Del racismo y otras estupideces

Creer que el color de la piel determina los comportamientos, la clase y otras estupideces es un mito bastante extendido en nuestras sociedades. Sería cómico de no ser porque se han perdido millones de vidas en aras de las doctrinas raciales.

Ramiro Padilla Atondo/ A los Cuatro Vientos

El asunto es tan viejo como la humanidad. De siempre nos hemos segregado y parte de la búsqueda de una identidad era precisamente la diferenciación nacida de nosotros-los otros.

Con el advenimiento del estado-nación estas diferencias se hicieron más hondas. Diferencias étnicas, lingüísticas, pero alentadas siempre desde el poder.

El escritor Alejo Carpentier compartiría su opinión sobre el mito de las razas superiores a pregunta expresa en un programa con Joaquín Soler Serrano:

https://www.youtube.com/watch?v=fDER4JgWX3g

Así es. Muchos de los autonombrados superiores llegaron siglos tarde a la civilización. Roma fue un imperio de mestizos. Europa no sería lo que es hoy sin la misión civilizadora del imperio romano. Pero con la modernidad llegaron los mitos cohesionantes. El anteponer el enemigo externo a los intereses de la nación. Ese enemigo externo, intangible, abstracto. El otro.

El-reino-de-este-mundoCarpentier escribiría un libro maravilloso titulado El reino de este mundo. Y el libro de corte histórico hablaría de manera precisa de la primera revolución triunfante en latinoamérica. La haitiana. Escondida en el polvo de la historia gracias a las grandes potencias. Un grupo de esclavos negros que derrotan de manera avasalladora al ejército francés. Dos siglos después siguen pagando el precio de tan extraordinaria proeza. Los países blancos los condenaron al aislamiento.  Una rebelión de este tipo sentaba un mal precedente. Con los medios de comunicación modernos sucede lo mismo. El modelo norteamericano es el prevaleciente. La aplanadora cultural estadounidense es una muestra fehaciente de la venta no solo de modelos de conducta sino de estereotipos raciales. En los países tercermundistas se mira con devoción todo lo hecho made in USA incluidos sus modelos caucásicos (como a ellos les gusta nombrarse).

Hollywood decide que es lo bueno y que es lo malo. Películas que son telenovelas a gran escala. Siguen ciertos patrones. Si bien es cierto que se trata de apelar al gran público, también es cierto que es muy fácil influenciarlo.

No hay nada que le guste más a una muchacha latinoamericana que un galán de ojos azules. Y este gusto ha sido desarrollado artificialmente. Siguiendo un patrón racial.

Y en México no cantamos mal las rancheras. La doctrina de las castas españolas subyace bajo la superficie. Somos racistas aunque seamos morenos. Racistas por costumbre y por exceso de televisión. Daremos un paso adelante el día que entendamos que el color de piel, así como el lugar en el que naces son un accidente sobre el cual no tenemos control. No elegimos nacer de tal o cual manera. Así venimos y ya. Somos nosotros los que determinamos si tenemos clase o no. Que he visto a las personas más humildes tener mucha más clase que algunos millonarios.

A pesar de su color de piel.

ramiro p a*Ramiro Padilla Atondo. Ensenadense. Autor de los libros de cuentos A tres pasos de la línea, traducido al inglés; Esperando la muerte y la novela Días de Agosto. En ensayo ha publicado La verdad fraccionada y Poder, sociedad e imagen. Colabora para para los suplementos culturales Palabra del Vigía, Identidad del Mexicano y las revistas Espiral y Volante, también para los portales Sinembargo, Grado cero de Guerrero, Camaleón político, Sdp noticias, El cuervo de orange y Péndulo de Chiapas.