldados. Las plazas de Lerdo y Gómez Palacio quedaron ocupadas por las fuerzas de la Brigada Benito Juárez, al mando del Brigadier Maclovio Herrera.

“Tomada la plaza de Torreón, órdenes oportunas y enérgicas hicieron renacer la confianza en la sociedad, se dieron garantías a las familias y a los ciudadanos pacíficos, no sufriendo alteración alguna el orden, y, por lo tanto, las progresistas y laboriosas ciudades de Torreón Lerdo y Gómez Palacio recuperaron la tranquilidad, entrando de lleno en su actividad mercantil, suspendida por mucho tiempo.

“La toma de estas plazas hará historia entre las operaciones efectuadas en el actual movimiento contra el usurpador Victoriano Huerta, en la que tanto los dignos jefes de brigada, los heroicos y pundonorosos oficiales y sus abnegados y aguerridos soldados, desde el primero hasta el último, se portaron con heroicidad admirable en los combates, con moralidad y cordura en el triunfo, y como subordinados ejemplares a la voz de mando de sus comandantes después de la toma de la plaza, demostrando así, una vez más, su renovado brío por el triunfo de nuestra causa y su amor filial a la Patria, a quien defienden ofreciendo sus nobles holocaustos.

“Al felicitar a usted por el triunfo adquirido y por la gloria de que se han cubierto las armas del ejército

Constitucionalista, tengo el honor, mí general, de hacer a usted presentes mi subordinación y respeto”.

Libertad y Constitución.
El General Jefe de las Operaciones, Francisco Villa.
El Coronel Jefe del Estado Mayor, J. N. Medina
Al C. Venustiano Carranza.